Alianzas para
el cambio

 
Mark Malloch Brown presenta ejemplos prácticos de proyectos efectivos e innovadores para salvar el medio ambiente mundial

Desde su formación diez años atrás en la Cumbre para la Tierra en Río de Janeiro, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) se ha convertido en el patrocinador más grande del mundo de proyectos encaminados a salvar el medio ambiente mundial.

En su rol de una agencia ejecutora, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) no tardó en responder, reuniendo un equipo de renombrados expertos técnicos, contratando profesionales en nuestras 133 Oficinas Nacionales, y ofreciendo hacerse cargo de la administración del Programa de Pequeños Subsidios del FMAM. Ahora, un total de 220 proyectos FMAM-PNUD grandes y medianos están creando alianzas que duplican el monto de los recursos del FMAM dedicados a las más modernas iniciativas en cada región del mundo. En nuestro enfoque en el PNUD comprendemos que típicamente, los habitantes locales pobres son quienes más sufren del empobrecimiento de los ecosistemas, ya que ellos dependen más directamente de los ecosistemas para su supervivencia inmediata. La participación de los habitantes y las organizaciones locales en el proceso de diseño e implementación de los proyectos es un tema unificador de todas las iniciativas FMAM del PNUD. Basta una rápida mirada a unos pocos de estos proyectos para obtener una idea de su variedad, su efectividad y su innovación en tratar los problemas de aguas internacionales, cambios climáticos, biodiversidad, y con frecuencia simultáneamente, la degradación de tierras.

Restauración de ecosistemas
Empecemos por la cuenca del Danubio/Mar Negro, abrumada por excesivos niveles de nutrientes de la escorrentía agrícola, y descargas de aguas residuales industriales y municipales. Los brotes de enfermedades transmitidas por el agua tales como el cólera, el cierre de las playas debido a la mala calidad de las aguas costeras, y la merma en especies de peces de 26 a 6 cuestan miles de millones de dólares en pérdida de ingreso cada año. Ahora, gracias a un proyecto FMAM-PNUD de gran envergadura para aguas internacionales, los Gobiernos de Bulgaria, Rumania, Rusia, Turquía, Ucrania y sus diez vecinos aguas arriba en la cuenca del Mar Negro han unido fuerzas para restaurar el ecosistema del Mar Negro. Estos países han elaborado y ratificado varias convenciones internacionales, entre ellas la Convención del Mar Negro y la Convención sobre la Protección del Danubio. El Programa de Acción Estratégica del Mar Negro se deriva de ellos y contiene 59 compromisos específicos para reducir la contaminación, mejorar la ordenación de recursos vivos, alentar un desarrollo sostenible, y mejorar el financiamiento para proyectos ambientales. Al adoptar este plan, los gobiernos del Mar Negro se han comprometido a un proceso de profunda reforma en la manera en la cual se encaran los asuntos ambientales a través de toda la cuenca.

Con respecto a los cambios climáticos, el autobús diesel proporciona el modo de transporte motorizado más importante en las megalópolis de países en desarrollo, pero también es un contribuyente mayor a la contaminación del aire local y la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera. Ahora, un importante proyecto de cambio climático FMAM-PNUD está en proceso de introducir autobuses a pila de Grove (que marchan con hidrógeno y sólo emiten agua destilada) en el servicio de transporte regular en seis ciudades alrededor del mundo. En China, el PNUD implementó un proyecto de cambio climático muy exitoso que introdujo tecnologías que convierten las enormes cantidades de metano – un potente gas de efecto invernadero liberado durante la minería de carbón – en una fuente de energía nueva, de combustión limpia. El proyecto del FMAM desencadenó inversiones del sector privado por valor de más de 300 millones de dólares y mejoró la calidad del aire local al mismo tiempo que la seguridad de los mineros.

Tierra y diversidad
Otro proyecto innovador demuestra cómo la mitigación del cambio climático también puede reducir la degradación de tierras y mejorar los valores de diversidad. En Sudán, los pastizales cubren 60% de la tierra y sostienen una de las concentraciones de ganado más grandes en Africa, del cual la mitad de su población nómade depende para su supervivencia. Estos pastizales y su diversidad biológica se han visto empobrecidos por sequías cíclicas, cultivo árido, y la disminución de la cobertura forestal para la obtención de leña. El proyecto FMAM-PNUD sobre el cambio climático en el Sudán está ayudando a los habitantes locales con los recursos necesarios para rehabilitar sus pastizales, que secuestrarán carbono y mejorarán las condiciones para el ganado local, particularmente para los animales criados por las mujeres y los pobres. El proyecto hace inversiones en las capacidades de las comunidades mismas – la administración de recursos y el monitoreo se dejó por cuenta de los habitantes –, mientras se utilizan activos privados para el desarrollo de huertos de pastoreo individuales. El contexto local del proyecto ha alentado la reproducción de tales actividades entre las comunidades vecinas.

