Recuperar
el impulso

 
Margaret Beckett subraya las advertencias del informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial y hace un llamado a activar la mundialización para el desarrollo sostenible

En Johannesburgo tendremos una oportunidad vital para cambiar nuestro mundo para mejor. Es importante que la aprovechemos. No podemos seguir rehuyendo la acción y las medidas para ayudar a construir un mundo capaz de desarrollar en una manera próspera y sostenible. La alternativa podría ser un mundo en el cual no valdría la pena vivir, o un mundo en el cual millones simplemente serían incapaces de vivir.

Recientemente tuve el placer de hablar en ocasión del lanzamiento en Londres del informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial. Esta publicación marca una etapa crítica en el período previo a la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (CMDS) y a mi parecer, jugará un papel fundamental en el pensamiento sobre el desarrollo sostenible, tanto en Johannesburgo como más allá. Es una clara recordatoria de que la desintegración del pilar ambiental del desarrollo sostenible llevará al inevitable colapso de los otros. Por tal razón, es fundamental que en Johannesburgo los objetivos ambientales se coloquen en el centro mismo de un desarrollo mundial sostenible.

GEO-3 demuestra a dónde ha llegado el mundo desde la Cumbre de Río de Janeiro diez años atrás, y señala el camino hacia un futuro más sostenible.

Río marcó un momento crucial en la manera en que el mundo trata su herencia natural, y la herencia que deja a las generaciones por venir. Condujo a esfuerzos internacionales concertados para tratar problemas compartidos que confrontan al mundo en una escala global, problemas como el cambio climático, la degradación de la tierra y la amenaza a la diversidad biológica.

Diez años más adelante, se acepta ahora mundialmente que el progreso hacia muchas de nuestras metas establecidas está muy por debajo de los estándares que los valores sociales, económicos y morales demandan. Más de 1.200 millones de personas todavía viven con menos de un dólar por día. Por lo menos 1.100 millones de personas carecen de agua potable segura y unos 2.400 millones no tienen saneamiento adecuado. En Africa, alrededor de una tercera parte de los habitantes están desnutridos, y ese número está aumentando.

La degradación de recursos naturales como la tierra, las aguas dulces y marinas, los bosques y la biodiversidad amenazan el sustento de muchos, pero sobre todo constituye un peligro para los más pobres. GEO-3 describe una divisoria entre los ricos y los desposeídos, una divisoria que lejos de disminuir está aumentando, y muestra cómo quienes están menos equipados para sobrevivir están cada vez más expuestos a la amenaza de catástrofe ambiental más seria.

Solía decirse que era necesario tratar el cambio climático por el bien de nuestros nietos, o por lo menos por el de nuestros hijos. Hoy día, la humanidad está viéndolo cada vez más como una amenaza y un reto para la generación actual.

El desarrollo sostenible descansa sobre tres pilares: económico, social y ambiental. La experiencia del pasado demuestra con creciente claridad la necesidad de mantener en juego a los tres factores. Nos está mostrando constantemente cómo la pobreza extrema y la degradación ambiental aumentan la una a la otra. El medio ambiente provee los recursos naturales y el ecosistema de los cuales dependen los intereses humanos. Cuando éstos fallan, la degradación ambiental nos hace pagar un precio cada vez más alto, tanto humano como natural. La tarea por delante en Johannesburgo consiste en recuperar el impuso de Estocolmo y Río y usarlo para atraer los esfuerzos de la sociedad civil, el mundo de los negocios y otros actores no gubernamentales. Los gobiernos no pueden asegurar el éxito de la Cumbre por sí solos. Empero, si actuamos mano a mano con las habilidades, las energías y la pericia de las empresas y las organizaciones no gubernamentales (ONG) podemos formar alianzas para crear un cambio verdadero y durable.

El objetivo estratégico del Reino Unido para la CMDS consiste en hacer positiva la mundialización para el desarrollo sostenible, especialmente para los más pobres del mundo. Queremos hacer la Agenda de Desarrollo de Doha y la conferencia sobre la Financiación del Desarrollo de Monterrey parte de un continuo para el cambio para concentrar nuestros esfuerzos en facilitar el desarrollo sostenible necesario, ya sea a los fines de alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio u otras metas internacionales.

Como jefa de la delegación británica a la última reunión preparatoria en Bali, hice cuanto estaba en mi poder para promocionar estos objetivos. Si bien no logramos hacer todo el progreso que habíamos esperado, fue mucho lo logrado, y el Reino Unido trabajará en estrecha colaboración con otros socios para alcanzar éxito en Johannesburgo.

