Encarando la pobreza de agua

 
Clare Short explica por qué una gestión sostenible del agua es esencial en erradicar la pobreza y permitir a la gente vivir una vida más sana y más productiva.

La crisis del agua es un asunto crítico para los gobiernos y las sociedades en todas partes del mundo. Pero la gente pobre se enfrenta con esta crisis sobre una base cotidiana. La ordenación sostenible del agua es crucial para los esfuerzos encaminados a erradicar la pobreza. La vida de la gente pobre está estrechamente vinculada con su acceso al agua, y a los múltiples usos y funciones que el agua provee.

La ponencia sobre la estrategia para el agua del Departamento para Desarrollo Internacional (DFID) – “Encarando la Crisis del Agua” (Addressing the Water Crisis) – toma como punto de partida las conexiones entre la falta de acceso al agua y recursos naturales asociados, la trampa de la pobreza y el mayor riesgo de enfermedad, y las oportunidades reducidas de ganar un sustento, a nivel local. También destaca las limitaciones más amplias que esto presenta para el crecimiento agrícola e industrial.

En la médula de esta crisis se encuentra un creciente desequilibrio entre la disponibilidad y la demanda de agua dulce. En esta competición cada vez más tensa, del ámbito local al regional, son los más pobres quienes invariablemente salen perdiendo.

Las lecciones de la historia
Haremos bien en reconocer las lecciones de la historia. En la época victoriana (la segunda mitad del siglo xix), las ciudades en el Reino Unido estaban asociadas con miseria y pobreza, trabajo de menores y enfermedad. Con harta frecuencia, las enfermedades desbarataban los intentos de los pobres para salir de la pobreza – la mala salud de un niño o del sostén de la familia volvía a reducirlos una vez más a la pobreza. El agua segura y el saneamiento ayudó a transformar su vida.

Hoy día, esta situación continúa arruinando la vida de vastos números de personas. Una sexta parte de la población del mundo (1.100 millones de habitantes) sigue privada de acceso a fuentes de agua mejoradas, y dos quintos (2.400 millones de habitantes) carecen de saneamiento higiénico. La exposición a las enfermedades que esto ocasiona contribuye a la muerte de 2,2 millones de niños que ocurre cada año. Pero un mejor saneamiento, prácticas de higiene seguras y el agua pueden convertir este planeta en un lugar más seguro para todos los niños del mundo.

La “pobreza” de agua afecta a todas las personas, pero en especial a las mujeres. Yo pude ver esto en mis numerosas visitas a Africa y Asia. La mujer mayor pobre en una remota aldea en Nepal está obligada a dedicar gran parte de su tiempo y su energía a acarrear agua. En Malawi, la madre joven debe elegir entre un viaje con su niño enfermo a la clínica o quedarse en casa y buscar agua para sus otros niños pequeños. Las consecuencias son enormes en términos de desarrollo humano. En la India, las niñas hacen cola esperando su turno para sacar agua de la columna, en lugar de ir a la escuela. Con frecuencia se mantiene a las niñas fuera de la escuela porque no existen instalaciones sanitarias para ofrecer privacidad y dignidad.

Pero la importancia del agua en la vida de la gente pobre va mucho más allá de las importantes consecuencias relacionadas con la salud, a los asuntos más amplios de las posibilidades de sustento y bienestar. En particular, la mala ordenación de los recursos hídricos ha llevado a la degradación del medio ambiente y la pérdida de recursos naturales de los cuales depende el sustento de tantos habitantes pobres en las zonas rurales.

Nuestro trabajo en asuntos de agua ofrece importantes oportunidades para la transformación social, a través del alivio o la eliminación de las cargas que soportan las mujeres, y dando a las mujeres poder igual en la provisión de agua para el bienestar de la familia.

La expansión de la población urbana está poniendo una presión cada vez mayor sobre los sistemas existentes. Un reciente estudio financiado por el DFID llevado a cabo por el Instituto Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo demuestra que los niveles de uso de agua por persona en las ciudades de Africa Oriental en efecto disminuyó a la mitad entre 1970 y 2000. A través del mismo período, el tiempo promedio invertido para buscar agua aumentó de 9 minutos a 21 minutos para cada viaje. Este tiempo se resta de la educación, de las tareas de atender a los niños, cocinar, buscar leña, trabajo asalariado y otras actividades que forman parte de las estrategias de supervivencia de los pobres. Un 25% de ellos ahora dependen de pequeños proveedores, con frecuencia pagando una proporción significativa del ingreso familiar cada mes. Las organizaciones de la sociedad civil juegan un papel cada vez más importante, representando los intereses de la gente pobre mediante defensa y promoción, así como mediante el suministro directo de agua.

Los asuntos más amplios relacionados con los recursos hídricos también tienen alta relevancia para la erradicación de la pobreza. Para comprender la plena fragilidad de la relación entre los seres humanos y el agua basta mirar por la ventanilla de un avión volando sobre el valle del Nilo. A 12.000 metros de altura, la delgada línea verde – una base para gran parte de la temprana civilización humana – es la diferencia entre prosperidad y pobreza para miles de agricultores, y el suministro de agua para millones de residentes urbanos.

