Reduccion
del carbón

 
Ye Ruqiu describe el notable éxito de China en reducir el uso de energía y las emisiones de dióxido de carbono simultáneamente con el crecimiento de su economía y su población.

La energía es importante para toda economía nacional en desarrollo. Tradicionalmente, al llevarse a cabo este desarrollo, la demanda para energía aumenta. Pero la explotación y el uso intenso de los recursos de energía puede resultar en perjuicio para el medio ambiente.

A partir de 1978 – cuando comenzó a implementarse la política de apertura y reforma económica – China ha experimentado una rápida expansión económica: su PDB ha venido aumentando a un promedio de alrededor de 10% por año. Durante la mayor parte de este período, la producción y el consumo de energía también continuaron incrementando: el consumo aumentó de 571,4 millones de toneladas equivalente en carbón (TEC) en 1978 a 1.389,48 millones de TEC en 1996. Mas luego estas proporciones comenzaron a disminuir lentamente en 1997 y 1998.

China es rica en recursos energéticos, con reservas que ascienden a 4,5 billones de toneladas de carbón, 94.000 millones de toneladas de petróleo y 38 billones de metros cúbicos de gas natural – y 676,8 millones de kilovatios de recursos de hidroenergía. China es el mayor productor y consumidor de carbón del mundo. En 1949 el carbón dio cuenta del 96,3% de la producción de energía del país, y 95,1% del consumo. Para la década de los años 1990, estas proporciones se habían reducido, pero aún se mantenían arriba del 70%.

Son varios los problemas que afectan al uso energético. En primer lugar, pese a las grandes reservas, el tamaño de la población de China significa que sus reservas energéticas per capita son más bajas que el promedio mundial. Las reservas probadas de carbón e hidroenergía, por ejemplo, dan cuenta de 11,0 y 13,2% del total de la Tierra pero sobre una base per capita, únicamente son 45,5 y 55,1% del promedio mundial. Las reservas per capita probadas de petróleo y gas natural son aún más bajas, ascendiendo a sólo 10,7 y 5,0% del promedio mundial.

En segundo lugar, el consumo energético per capita es igualmente bajo – sólo alrededor de la mitad del promedio mundial – a pesar de la enorme cantidad total de producción y consumo de energía en China. El consumo de carbón per capita es más alto que el promedio mundial – dado que constituye con mucho la mayor fuente de energía del país –, pero la cifra correspondiente al petróleo, al gas natural, y la electricidad es considerablemente más baja.

Distribución irregular
En tercer lugar, los recursos energéticos están distribuidos de forma muy irregular en China. El oeste del país posee 82% de sus recursos de hidroenergía, el norte posee 84,2% de su carbón y 76,7% de sus recursos de petróleo y gas natural. Por otro lado, las zonas oriental y central-sur de China – que producen el 57% del PDB del país y dan cuenta del 43,4% de su consumo total de energía (incluso 44,7% del consumo de carbón y 50,6% del consumo de electricidad) – poseen tan sólo un 11,6% de sus recursos energéticos. Este desequilibrio significa que el carbón debe ser transportado del norte al sur, y la electricidad transmitida del oeste al este. La falta de capacidad para transportar carbón constituye una seria limitación para el desarrollo económico.

En cuarto lugar, la eficiencia del uso energético es baja. La intensidad del uso energético de la economía china ha disminuido de forma significante, pero todavía es varias veces más alta que en países industrializados, con un alto nivel de consumo de energía para cada unidad de producción industrial. La eficiencia de las tecnologías energéticas caen por debajo de los niveles en naciones industrializadas, sobre todo en industrias que consumen gran cantidad de energía, con alta intensidad energética. Muchos de los sectores industriales de China aún están dominados por modos de producción ineficientes y de baja escala.

Por último, la intensidad de carbono de las fuentes de energía primaria es más alta en China que en otros países, debido a la importancia del carbón. En 1990, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) ascendieron a 2.384 millones de toneladas, un décimo del total mundial – si bien las emisiones per capita sólo ascendieron a la mitad del promedio mundial. La quema de carbón también es la principal causa de contaminación de la atmósfera en China. En total, aproximadamente el 75% de los contaminantes atmosféricos del país provienen de la quema de combustibles fósiles.

