EDITORIAL
Klaus Toepfer
Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA

Se halla en preparación un proyecto pionero para trazar el mapa de recursos eólicos y solares de países en desarrollo, de América Latina y Africa hasta Asia Sudoriental. El proyecto, respaldado por el PNUMA, se propone establecer con exactitud los sitios convenientes para ubicar pilas solares y turbinas eólicas de forma rentable como parte de un esfuerzo internacional para luchar contra el calentamiento de la Tierra y la pobreza.

Los beneficios de la energía renovable son evidentes: si bien la fabricación de paneles y turbinas solares podrá emitir gases de efecto invernadero, estos dispositivos operan sin lanzar dióxido de carbono y otros contaminantes a la atmósfera.

Los costos de la energía renovable también han bajado notablemente en años recientes, convirtiendo la energía eólica y solar en opciones rentables en muchas partes del mundo, sobre todo en zonas rurales que carecen de acceso a la red de distribución de electricidad tradicional.

A pesar de sus prometedores beneficios ambientales, económicos y para el desarrollo, todavía existen obstáculos para su uso amplio. Los inversores requieren información exacta sobre los niveles de electricidad probables que generará un sitio propuesto. Aquí, el proyecto de Evaluación de Recursos de Energía Solar y Eólica (SWERA) podrá resultar de ayuda.

Los niveles de sol y viento de 13 países en desarrollo a través de tres Continentes se evaluarán y se vincularán a sistemas cartográficos de información global con una inversión de 6,7 millones de dólares del Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Abrigamos la esperanza de que este ejercicio reducirá la incertidumbre al permitir a los desarrolladores e inversores potenciales equiparar ubicaciones adecuadas con el recurso solar y eólico probable – y además demuestre que estos países poseen recursos renovables mucho más grandes de lo que se supone en la actualidad.

El proyecto es oportuno. El Grupo de Trabajo G8 sobre Energía Renovable ha elaborado recomendaciones sobre maneras en que las formas alternativas de generación energética podrían llevarse a más de 1.000 millones de habitantes para 2010. Entretanto, los acuerdos convenidos en Bonn y Marrakech como parte de unas medidas para combatir el calentamiento de la Tierra han añadido nuevo ímpetu.

Me refiero, por supuesto, al Fondo Especial para los Cambios Climáticos, al fondo especial para los países menos desarrollados, nuevos fondos de adaptación, y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (Clean Development Mechanism), todos emanados del Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y su Protocolo de Kioto.

Es necesario crear la confianza en los renovables de los líderes, encargados de formular políticas y comunidades, asegurándoles que se trata de fuentes de electricidad de primera clase, superiores, no inferiores a las fuentes convencionales.

Por ende, me complace la sugerencia del Grupo de Trabajo de que 200 millones de los 1.000 millones de habitantes adicionales del mundo que se espera beneficiarán de sistemas de energía renovable vivan en el mundo industrializado. Esto envía una clara señal de que los renovables han alcanzado su madurez y están realmente preparados para ocupar su importante lugar en la provisión de formas de generación de electricidad más sostenibles.

El PNUMA trabajará en estrecha colaboración con ministros, funcionarios y comunidades en países en desarrollo y está a disposición para aconsejarles sobre maneras de mejor explorar los planes de energía “verde” y las oportunidades ofrecidas por los acuerdos de Bonn. Además, somos anfitriones de la secretaría de la Conferencia Ministerial Africana sobre el Medio Ambiente.

El nuevo fondo para países menos desarrollados – establecido para racionalizar los procedimientos para ofrecer planes de energía verde de menos de 15 megavatios – también habrá de desempeñar un rol clave.

Ya estamos viendo formas de generación de energía menos contaminantes alrededor del mundo. El Consejo Mundial de la Energía en Londres recientemente estimó que diversas medidas voluntarias emprendidas por empresas, organizaciones y gobiernos están encaminadas a reducir las emisiones de dióxido de carbono en 1.000 millones de toneladas para 2005, y cree que las reducciones efectivas podrían elevarse al doble de esa cifra a medida que van poniéndose en marcha nuevos proyectos.

El panorama sería menos prometedor si no fuera por los acuerdos sobre los cambios climáticos. En parte, toda esta actividad voluntaria está ocurriendo debido a que muchos países industrializados se enfrentan con la necesidad de reducir las emisiones, tanto en su propio país como mediante planes en diversos países en desarrollo. Sin los tratos hechos en Bonn y Marrakech, el ímpetu bien podría haberse desvanecido.

Se estima que 2.000 millones de habitantes en el mundo carecen de la energía que necesitan para calentar y alumbrar sus viviendas, bombear agua y guardar medicinas refrigeradas. Hasta en caso de cumplirse las ambiciosas recomendaciones del Grupo de Trabajo, muchos aún quedarán en desesperada necesidad. De modo que hacen falta esfuerzos intensivos para construir casas y fabricar aparatos eléctricos y automóviles menos contaminantes y menos derrochadores. La eficiencia energética, que con harta frecuencia se ignora, debe mejorarse.

Nos hallamos en el umbral de un nuevo comienzo potencial en la manera en que manejamos y cuidamos nuestro planeta. Igual que la energía que usamos – ¡no lo malgastemos!


Foto: B. Wahihia/UNEP


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Seguro y sostenible | Impulsando el multilateralismo | Satisfaciendo necesidades crecientes | Abran paso al coche cero-litro | Poder compartido | El petróleo y las aguas | Retos energéticos | En breve: Energía | Concurso | Potencia para la gente | Informe especial sobre China: Reducción del carbón | Viento de cambio | Existe otra opción | La promesa del sol | Oleadas de energía | Menos energía, más riqueza

 

Artículos complementarios:

En el número: Climate and Action December 1998
En el número: Climate change December 1997
José María Figueres Olsen:
A climate of change
(Beyond 2000) 2000
Madeleine K. Albright: Changing course
(The Environment Millennium) Sept 2000

Atlas Of Population And Environment De La AAAS:
Energy
Climate change
Air pollution