Rompiendo
EL HIELO

 Maria Maack
describe los primeros pasos de Islandia hacia una economía de hidrógeno

“La vida es el pescado.” Así reza un dicho popular en Islandia. Pero sin petróleo posiblemente tampoco habría pescado. La principal entrada de divisas extranjeras proviene de la exportación de pescado, y la flota pesquera funciona con petróleo.

Alrededor del mundo, la gente reconoce el carácter vulnerable de la economía vinculado con el uso dominante de unos pocos tipos de combustibles suministrados por un puñado de productores. Mas los países más vulnerables a la deficiencia energética son las islas, que no pueden esperar préstamos de corriente eléctrica de sus vecinos.

Nuestra isla volcánica, no conectada a las redes eléctricas continentales más grandes, es especialmente vulnerable a los desarrollos en las empresas petrolíferas. No posee fuentes de carbón, ni depósitos fosilizados, ni biomasa en cantidades suficientemente grandes, si bien hay abundantes fuentes de energía geotérmica e hidroenergía, así como fuertes vientos, corrientes marinas, altas olas y mareas.

Actualmente, Islandia está emprendiendo nuevas iniciativas que involucran hidrógeno hecho por electrólisis de agua usando energía renovable, que podrían demostrar el desempeño de elementos posibles de aplicar en sistemas energéticos hasta en situaciones muy diferentes.

Durante la crisis del petróleo de los años 1970, Bragi Arnason, un profesor de química en la Universidad de Islandia, destacó que debería ser posible producir hidrógeno de agua dulce, usando energía hidráulica para generar la electricidad necesaria. Esta sería luego utilizada para operar el transporte en tierra y la flota pesquera. Sus ideas fueron tomadas en cuenta, pero nunca fueron implementadas. No obstante, el Profesor Arnason continuó introduciendo a sus estudiantes a esta idea, calculando las mejores opciones de producción y demostrando ideas para pequeñas plantas energéticas para proveer hidrógeno a diferentes regiones del país.

En vez de ello, desde los años 1970 hasta los años 1990, se exploraron los manantiales de agua termal en vasta escala, llevando el agua por tuberías y distribuyéndola para calefacción doméstica y a varias industrias. La primera planta eléctrica geotérmica fue eregida en Krafla, una gigantesca inversión que en sus primeras etapas trajo más conocimientos que energía. Hasta muchas pequeñas comunidades y granjas aisladas fueron conectadas a la red nacional y calentadas por manantiales locales de agua termal.

Estos desarrollos ofrecieron una rara oportunidad para realizar experimentos con energía renovable, rendimiento energético y nuevas tecnologías adaptadas a diversas situaciones locales. Los técnicos islandeses aprendieron mucho con tales experimentos prácticos, una experiencia que ahora constituye una gran ventaja. En Islandia, la calefacción es suministrada casi exclusivamente de fuentes geotérmicas manejadas de forma sostenible y electricidad de plantas de hidroenergía. El petróleo se utiliza únicamente para transporte y para la flota pesquera, dando cuenta de alrededor de un 30% del uso energético total. Si fuera posible usar el hidrógeno --un combustible local hecho de fuentes renovables locales-- en reemplazo del petróleo, el total de la economía energética podría hacerse autosuficiente.

En l999, Icelandic New Energy, una empresa conjunta privada, fue fundada por las más importantes compañías energéticas, fondos de inversión locales y varios institutos de investigación. Su misión consiste en realizar ensayos con hidrógeno como un portador de energía como el petróleo. También cuenta con el apoyo de otros interesados --Norsk Hydro, Shell Hydrogen, Daimler-Chrysler-- que desean probar sus desarrollos tecnológicos y hacer una extrapolación de los resultados para una imagen de una sociedad que funciona con hidrógeno. Los primeros proyectos también cuentan con el apoyo de la Comisión Europea.

En abril de este año se inauguró la primera central de combustible hidrógeno a las afueras de Reykjavik, completo con paneles transparentes que exhiben explicaciones para el público. En octubre, tres autobuses a pila-combustible de hidrógeno iniciaron su recorrido de rutina diario entre el centro de la ciudad y los suburbios del este. Su ignición fue celebrada en un festival público durante el cual se invitó a las familias a viajar en los autubuses y a ver de cerca la central eléctrica.

Se anticipa que la prueba será dura. Los vientos invernales llevan sal del mar. Las temperaturas pueden variar entre -10 y +10ºC en el mismo día. Las condiciones para manejar incluyen cobertura de nieve, caminos helados, carreteras húmedas, y hasta algunos tramos de grava sin asfaltar. La oscuridad de la madrugada da lugar a penumbra al mediodía, y el vapor resultante puede congelarse rápidamente.

