En Breve:
Energía



La energía impulsa el crecimiento económico y el acceso a la energía es vital si hemos de mitigar la pobreza. Pero la energía es consumida de forma muy desigual. Los países más ricos del mundo, con alrededor de una quinta parte de la población del mundo, dan cuenta de más de la mitad del uso de energía comercial. Entretanto, unos 2.000 millones de personas – una en cada tres habitantes de la Tierra – no tienen acceso a energía moderna alguna. Dependen de combustibles tradicionales tales como la leña, desechos de cultivos y estiércol.

La mayor parte del uso energético – de ricos y pobres por igual – causa daño al medio ambiente. La quema de combustibles fósiles es la causa principal de dióxido de carbono, el más importante de los gases de efecto invernadero, también crea lluvia ácida y daña la salud mediante la contaminación atmosférica. Entretanto, la quema de combustibles tradicionales llena de humo tóxico las viviendas de los pobres, causando la muerte de incontables víctimas todos los años.

Empero, se vislumbran maneras positivas en el horizonte. Cada vez más estudios sugieren que los países ricos en efecto podrían reducir su uso energético – y al mismo tiempo mantener el mismo nivel de crecimiento – incrementando radicalmente la eficiencia del uso de energía. Las fuentes de energía renovable limpia ofrecen cada vez más promesas para reducir la contaminación y satisfacer las necesidades de los pobres. En el curso de las dos próximas décadas se invertirán hasta 15 billones de dólares para nuevas instalaciones energéticas a largo plazo. Mucho dependerá de la manera en que se gasten estos fondos.

Geoffrey Lean



El carbón impulsó la revolución industrial en los países desarrollados. Todavía provee alrededor de una cuarta parte de la energía comercial del mundo, y genera unas dos quintas partes de su electricidad. Su uso está declinando en la mayoría de los países desarrollados, y China – el mayor usuario de carbón del mundo – recientemente también ha cortado su consumo. No existe escasez de recursos, que podrían durar aún cientos de años. El problema es que el carbón es la más sucia de todas las fuentes de energía, emitiendo la mayor cantidad de dióxido de carbono y otros contaminantes. No obstante, están desarrollándose ahora nuevas tecnologías para una quema limpia del carbón.



Alrededor de 2.000 millones de personas todavía dependen de combustibles de biomasa , tales como leña, desechos de los cultivos y estiércol para cocinar y calentar sus viviendas. La recolección de estos combustibles a menudo lleva muchísimo tiempo de trabajo agotador, mientras que su quema crea la más mortal de todas las contaminaciones del mundo: cada año, más de 2 millones de personas mueren a causa de respirar el cóctel de productos químicos emitidos al quemarlos.



Entre ambos, el petróleo y el gas dan cuenta de alrededor de dos tercios de la energía comercial del mundo y han impulsado la mayor parte del crecimiento económico de los últimos 50 años. Su uso aún está incrementando, y se espera seguirá aumentando. Pero su quema también produce dióxido de carbono y otros contaminantes. Impulsan virtualmente todos los vehículos del mundo, pero un creciente número de expertos esperan que para mediados de este siglo serán reemplazados por hidrógeno.



Las energías renovables proveen alrededor de un 4% de la energía comercial del mundo, la mitad contribuida por hidroenergía. La energía eólica y solar son las fuentes de energía de más rápido crecimiento, mas a partir de una base muy baja. Teóricamente, serían capaces de satisfacer varias veces las necesidades energéticas de la humanidad, y hacerlo de forma limpia – pero es poco claro cuán rápidamente serán desarrolladas. Las estimaciones de su parte de los suministros energéticos del mundo en la segunda mitad de este siglo oscilan entre alrededor del 20% y arriba del 50%.


Los 435 reactores nucleares del mundo producen alrededor del 6% de su energía comercial, generando 16% de su electricidad. Mas se espera ahora que esta parte habrá de disminuir. Tan sólo unas pocas centrales nuevas se han construido en los últimos 15 años – ninguna central nueva ha sido planeada en los Estados Unidos por ejemplo, en las últimas dos décadas. La energía nuclear es menos contaminante que los combustibles fósiles, y no produce gases de efecto invernadero. Pero los temores de la posibilidad de accidentes (particularmente después del desastre de Chernobyl en 1986), la falta de solucionar los problemas planteados por sus desechos, los aumentos de costo y una oposición muy arraigada han visto frustradas sus anteriores promesas.