Por largos años, el Gobierno chino ha venido adoptando una serie de medidas administrativas, económicas y técnicas encaminadas a incrementar la eficiencia energética y reducir el consumo de energía, al mismo tiempo de fomentar el desarrollo económico. En 1980 definió el principio general para la energía como “poner énfasis en la explotación así como en el ahorro de energía, con el ahorro de energía como primera prioridad”. Desde los años 1980 a esta parte ha formulado e implementado aproximadamente 30 leyes y regulaciones concernientes a la conservación de la energía.

A principios de los años 1990 se formularon los Planes de una Política Técnica para el Ahorro de Energía para guiar el desarrollo y la aplicación de tecnologías que ahorran energía, y la Ley de Conservación de la Energía entró en vigor el 1 de enero de 1998. En marzo de 1993, el Consejo de Estado aprobó el Programa 21 de China – Documento sobre Población, Medio Ambiente y Desarrollo de China –, uno de los primeros Programas 21 nacionales del mundo. El concepto del desarrollo sostenible forma parte de todos los planes de acción del Programa, incluso los planes relacionados con la energía y el medio ambiente.
El Gobierno chino ha venido adoptando una serie de medidas administrativas, económicas y técnicas encaminadas a incrementar la eficiencia energética y reducir el consumo de energía, al mismo tiempo de fomentar el desarrollo económico
El Gobierno ha reducido considerablemente los subsidios para el consumo energético a fin de incrementar la eficiencia de uso de energía. Las tasas del subsidio para el carbón bajaron de 61% en 1984 a 11% en 1995, y las del subsidio para el petróleo bajaron de 55% en 1990 a tan sólo 2% en 1995. Las tasas de interés sobre los préstamos de capital provistos por el Estado para la construcción de proyectos de eficiencia energética son 30% más bajas que aquellas fijadas para los préstamos comerciales, mientras que la mitad del interés sobre préstamos estatales para proyectos de renovación de eficiencia tecnológica es subsidiada.

La implementación de estas políticas ha logrado importantes éxitos en mejorar la estructura energética y reducir el uso de energía y las emisiones de CO2. En 1980, el consumo de energía de China fue de 13,34 TEC por 10.000 yuan RMB. Esto fue reducido a 10,2, 6,78, 5,88 y 4,89 TEC en 1985, 1995, 1998 y 1999, respectivamente. Así, la intensidad energética del PDB fue 33.5% más baja en 1995 que en 1985 – con el resultado de que ese año se ahorraron alrededor de 660 millones de TEC. Entre 1995 y 1999, la intensidad energética pudo reducirse en otro 32,45% más. En total, el consumo energético por 10.000 yuan RMB bajó en un 64,7% entre 1980 y 1999, ahorrando 2.300 millones de TEC. Usando el factor de emisión promedio para combustible en China de 2,374 toneladas de CO2 por cada TEC, se estima que las emisiones de CO2 en 1995 fueron 1.570 millones menos de lo que hubieran sido si la intensidad energética se hubiese mantenido a su nivel de 1985. La reducción equivalente en 1999 comparada con la intensidad energética de 1980 es de 5.400 millones de toneladas.

Los datos estadísticos correspondientes a años recientes muestran que el consumo de energía ha incrementado más lentamente que la economía: entre 1990 y 1996, la relación de elasticidad del consumo energético osciló entre 0.36 y 0.66. Por otra parte, en 1997 y 1998, el consumo de energía en efecto bajó, produciendo unu relación de elasticidad negativo.

Emisiones reducidas
Entre 1985 y 1995, la proporción de carbón en el consumo de energía primaria bajó en 1,2 punto porcentual – este ligero cambio redujo las emisiones de CO2 en 36,2 millones de toneladas. Entre 1996 y 1999 el consumo de energía total bajó en 7% – la quema de carbón bajó en 14,7% (correspondiente a 214 millones de toneladas), mientras que el consumo de petróleo, gas natural e hidroelectricidad aumentó en 20,75, 14,47 y 8,3%, respectivamente. Esto condujo a una reducción de 8,8% en emisiones de CO2 entre 1996 y 1999. Dentro de esta situación, la mejora de la estructura energética llevó a un corte de 47,66 millones de toneladas. Convertir el carbón en otros tipos de fuentes de energía como electricidad, calor, gas y coque ayuda a incrementar la eficiencia del uso energético, reducir las emisiones de CO2 y aliviar la contaminación ambiental. La cantidad de carbón procesado y transformado aumentó de 31,12% en 1985 a 50,4 y 56,49% en 1995 y 1998, respectivamente. La proporción utilizada para la generación de electricidad aumentó de 20,15% en 1985 a 32,28% en 1995 y 38,22% en 1998.