Durante este período de prueba, el Instituto Técnico Islandés medirá la composición de las emisiones de los autobuses a pila-combustible y las comparará con las de autobuses similares impulsados por diesel en la misma ruta. Unos análisis de ciclo de vida compararán todos los aspectos de ambos tipos de combustible y vehículos. Y se harán preguntas a los pasajeros, los conductores, al equipo de mantenimiento y al público en general respecto a su actitud hacia cuestiones de energía y el ensayo con la tecnología del hidrógeno. Cierta gente asocia el hidrógeno con explosiones o accidentes, pero en Islandia la actitud general es positiva.
En 2003, tres autobuses a pila-combustible de hidrógeno iniciaron su recorrido de rutina diario entre el centro de la ciudad y los suburbios del este
En septiembre, con el apoyo de varios negocios privados y la Comisión Europea, Icelandic New Energy hizo una donación de material de educación en CD de multimedia a todos los colegios en Islandia. Durante el verano se llevó a cabo el primer curso internacional de doctorado en infraestructura de hidrógeno en Reykjavik, con el apoyo del Nordic Research Fund.

Las iniciativas de Islandia en el campo del hidrógeno han ganado respeto en el extranjero. Existe un repentino aumento del interés en las posibilidades de usar hidrógeno como un portador de energía.

La economía de hidrógeno tendrá que competir con una industria de combustible ya bien establecida que ha tenido 100 años para afianzarse. Hace mucho que el hidrógeno viene usándose ampliamente en la industria, por ejemplo en las refinerías de petróleo y el procesamiento de alimentos. Mas debido a los accidentes que habían involucrado grandes cantidades de gas en el pasado (si bien no fueron causados por las mismas), la nueva tecnología de combustible hidrógeno debe seguir procedimientos y protocolos de seguridad sumamente estrictos.

Mientras el costo de tales factores externos se apliquen únicamente al hidrógeno, el establecimiento del mercado competitivo entre los combustibles será duro. Pero si todas las naciones aceptaran los costos externos del uso de los combustibles fósiles --por ejemplo, el daño causado por la contaminación atmosférica y el cambio climático-- y fijaran el precio del petróleo y el carbón de acuerdo, esto favorecería el uso de electricidad de fuentes renovables, combustibles más limpios y una más alta eficiencia dentro del sistema actual.

Aquí, el hidrógeno es competitivo. No libera partículas que causan asma y enfermedad pulmonar, ni emiten gases de efecto invernadero. No contamina monumentos históricos y culturales con hollín. No contamina las aguas freáticas ni se adhiere a la ropa o al interior de los automóviles.

Mediante el uso de ejemplos comparativos, la Dra Joan Ogden y sus colegas en la Universidad de Princeton han demostrado que, si se incorporan los costos de atención de la salud, el costo del daño climático y el costo de garantizar los suministros de combustibles fósiles al costo del ciclo de vida de los vehículos típicos, continuar con nuestros vehículos impulsados a petróleo es la manera más costosa de operar nuestros sistemas de transporte. Por contraste, con las reducciones en el costo creados por una moderada producción masiva, los vehículos que usan pila-combustible de hidrógeno de fuentes renovables presentan los costos de ciclo de vida previstos más bajos.

El transporte de gas de hidrógeno puede ser voluminoso, razón por la cual la producción local y la distribución mínima probablemente sea una buena opción. Pero de todos modos, una economía de hidrógeno sería el próximo paso en la continua historia de Islandia de asegurar su autosuficiencia y altos estándares de vida.


Maria Maack es Directora Ambiental de Icelandic New Energy.

Este número:
Indice | Editorial | La clave del desarrollo | El reto de la energía | Energía vegetal | Bioenergía: autosuficiente y rentable | Nueva energía para el desarrollo | Gente | Haciendo realidad el cambio | Un crecimiento propicio | Energía verde | De un vistazo: Energía | Sueños Sostenibles | Iluminando el futuro | Ecologización del petróleo | Pensando en cielos azules | Publicaciones y productos | Nueva energía para un ataque a la pobreza | Nuevos empresarios para la energía | Hora de actuar en serio | Rompiendo el hielo | Durante mi vida: 100% renovable


Artículos complementarios:
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
Energía, 2001
Disasters, 2001
Transport and Comunications, 2001
Climate and Action, 1998
Climate Change, 1997


AAAS Atlas of Population and Environment:
Natural Resources
Air Pollution
Climate Change


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