Como siempre, hace falta que los gobiernos provean más ayuda, pero se ha recalcado convincentemente – como por ejemplo lo hiciera en fecha reciente el Presidente Museveni de Uganda – que, mientras la ayuda es valiosa, importa poco, tal vez nada, a menos que emprendamos otros pasos tales como abrir nuestros mercados a los productos agrícolas. Este punto quedó más que patente por las crudas realidades. Mientras los países de la OCDE colectivamente contribuyeron 50.000 millones de dólares para asistencia oficial al desarrollo en el año 2000, gastaron arriba de 350.000 millones de dólares en subsidios agrícolas. Dado que también soy la ministra responsable para la agricultura en el Reino Unido, tengo plena consciencia de esta realidad.

En Europa existen buenas razones, tanto domésticas como internacionales, para aprovechar la oportunidad para crear un cambio total en el enfoque de la Política Agrícola Común, y hacerlo ya mismo. Esto es necesario para respaldar el desarrollo sostenible en nuestro país, para la expansión exitosa y asequible de la Unión Europea, y para reforzar la posición de la UE en las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio. Y, cosa igualmente importante, es necesario hacer más competitiva nuestra agricultura, y asegurar que nuestras economías rurales puedan florecer.

En Africa en particular, la agricultura es clave para un crecimiento económico sostenido. Como el sector más grande, es vital en proveer posibilidades de sustento sostenibles a los agricultores, que dan cuenta de dos tercios de la mano de obra, una tercera parte del PDB y la mitad de las exportaciones. La Agenda de Desarrollo de Doha deberá conducir a los países desarrollados a cambiar su apoyo de los subsidios que distorsionan el comercio por metas ambientales y de desarrollo rural. Acompañadas por la introducción de acceso a mercados, estas reducciones en los subsidios son esenciales.

La Cumbre se ocupará del desarrollo sostenible en todos los países, no únicamente del problema de las relaciones Norte-Sur. Como naciones desarrolladas, es nuestra obligación cumplir con nuestras responsabilidades y reducir las demandas que hacemos al planeta. En esto, la productividad de los recursos es parte importante. Las economías poco contaminantes y la energía sostenible son áreas en las cuales los países de la OCDE pueden, y deben, tomar la delantera – y demostrarlo. Por lo tanto, personalmente he dado mi más fuerte apoyo a los esfuerzos encaminados a dar prioridad a la producción y el consumo sostenibles, y a estrategias nacionales para el desarrollo sostenible en la Cumbre.

En un mundo globalizado, ninguna nación por sí sola puede solucionar lo que son problemas colectivos. La pobreza, el terrorismo, la enfermedad, el cambio climático, la migración, la drogadicción – todos éstos son nuevos retos para la comunidad internacional.

En Johannesburgo tendremos oportunidad de aceptar estos retos, a fin de asegurar que las muchas y admirables palabras pronunciadas en Río de Janeiro y desde entonces puedan convertirse en realidad, mediante la aplicación de voluntad política, medidas prácticas, y alianzas. No pretendemos encontrar un gran plan maestro, pero Johannesburgo habrá obtenido éxito si, a través del compromiso de diferentes actores en una gama de diferentes actividades, podemos crear un mosaico de implementación, y alcanzar siquiera algunas de nuestras metas  


Margaret Beckett es Secretaria de Estado para el Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, del Reino Unido.

Foto: Teddy A. Suyasa/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Una agenda de esperanza | Cambiando el paradigma | Una sola Tierra | Quitando los paréntesis | Renacimiento africano| Una oportunidad que no podemos perder | GEO-3 de un vistazo | Lo que piensa la gente | Recuperar el impulso| Midiendo la insostenibilidad | Renovando la red | Programa de transformación | Las grandes empresas deben dar cuentas | Salir al terreno | Carta a los Delegados| Necesitamos un sueño| Dos caras de una misma moneda: el antes y el después de Johannesburgo


Artículos complementarios:
Robin Cook: Everything to gain (Climate Change) 1997
Tony Blair: Opportunity, not obstacle (Climate and Action) 1998
John Prescott: Gain, not pain (The Environment Millennium) 2000
Clare Short: Encarando la pobreza de agua (La pobreza, la salud y el medio ambiente) 2001
Michael Meacher: A Stronger Conscience (Looking Forward) 1999
John Prescott: Seven threats to the seven seas (Oceans) 1998

AAAS Atlas of Population and Environment:
About the AAAS Atlas of Population and Environment