Oportunidad para justicia
Manejar el agua en un medio ambiente de semejante escasez es una tarea gigantesca. En épocas y lugares de escasez de agua, las opciones de sobrevivencia de los hogares pobres son muy limitadas. Altamente vulnerables a los impactos económicos y climáticos, y con insignificante acceso a financiamiento, la sangría para los medios de subsistencia de los pobres que representa el pobre suministro de agua es considerable. La carga es compleja, inmensa y agotadora.

La adjudicación equitativa de los recursos hídricos brinda una importante oportunidad para la justicia social y ambiental. Este es el enfoque adoptado por el Departamento de Aguas y Silvicultura en Sudáfrica, con el cual el DFID trabaja en estrecha colaboración. También estamos prestando apoyo al Gobierno de China para desarrollar políticas de recursos hídricos en pro de los habitantes pobres.

La escasez de agua también puede acarrear conflicto. Al nivel local, las disputas en torno al agua son acontecimientos diarios. Tal vez no sean noticia de primera plana, pero las tensiones locales y la violencia provocada por el acceso a agua pueden ser igualmente perjudiciales y costosas en términos del impacto sobre los medios de subsistencia de los pobres y sobre el medio ambiente.

Al nivel del Estado, donde los intereses internacionales en juego son mucho más altos, el peso de las medidas de prevención de conflictos es tanto mayor. Fueron los serios desacuerdos provocados por la creciente amenaza de las demandas sobre las aguas del Nilo que estimularon los esfuerzos de los gobiernos ribereños y del Banco Mundial de entrar en un proceso que llevaría a la Iniciativa de la Cuenca del Nilo. Este importante esfuerzo recientemente ha dado frutos prácticos en la forma del Plan de Acción de la Cuenca del Nilo – apoyado por una gama de donantes, incluso el DFID. Una excusa para conflicto ha sido convertida en una base para cooperación, ofreciendo un ejemplo de enorme importancia para otras regiones que se enfrentan con competencia por el agua.

Metas internacionales
En la lucha por erradicar la pobreza, el DFID concede gran importancia al agua al tratar de desarrollar soluciones para los problemas esbozados. Nos concentramos en las metas internacionales que verán reducido a la mitad el número de personas sin acceso a agua segura y saneamiento adecuado para el año 2015, y en planes nacionales integrados para la ordenación de los recursos hídricos en proceso de implementación para 2025.

Nuestra labor en la esfera del agua es guiada por los principios de poner a la gente en el centro, responder a la demanda, y reconocer el valor económico inherente del agua acompañada de costos para su suministro.

El acceso sostenible y asequible es esencial. Los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y las comunidades mismas todos juegan papeles vitales en esto. Las prioridades particulares del DFID, al responder al reto, consisten en respaldar actividades que transforman a las instituciones – mejorando la capacidad y la coordinación a todos los niveles, mayor transparencia, responsabilidad y rendición de cuentas y compromiso político, y un mayor involucramiento del sector privado y de la sociedad civil. Es nuestro empeño promocionar la mejor práctica al tratar la pobreza relacionada con el agua, alentando a los gobiernos a adoptar enfoques integrados y sostenibles, y mejorando las respuestas a emergencias. También reconocemos la importancia de generar y compartir conocimiento.

Ahora, la prioridad para todos nosotros es pasar del reconocimiento mundial del problema, y una visión de cómo deberían cambiar las cosas, a la acción local. Comprendemos el problema y los peligros, y sabemos cómo ir adelante – lo que necesitamos ahora es la implementación concertada de todas las partes del sistema de desarrollo internacional


Clare Short es Secretaria de Estado para Desarrollo Internacional del Reino Unido.

PHOTOGRAPH: R. LeMoyne/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Respuestas a la mala salud | Encarando la pobreza de agua | Todo está relacionado entre sí | Incrementemos el producto natural bruto | Pongamos fin al SIDA | ¿Quién es dueño de la ciudad? | La nutrición | En breve: La pobreza | Concurso | Informe especial del Banco Mundial: Una doble carga | La contaminación no es justa | Humo y fuego | Rompiendo el círculo del veneno | Farmacias para la vida | Opinión: Cambio – o deterioro | El Atlas Mundial de los Arrecifes de Coral




Artículos complementarios:
El número “Fresh water”, 1998, incluso
John Chilton: Dry or drowning?
El número “Water”, 1996, incluso
Ismail Serageldin: Beating the water crisis
Anders Wijkman: The stuff of life
Jorge Illueca and Walter Rast: Precious, finite and irreplaceable
Tony Blair: Opportunity, not obstacle (Climate & Action) 1998
John Prescott: Gain, not pain (The environment millennium) 2000

AAAS Atlas of Population and Environment:
Population and natural resources