Hagamos parques
no guerra

 
Rebecca M. Nyabato

Desde que tengo memoria, mi familia y yo hemos dependido de nuestros recursos naturales, nuestro medio ambiente, para la vida y la supervivencia. Nuestra economía está basada en ellos. Y mantenerlos en una manera sana y productiva es la única forma en que podremos enfrentar los retos de las próximas décadas. Es un asunto de la mayor urgencia.

En los últimos cinco años, toda la zona oriental de mi país, una región floreciente en el pasado, ha sido saqueada y despojada de sus recursos naturales, muchos de ellos únicos. Hemos visto la brutal destrucción de la infraestructura de sus parques y gran parte de su fauna, especialmente monos, elefantes y okapís. Tenemos ocho parques naturales en mi país. Cinco de ellos --el Saloga, el Garamba, el Virunga, el Kahuzi-Biega y la reserva de fauna natural de okapís-- han sido reconocidos como sitios de Patrimonio Mundial. Pero éstas y otras reservas naturales carecieron de protección desde el principio de la guerra hasta hoy día. ¿Qué quedará para nuestra industria turística? ¿Para nuestros hijos y nuestros nietos?

El director de mi eco-organización, Placide Mobomi, dice: “Nuestro país ha sufrido una profunda crisis. Su historia reciente ha herido a nuestras familias en forma despiadada. Interminables abusos contra el patrimonio nacional son ignorados y resultan en depredaciones permanentes. Estamos cansados de guerras y conflictos que matan a nuestros hermanos, nuestras hermanas y nuestro patrimonio natural.”

Es necesario volver la atención hacia la conservación y la protección de nuestros recursos naturales. Mi amiga Vera Okatsa, de Kenia, informa una situación muy diferente en su país (abajo), y nosotros debemos practicar el ecoturismo como ellos hacen allí.

Nada es más importante para el futuro de la humanidad que poner fin a la destrucción de nuestro medio ambiente y sus recursos. Los parques nacionales no nos pertenecen a nosotros. Son un precioso tesoro que todos nosotros debemos cuidar para el bien de nuestros hijos y nuestros nietos


Rebecca M. Nyabato es una estudiante en la Universidad de Kinshasa, República Democrática del Congo.

FOTO: Alex Wong/UNEP/Topham


Vera Okatsa, de Kenia, escribe:

“Kenia tiene renombre de ser uno de los destinos de safari más inolvidables, cosa que no es de extrañar. Hasta después de haber vivido aquí por 20 años, jamás dejan de asombrarme las maravillas de mi patrimonio natural. No sorprende que los turistas acudan en gran número para ver las maravillas con que Dios nos ha bendecido.

Los parques nacionales protegen a plantas y animales, muchos de los cuales son raros y de gran interés para la ciencia. También conservan frágiles ecosistemas. Es dentro de este espíritu que Kenia practica el ecoturismo. Una de tales iniciativas es la Reserva Nacional de Samburu, donde los habitantes locales abren extensiones de tierra a la fauna silvestre, con la cual ellos han venido coexistiendo por siglos. El dinero generado por ese turismo es utilizado para financiar el desarrollo comunitario.”




Este número:
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Artículos complementarios:
En el número: Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
En el número: Biological Diversity, 2000
En el número: Culture, Values and the Environment, 1996


AAAS Atlas of Population and Environment:
Biodiversity
Ecosystems