Un enredo
de arrecifes

 
Mark Collins
describe las asociaciones mundiales creadas para conservar y manejar los arrecifes, y recomienda que ahora reciban el apoyo de un programa internacional concertado, bien financiado

Los arrecifes de coral generan alrededor de 30.000 millones de dólares en productos y servicios para la economía mundial todos los años, y alrededor de 1.000 millones de habitantes en el mundo dependen de ellos para su alimento, su ingreso y sus medios de vida. No obstante, la tarea de conservarlos está resultando sumamente complicada, y es mucho lo que queda por hacer para encontrar las finanzas necesarias.

A primera vista, esto podrá parecer extraño. Investigaciones muy recientes llevadas a cabo en el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación del PNUMA (PNUMA-WCMC) utilizando imágenes de la Asociación Nacional del Océano y la Atmósfera (NOAA) han demostrado que las zonas marinas protegidas (ZMP) cubren cerca del 20% de los 284.300 kilómetros cuadrados de los arrecifes del mundo documentados en el World Atlas of Coral Reefs (Atlas Mundial de Arrecifes de Coral), y la mayor parte se encuentra especialmente salvaguardada bajo la designación de Patrimonio Mundial.

El problema consiste en la distribución de estas áreas alrededor del mundo. El 77% de los arrecifes coralinos protegidos por compromisos nacionales e internacionales se encuentra en una sola ZMP --y sitio de Patrimonio Mundial--, el Parque Marino de la Gran Barrera de Coral en Australia. El resto está diseminado a través de más de 670 ZMP, que en su mayoría cubren menos de 3 km2. Estas zonas son demasiado pequeñas y fragmentadas para asegurar que los ecosistemas de arrecife, y sus comunidades vivas de corales, peces e invertebrados, estén adecuadamente protegidos a largo plazo, particularmente a la luz de las amenazas del cambio climático, que trae consigo el alza del nivel del mar y el calentamiento de las aguas.

Es sorprendente que los arrecifes de coral sólo se mencionen dos veces en el Plan de Implementación adoptado el año pasado en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible en Johannesburgo. Aparentemente, esto parecería una seria falta de énfasis en el problema. La existencia física de varios estados insulares-atolones --sin mencionar siquiera su estabilidad política y sociológica-- se halla intrínsecamente vinculada a sus ecosistemas, que cubren apenas 0,2% de los fondos marinos del mundo, un área aproximadamente equivalente a la superficie de Nueva Zelandia. Esto, desde luego, debe agregarse a sus bien documentados roles en la generación de empleos, la protección contra la erosión de las zonas costeras, la creación de puertos seguros y la salvaguardia de hogares, recursos alimentarios, economías y culturas alrededor de gran parte del mundo.

Un sistema mundialmente representativo
No obstante, un examen más detenido revela que grandes partes del Plan tienen implicaciones para estos ecosistemas vulnerables, 60% de los cuales se hallan en riesgo de daño permanente, irreversible --según nos informa la Red Mundial de Vigilancia de los Arrecifes de Coral-- causado por la pesca excesiva, la destrucción de hábitats, enfermedades de los corales, descoloramiento de los corales causado por el cambio climático, y eutroficación causada por el escurrimiento de nutrientes de la tierra. Por ejemplo, el llamado de la Cumbre de Johannesburgo al establecimiento de un sistema mundialmente representativo de ZMP para el año 2012, a las claras constituye una meta importante para proteger los arrecifes de coral y para usarlos de forma sostenible. Al consolidar y mejorar los parques de arrecifes de coral del mundo debemos diseñarlos flexiblemente y asegurar que se adapten a las necesidades locales. Algunos ecosistemas coralinos deben cuidarse muy de cerca como criaderos de peces o zonas de vigilancia e investigación, permitiendo sólo interferencia humana mínima, o ninguna, a fin de asegurar su supervivencia en condición impoluta. En otras partes, las ZMP deben tener propósitos múltiples, con posibilidades para turismo y para el uso sostenible de pesca y otros recursos necesarios para las comunidades locales. Lamentablemente, algunas zonas marinas protegidas todavía permiten el uso de prácticas destructoras para explotar los arrecifes y sus ecosistemas asociados. Esto debe controlarse a toda costa.

Estos y otros problemas en el diseño y el establecimiento de zonas marinas protegidas están siendo considerados por uno de los aliados más estrechamente asociados del PNUMA-WCMC, la Comisión Mundial de Areas Protegidas (CMAP) de la UICN. Al nivel nacional, el Programa Marino de la CMAP está compartiendo sus conocimientos directamente con los practicantes y ofreciéndoles instrumentos e información sobre la gestión de las ZMP. Regionalmente, está reforzando sus redes y mejorando la comunicación. Y a nivel mundial, está influenciando programas como Patrimonio Mundial, a fines de mejorar el reconocimiento de la importancia de las ZMP, tanto para la conservación como para el uso sostenible por parte de las comunidades que dependen de ellas. Igual que el programa de Patrimonio Mundial, los asuntos costeros y marinos son un tema intersectorial en el Quinto Congreso Mundial de Parques, poniendo de relieve su importancia a través de todos los aspectos del uso y el ordenamiento de zonas protegidas.