Seguridad alimentaria
A pesar de que forma el fundamento de la seguridad alimentaria, la biodiversidad se encuentra sitiada en muchos, si no la mayoría de los países en desarrollo del mundo. A lo largo de las costas patagónicas de Argentina, el PNUD implementó un proyecto de biodiversidad del FMAM para el desarrollo de un plan de administración de máximo alcance para la zona costera, en asociación con una organización no gubernamental local. Mientras los beneficiados más inmediatos son los habitantes locales que dependen de los recursos costeros para su sustento, el ecosistema de la Patagonia se extiende a gran distancia en las aguas internacionales, y el proyecto ayuda a conservar la salud de los recursos naturales mucho más allá de las costas argentinas. Por otra parte, el FMAM-PNUD también tiene un proyecto de biodiversidad muy interesante en la zona en la cual se encuentran varias de las cordilleras más altas del mundo – el Karakoram, el Hindu Kush y el Himalaya Occidental – en el norte de Pakistán, a más de 8.000 metros de altura. Para invertir la degradación de los pastizales y los bosques, el proyecto se está enfocando en la ordenación ecológica del paisaje en gran escala. Mediante la creación de cuatro Zonas de Conservación que abarcan un área de unos 16.300 kilómetros cuadrados, se protege a una muestra representativa de biomasa. Las comunidades locales están planeando y ejecutando actividades de conservación, y las ganancias de las opciones de uso sostenible, tales como el ecoturismo, la cosecha de pequeñas aves de caza, y productos de la selva no de madera están invirtiéndose y el ingreso producido por el interés se redistribuye para el pago de servicios comunitarios.

Asimismo, me siento muy orgulloso del Programa de Pequeños Subsidios del FMAM, el cual es implementado por el PNUD y proporciona subsidios de hasta 50.000 dólares directamente a organizaciones no gubernamentales y basadas en la comunidad. Hasta la fecha, el Programa ha financiado más de 3.400 proyectos en 63 países, encaminados a conservar y restaurar la vida natural al mismo tiempo de mejorar el bienestar y los medios de vida de los habitantes locales. El PNUD está comprometido a recaudar fondos comparables que cubren los costos básicos del Programa, estimados en alrededor del 50% del costo total de las actividades del programa. En el proceso, el Programa ha reunido a más de 600 organizaciones asociadas en todo el mundo, incluso importantes contribuciones de la Fundación de las Naciones Unidas, la Comisión Europea, y los Gobiernos de Dinamarca y los Países Bajos.

Diálogo nacional
El PNUD también implementa el Programa de Talleres de Diálogo Nacional del FMAM, una iniciativa conjunta de importancia estratégica del Secretariado del FMAM, el PNUD, el PNUMA y el Banco Mundial. Bajo el mismo se han llevado a cabo 35 Talleres en todas partes del mundo, para los cuales el PNUD trabajó en estrecha colaboración con los gobiernos para involucrar a una diversidad de interesados para reflejar todos los sectores dentro de la sociedad gubernamental y civil.

En su calidad de mecanismo financiero de la Convención sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas y el Convenio sobre la Diversidad Biológica, el FMAM ha demostrado que los países en desarrollo no sólo pueden atenerse a estas convenciones, sino en algunos casos pueden señalar el camino hacia un futuro sostenible. A los fines de ayudar a los países en desarrollo a cumplir sus obligaciones bajo estas convenciones, el PNUD implementa más de 100 proyectos de “Actividad Habilitante” del FMAM, y el FMAM-PNUD maneja una sección dedicada al apoyo de esfuerzos nacionales para responder a la Convención sobre el Cambio Climático. El FMAM está dispuesto ahora a prestar su apoyo a otras convenciones ambientales internacionales, incluso la Convención sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes y la Convención de Lucha contra la Desertificación. Estas Convenciones forman el marco para la cooperación internacional, y el PNUD, en cooperación con el FMAM, aporta los recursos, la pericia y la participación local vitales para proteger la atmósfera, el agua y los agroecosistemas que sostienen a todos los habitantes de países desarrollados y en desarrollo por igual


Mark Malloch Brown es el Administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Foto: K. Songuuattana/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Oportunidades sin igual | Prioridad mundial | Alianzas para el cambio | Aceptando los nuevos retos | Muchos logros, más por hacer | Mensaje a la Segunda Asamblea del FMAM | Perspectivas del Medio Ambiente Africano | Energía crítica | Un mapa de la salud del mundo | Recuperando terreno | El tango se baila a dos | Uniendo el conocimiento a la acción | Mundialización de los beneficios | Enemigos invisibles | Mensaje a la Segunda Asamblea del FMAM

Artículos complementarios:
Special supplement to coincide with the Global
Environment Facility Assembly
(Fresh Water) 1998
Mark Malloch Brown: Empowering the poor (The Environment Millennium) 2000
Alcira Kreimer and Margaret Arnold: The poor suffer most (Disasters) 2001

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