La eficiencia energética a menudo es llamada “energía Cenicienta” debido a que es ampliamente ignorada. Y sin embargo, su potencial inmediato es mucho más grande que el de cualquiera de las fuentes de suministro. Unas tecnologías ya disponibles hacen posible reducir el consumo de energía a la mitad, por ejemplo en instalaciones industriales existentes, y en 90% en instalaciones nuevas. Los estudios llevados a cabo sugieren que los países desarrollados podrían reducir su consumo energético en dos tercios sin detrimento de la expansión económica.




¿Qué está haciendo el PNUMA?

El PNUMA se ha ocupado de la energía desde su fundación, más de un cuarto de siglo atrás, puesto que su uso y su producción causan una amplia gama de problemas ambientales. El PNUMA ayuda a los países a encarar el reto de una energía sostenible y facilita a los encargados de tomar las decisiones adquirir mayor comprensión de los vínculos entre las elecciones energéticas con que se enfrentan y los asuntos más amplios de desarrollo sostenible. Sus esfuerzos se dirigen principalmente a los países en desarrollo.

Es meta del PNUMA incorporar una dimensión a largo plazo en las decisiones del sector energético. Trabaja con una amplia gama de socios para desarrollar e implementar enfoques destinados a analizar políticas energéticas, opciones encaminadas a mitigar el cambio climático, lograr reformas en el sector energético, eficiencia en el uso de energía en la industria, y las implicaciones medioambientales de las elecciones en el transporte.

Uno de sus esfuerzos especiales consiste en ayudar a las instituciones financieras a comprender mejor las buenas oportunidades que brindan las inversiones en energía renovable y los proyectos de uso eficiente de la energía. Un nuevo socio del PNUMA, la Agencia de Basilea para Energía Sostenible, es instrumental en este esfuerzo.

Mucho del trabajo del PNUMA es llevado a cabo conjuntamente con institutos en las esferas de energía, medio ambiente y desarrollo en todas partes del mundo, y estamos empeñados en fortalecer esta red informal. Otro de los puntos fuertes del PNUMA es el Centro de Colaboración sobre Energía y Medio Ambiente, cuyo grupo internacional de científicos, ingenieros y economistas ofrece apoyo técnico y analítico al PNUMA y sus socios en los países en desarrollo.

Los proyectos y las actividades en materias energéticas incluyen los siguientes:

  • La Iniciativa Africana de Desarrollo de Empresas de Energía Rural (AREED), que permite al sector privado suministrar servicios asequibles basados en tecnologías de energía limpia y renovable en cinco países africanos. Una iniciativa similar ha comenzado en el noreste de Brasil.
  • El Plan de Gestión y Desempeño Energético relacionado con el Ahorro de Energía (EMPRESS) es un proyecto que ayuda a establecer empresas de servicios energéticos especializadas encaminadas a ayudar a clientes industriales y comerciales en países de Europa Central y Oriental.
  • Esfuerzos destinados a ayudar a los gobiernos de Africa al-Sur-del-Sahara en las reformas del sector de la energía y subsidios energéticos, finanzas del sector de la energía y políticas de cambio climático.
  • Creación de una Cadena de “Centros de Excelencia” Energéticos para promocionar enfoques de energía sostenible a través de programas coordinados de análisis de políticas, consejo práctico, investigación en áreas específicas y promoción de inversiones.
  • Trabajo con instituciones financieras, compañías de seguros y Agencias de Crédito de Exportación, para explorar maneras de financiamiento directo y flujos de inversión para proyectos de energía sostenible, particularmente en países en desarrollo.
  • El Servicio Consultivo para Inversión en Tecnología Renovable/Rendimiento Energético, que ayuda a las instituciones financieras a evaluar inversiones potenciales en energías renovables o rendimiento energético en países en desarrollo y países con economías en transición.
  • Trabajo con instituciones financieras rurales en la India encaminado a desarrollar facilidades de crédito para la compra de sistemas solares, utilizando recursos de la Fundación de las Naciones Unidas.
  • La gestión de un Foro de Movilidad para debate y actividades conjuntas, con la participación de representantes de grandes empresas de la industria automotriz.


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Seguro y sostenible | Impulsando el multilateralismo | Satisfaciendo necesidades crecientes | Abran paso al coche cero-litro | Poder compartido | El petróleo y las aguas | Retos energéticos | En breve: Energía | Concurso | Potencia para la gente | Informe especial sobre China: Reducción del carbón | Viento de cambio | Existe otra opción | La promesa del sol | Oleadas de energía | Menos energía, más riqueza