El agua
es vida

 
SAR el Prínncipe Talal Bin Abdul Aziz al Saud
describe la oportunidad que el Año Internacional del Agua Dulce brinda a gobiernos e individuos para hacer un balance de lo que pueden emprender para solucionar la crisis mundial de agua

Habiendo sido designado como Enviado Especial para el Agua por el Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) durante este muy especial Año Internacional del Agua Dulce, siento una responsabilidad personal para movilizar la consciencia sobre la importancia de cuidar nuestros recursos de agua dulce si hemos de asegurar el bienestar de las sociedades en todas partes del mundo. El mensaje es simple. Haciéndome eco de las propias palabras del Director General pronunciadas en ocasión de la ceremonia de lanzamiento del Año: “Por la paz internacional, por la seguridad humana y por el desarrollo sostenible, debemos ser cuidadosos, ahorrar y compartir en todo cuanto hacemos concerniente al agua dulce. ¡Difundamos pues este mensaje por todo el mundo!”

Viniendo de Arabia Saudita, un reino del desierto sin ríos ni arroyos perennes o lagos permanentes de aguas dulces, y donde las precipitaciones son escasas e infrecuentes, comprendo profundamente el valor del agua dulce.

En el pasado no muy distante, cuando imperaba el estilo de vida tradicional en mi país, las pequeñas ciudades y las sociedades nómadas podían florecer aquí porque estaban bien adaptadas a este medio ambiente de escasez de agua. No desperdiciaban agua y no consumían más del que poseían. Mas hoy día, este delicado equilibrio demográfico ha cambiado. Tras los estilos de vida cambiantes y diferentes expectativas, Arabia Saudita, como muchas otras partes del mundo, está experimentando tensiones.

Recurso escaso
El aumento en la demanda de agua debido al crecimiento de la población y la expansión de las zonas industriales, agrícolas y urbanas ha sobrepasado nuestros limitados recursos. La superficie de tierra cultivable en el país es sumamente pequeña; de manera que nos enfrentamos ahora con serios problemas de suministro de agua y nuestro desarrollo futuro podría estar en juego. Sí, hemos hecho florecer el desierto, usando preciosa agua subterránea para irrigación para ayudar a producir trigo, cebada, tomates, melones, dátiles, frutas cítricas, carne de ovino y aves de corral, pero a muy alto precio. Algunas de nuestras prácticas de riego pueden ser derrochadoras, nuestros sistemas de acantarillado a menudo son inadecuados --lo cual aumenta la salinización del suelo-- y el bombeo no planeado ni monitoreado ha conducido a bajar los niveles de agua subterránea en forma considerable y en ciertos casos ha sido causa de que los manantiales se secaran por completo.

En su Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos: Agua para Todos, Agua para la Vida, publicado en marzo de 2003, el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos (WWAP) ha llamado la atención precisamente hacia estos problemas, y especialmente a las compensaciones involucradas cuando muchos consumidores compiten por el mismo recurso escaso. El informe habla de “inercia a nivel del liderazgo” y nos advierte de que la crisis mundial del agua alcanzará niveles sin precedentes en los años venideros, con “creciente escasez de agua per capita en muchas partes del mundo en desarrollo” a menos que emprendamos medidas ahora.

Voluntad política
El informe en sí mismo es una señal de compromiso y voluntad política: representa por primera vez el hecho de que las 23 agencias y comisiones de las Naciones Unidas que se ocupan del agua han colaborado para monitorear el progreso en pro del logro de metas vinculadas con campos como la salud, los alimentos, los ecosistemas, las ciudades, la industria, la energía y la ordenación de los riesgos. Resulta adecuado que el informe se dirija a los responsables nacionales de formular políticas y otros en posición de ejercer influencia sobre la agenda del agua.
El Año Internacional del Agua Dulce nos ofrece una rara oportunidad de hacer un balance de nuestras acciones y nuestro comportamiento
Dentro de este esfuerzo colectivo, cada agencia tiene sus propios campos de especialización y competencia. Esta diversidad es la fuerza más grande de las Naciones Unidas. En el dominio del agua dulce, el PNUMA, por ejemplo, se ocupa particularmente de la calidad del agua a través de SIMUVIMA/AGUA, el Sistema Mundial de Vigilancia para el Medio Ambiente/Agua, un esfuerzo colaborativo con la a Organización Mundial de la Salud (OMS) e insumos de la Organización Meteorológica Mundial y UNESCO. Dentro de un contexto ambiental más amplio, examina problemas de biodiversidad, cambios climáticos, degradación de las tierras, caudales de agua y las interacciones entre el medio ambiente y el desarrollo.

UNESCO tiene un mandato de promocionar la paz, el desarrollo humano y la seguridad, a través de sus campos de competencia. Su interés en el agua se funda en un compromiso de larga data con la investigación científica del ciclo hidrológico, pero nunca se ha limitado a la ciencia por sí misma. Así, al crear el Programa Hidrológico Internacional (PHI) en 1975, fue pionera de los esfuerzos para proporcionar una base científica para evaluar los recursos hídricos mundiales y formular principios éticos y socioeconómicos destinados a guiar las prácticas de ordenación y desarrollo del agua. Hoy día, los papeles de educación, capacitación y alianzas creativas están asumiendo un lugar central en el esfuerzo de construir un futuro mejor y más seguro.

En septiembre de 2000, los líderes del mundo prometieron reducir a la mitad la proporción de los habitantes sin acceso a agua potable segura o incapaces de pagarla. Luego, en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en 2002, se acordó una meta gemela de reducir a la mitad la proporción de personas carentes de acceso a servicios sanitarios adecuados para el año 2015.

A fin de alcanzar estas metas harán falta medidas coordinadas, no sólo de parte de los gobiernos, sino de todos nosotros que usamos agua, y la abusamos. Todos y cada uno de nosotros puede hacer una diferencia en nuestra vida diaria, así como también puede hacerlo toda comunidad y cada región del mundo. Por lo tanto, el Año Internacional del Agua Dulce nos ofrece una rara oportunidad de hacer un balance de nuestras acciones y nuestro comportamiento.

En nuestro idioma árabe tenemos el dicho: “El Agua es Vida”. Recordemos pues esta simple frase cada vez que abrimos un grifo o tomamos un trago de agua. ¡Difundamos el mensaje!


SAR el Prínncipe Talal Bin Abdul Aziz Al Saud es Enviado Especial de UNESCO para el Agua durante el Año Internacional del Agua Dulc.

Photo : UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Mensaje para el Día Mundial del Medio Ambiente | El agua es vida | El siglo del agua | Empezar por la fuente | Renovando el compromiso | Ciudades sin agua | Tener a raya la contaminación | Gente | En breve | Un cambio de agenda | Una escasez galopante | Un puente sobre aguas turbulentas | Publicaciones y productos | Venciendo los obstáculos | Merma alarmante | Sin desperdicio | El agua: la prioridad de los pobres | Poder atómico

 
Artículos complementarios:
En el número: Water, 1996
En el número: Freshwater, 1998


AAAS Atlas of Population and Environment:
Freshwater
Freshwater wetlands
Mangroves and estuaries