Ideas compartidas
También se han emprendido otras medidas prácticas. La Iniciativa Internacional de los Arrecifes de Coral (ICRI) --establecida en 1993 como una asociación de gobiernos, organizaciones de las Naciones Unidas, acuerdos ambientales multilaterales, agencias e individuos interesados-- tiene el propósito de establecer estrategias para revertir la degradación de los arrecifes de coral y los ecosistemas relacionados. Brinda un foro en el cual todos los interesados en la gestión, la formación de capacidad, la investigación y vigilancia del medio ambiente pueden compartir sus ideas y experiencias.

La Red de Acción Internacional para los Arrecifes de Coral (ICRAN) fue establecida en 1999 para desarrollar una cartera de proyectos prácticos y campañas nacionales dentro del marco de la ICRI, basado en acción directa en la ordenación de los arrecifes de coral, la evaluación ambiental y la creación de conciencia. La alianza ICRAN fue lanzada en la Cumbre de Johannesburgo e incluye al PNUMA, varias organizaciones no gubernamentales internacionales y los Convenios sobre Mares Regionales que cubren arrecifes de coral. La primera fase contó con el apoyo de una generosa subvención de la Fundación de las Naciones Unidas y ya ha ofrecido excelentes resultados, pero hace falta encontrar más fondos para continuar trabajando sobre la base de estos prometedores comienzos.

Ya es posible aprender algunas lecciones. Las redes de interesados de la ICRI y los primeros proyectos de la ICRAN están obteniendo éxito gracias a que una amplia variedad de organizaciones están trabajando juntas hacia objetivos y metas comunes. Mas para poder hacer verdaderos avances, tal colaboración debe contar con mayor respaldo financiero y apoyo internacional. Es necesario que compartamos responsabilidades, creando un marco para medidas flexibles, diversas y de larga duración dentro del cual se haga uso de las capacidades y los recursos de todos y cada uno de los interesados. La mera diversidad de los factores ambientales y socioeconómicos en torno al desarrollo sostenible de los arrecifes de coral llama a un esfuerzo financiero diversificado pero concertado, en el terreno, a muchos niveles.

Estamos en proceso de establecer un centro de excelencia para los arrecifes de coral en el PNUMA-WCMC, con elementos de nuestro Programa Marino y Costero para Evaluación y Alerta Anticipado, el Departamento de Coordinación de la ICRAN, y el Departamento de Arrecifes de Coral del PNUMA. En breve se unirá a nosotros la Secretaría de la ICRI, que tiene su sede en el Reino Unido y en Seychelles por dos años. Cada uno de estos componentes tiene un rol particular que desempeñar en la tarea de proteger y manejar los arrecifes de coral, pero su impacto combinado sobre asuntos científicos, ambientales y de política será mucho más grande que la suma de su trabajo individual. Harán falta más centros y enfoques similares para facilitar las medidas a emprender en los asuntos socioeconómicos relacionados con los arrecifes de coral y llevar a la práctica el Plan de Implementación de la Cumbre de Johannesburgo.

No hay tiempo que perder
Ya contamos ahora con una base de información bastante fuerte. Sabemos dónde se encuentran los arrecifes, cuáles están protegidos y en qué medida. También tenemos una buena idea de la importancia de los arrecifes para las comunidades costeras locales, para los estados insulares, las regiones tropicales, y para el mundo como un todo. Alianzas colaborativas se han formado para compartir conocimiento, experiencia y recursos humanos. Se han establecido prioridades para proyectos y están listos para ser lanzados.

Ha llegado la hora para los gobiernos interesados, para el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, para las fundaciones internacionales, los filántropos y otros de reconocer lo que ya se ha logrado y unirse a nuestros esfuerzos. No hay tiempo que perder en dar alta prioridad a los arrecifes de coral y proveer los recursos financieros necesarios para hacer una diferencia


Mark Collins es Director del Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación del PNUMA.

FOTO: Edmund P. Green


Este número:
Indice | Editorial K. Töpfer | Nuestra columna vertebral biológica | Beneficios más allá de las fronteras | Herencia común | ¿La Bella o la Bestia? | Maravillas del mundo | La protección de nuestro patrimonio | Gente | Los parques y la participación | De un vistazo: Zonas protegidas | Perfil: Harrison Ford | Balance, catalizador, hito | Ayude a proteger los arrecifes de coral | Joyas de coral | Un enredo de arrecifes | Una oportunidad para la biodiversidad biológica | Publicaciones y productos | Conservación en tiempos de conflicto | Noticias en breve | ¿Verde o rojo? | Cumpliendo con la naturaleza | Hagamos parques no guerra

 
Artículos complementarios:
En el número: Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
En el número: Biological Diversity, 2000
En el número: Culture, Values and the Environment, 1996
Mark Collins: Globalizing solutions (Biological Diversity) 2000
Mark Collins: La cima de las actividades (Las montañas y el ecoturismo) 2002

AAAS Atlas of Population and Environment:
Biodiversity
Ecosystems