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Socios CON LA LEY |
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describe cómo la judicatura está trabajando cada vez más con la sociedad civil y la comunidad internacional para asegurar y hacer cumplir derechos medioambientales y libertades. |
| Las fronteras de la ley medioambiental están expandiéndose con gran rapidez. La Declaración del Milenio prometió que no se escatimarían esfuerzos para liberar a toda la humanidad de la amenaza de vivir sobre un planeta irreparablemente arruinado por las actividades humanas y cuyos recursos ya no serían suficientes para satisfacer sus necesidades. Se basa en el primer principio de la Declaración de Estocolmo, la cual, hace más de 30 años atrás, reconoció nuestro derecho fundamental a condiciones de vida adecuadas y un medio ambiente de una calidad que permita la vida con dignidad y bienestar. También tenemos las correspondientes obligaciones para con nosotros y las generaciones futuras de proteger y mejorar el medio ambiente.
Hay asuntos fundamentales que debemos encarar, a saber: la tensión entre el desarrollo y la protección del medio ambiente, particularmente aguda en los países en desarrollo más pobres, pero presente en todas partes del mundo; la tensión entre necesidades a corto plazo y problemas a largo plazo; la tensión entre marcos de leyes en desarrollo encaminadas a proteger el medio ambiente, y su implementación; y la cuestión de la globalización y la presencia en todas partes del mundo de corporaciones multinacionales, que a menudo son la fuente del desarrollo, pero también son una fuente de daño medioambiental.
Los derechos no se ejecutan por sí mismos. Hemos aprendido por amarga experiencia que, a menos que se hagan cumplir con firmeza, los derechos pueden carecer de sustancia. La sociedad civil juega un papel crucial en la tarea de promocionar el respeto por las libertades y derechos fundamentales, y de imponerlos. Como sudafricano, he vivido en una sociedad en la cual no existía respeto por derechos ni libertades, ni por la dignidad humana. Conozco por experiencia propia el papel absolutamente crucial que la sociedad civil jugó en la lucha por los derechos y las libertades en mi país, y sé cuánto le debemos por los derechos y las libertades de que hoy gozamos en nuestro país y la extraordinaria Constitución en la cual cual están afianzados.
Es éste uno de una serie de derechos socioeconómicos integrados en nuestra Constitución, que también incluye el derecho al acceso a la atención sanitaria, el derecho al acceso a vivienda, el derecho al acceso a educación, y derechos del niño. Todos estos derechos son justicia visible y en ocasiones se apela a nuestros tribunales para que los hagan respetar. En estos casos, de vez en cuando los tribunales han comunicado al Gobierno que no está cumpliendo con sus obligaciones según la Constitución.
En el simposio de los jueces en Johannesburgo reconocimos que los límites de la ley medioambiental están expandiéndose aceleradamente, y que existe urgente necesidad de un programa de trabajo concertado y sostenido enfocado en la educación, la formación y la diseminación de información en este campo. Reconocimos la importancia de la participación pública en la toma de las decisiones relacionadas con el medio ambiente; la necesidad de acceso a justicia para lograr acuerdo en disputas medioambientales y para la defensa y el cumplimiento de derechos medioambientales; y necesidad de acceso público a información pertinente. Admitimos la importante contribución de toda la sociedad y la necesidad de fortalecer la capacidad de las organizaciones e iniciativas que tratan de capacitar al público para dirigir la atención -sobre una base bien informada- hacia la protección del medio ambiente y asuntos de desarrollo sostenible. La formación de capacidad es importante. Los jueces están comprometidos a emprender programas encaminados a mejorar su conocimiento y sus habilidades en materia de ley medioambiental. Reconocen la necesidad de que la sociedad civil haga otro tanto y prestan su pleno apoyo a toda iniciativa destinada a lograr que esto se produzca. Una segunda reunión de primeros magistrados, celebrada en Nairobi en enero de 2003 -convocada para dar sustancia a las discusiones de Johannesburgo y elaborar planes para la implementación de algunas de las decisiones tomadas allí- también reconoció el importante rol de la sociedad civil. Solicitó al PNUMA que preparase y pusiera en práctica programas de formación de capacidad, no sólo para jueces sino para otros interesados legales como abogados de la acusación, agentes de la ley, abogados, grupos de litigación de interés público y otros ocupados en redactar, implementar y hacer cumplir leyes medioambientales dentro del contexto de un desarrollo sostenible. Los magistrados expresaron su pleno apoyo para cooperar con el PNUMA en la tarea de elaborar y poner en práctica tales programas -- particularmente en países en desarrollo y países en transición. Se comprometieron a a hacer sus propias contribuciones hacia la formación de capacidad dentro de la judicatura, y formaron un comité integrado por diez magistrados superiores de todas las regiones del mundo para aconsejar al PNUMA en asuntos de elaboración e implementación del programa de formación de capacidad. Siendo humanos y falibles, todos tendemos a pensar en nosotros mismos más que en otros, en el tiempo presente, más que en el futuro. Debemos aprender a actuar como miembros iguales de una comunidad con preocupación no sólo por nuestro propio bienestar sino por el bienestar de todos, por el bienestar de nuestros hijos y sus hijos, y los hijos de sus hijos. Si aspiramos a lograr un desarrollo sostenible y un medio ambiente sano, este es el compromiso que debemos contraer. El Juez Arthur Chaskalson es Presidente del Tribunal Supremo de la República de Sudáfrica. |
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