Incrementar la proporción de gas de petróleo licuado, gas natural, gas de carbón y electricidad en el uso energético residencial es una importante medida para aliviar la contaminación atmosférica urbana y reducir las emisiones de CO2. A medida que la población fue creciendo, el uso energético residencial subió en 24,27 millones de TCE entre 1985 y 1995. Entre 1995 y 1998, la población de China aumentó en otro 3%. No obstante, el mejoramiento de la estructura del consumo energético redujo la proporción del consumo residencial de carbón de 61,4% en 1995 a 44,1% en 1998, con resultado que la cantidad de carbón quemado disminuyó en unos 47 millones de toneladas. Como resultado, pese al continuo aumento de la población y la economía, el consumo energético residencial disminuyó en un 11,4% y las emisiones de CO2 en 13,6% entre 1995 y 1998. El consumo de energía de la industria dio cuenta de 66,65, 73,33 y 71,41% del total del país en 1985, 1995 y 1998, respectivamente. Por lo tanto, los sectores industriales son los mayores consumidores de energía y los que más cantidad de CO2 emiten en China. El Gobierno Chino siempre da prioridad al ahorro de energía en la industria y ha emprendido una serie de medidas económicas, técnicas y administrativas para el fomento de semejante ahorro. Así, el consumo energético por 10.000 yuan RMB del PDB industrial ha venido disminuyendo constantemente. Bajó de 36,97 TEC en 1985 a 19,85 TEC en 1995 – en otras palabras, bajó en razón de un promedio de 6,4% por año. Entre 1995 y 1998, la tasa de disminución aceleró a 11,6% anualmente.

En muchas zonas rurales todavía existen problemas de relativa escasez de energía. Alrededor del 60% de los hogares rurales aún dependen de leña, paja y tallos para energía. El Gobierno ha trabajado activamente para popularizar estufas que ahorran leña y briquetas y desarrollar hidroelectricidad de pequeña escala y otros tipos de energía renovable. Como resultado de este esfuerzo pudieron ahorrarse 24,76 millones de TEC en las zonas rurales entre 1985 y 1995, al mismo tiempo de desarrollar 1,09 millón de TEC de energía renovable. Esto redujo las emisiones de CO2 en 59 millones de toneladas. En 1998, la explotación de energía renovable ascendió a 29,14 millones de TEC, lo cual corresponde a 68,8 millones de toneladas de reducción en emisiones de CO2.

En conclusión, la implementación de políticas relacionadas con la energía durante el período entre 1985 y 1995 ha logrado reducir la tasa anual de aumento de emisiones de CO2 en 4,82 puntos porcentuales. La disminución de intensidad energética a través de la década cortó las emisiones en 1.570 millones de toneladas. Y la reducción aún mayor a través de los años 1980 y 1990 como un todo las redujo en 5.400 millones. Esto demuestra a las claras el gran esfuerzo realizado por el Gobierno chino encaminado a reducir la emisión de CO2 para mitigar el impacto del cambio climático.

El autor expresa su agradecimiento al Profesor Liu Xueyi del Instituto de Energía del Comité de Desarrollo y Planeamiento del Estado por proveer los datos estadísticos sobre conservación de energía y datos relacionados


Ye Ruqiu es Asesor Superior ante la Administración del Estado para la Protección del Medio Ambiente de China.

Foto: Wa Shuangyan/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Seguro y sostenible | Impulsando el multilateralismo | Satisfaciendo necesidades crecientes | Abran paso al coche cero-litro | Poder compartido | El petróleo y las aguas | Retos energéticos | En breve: Energía | Concurso | Potencia para la gente | Informe especial sobre China: Reducción del carbón | Viento de cambio | Existe otra opción | La promesa del sol | Oleadas de energía | Menos energía, más riqueza

 

Artículos complementarios:
En el número: Climate and Action December 1998
En el número: Climate change December 1997
Xie Zhenhua: Being in earnest (Hazardous wastes) 1999
Lui Yi: Taking firm steps (Ozone) October 1997

Atlas Of Population And Environment De La AAAS:
Energy
Climate change
Air pollution