Paz a través
de los parques

 
Gerardo Budowski
describe las ventajas de los parques de paz y sugiere maneras en que podrían extenderse

El futuro de las zonas transfronterizas protegidas (ZTP) y los parques de paz es prometedor. El interés se ha concentrado en la posibilidad de que las ZTP podrían fomentar la paz y la cooperación. Su número ha crecido de manera sustancial. En 1993, el inventario indicó la existencia de 70 ZTP en 65 países diferentes. En 2001, esta cifra había aumentado a 169, situadas en un total de 113 países.

Estas zonas ofrecen muchos beneficios a los habitantes que viven en sus alrededores, y a la sociedad en general. Al crear una zona protegida en sus fronteras, promocionan la paz y la cooperación internacional entre países. Las ZTP mejoran la protección del medio ambiente a través de los ecosistemas, y con frecuencia existen muchas más ZTP de las que cada país poseía individualmente. Y además facilitan un más efectivo intercambio de información e investigación y, con frecuencia, la posibilidad de su ordenación conjunta.

Por otra parte, también traen beneficios económicos a través del turismo. Las visitas de los ecoturistas son realzadas, al proveerles un territorio más grande y, posiblemente, la interpretación de conflictos pasados en la zona. Las ZTP aseguran un mejor control de problemas a través de fronteras, como por ejemplo la explotación ilegal de madera, incendios, pestes, caza furtiva, contaminación y contrabando. Además, las zonas montañesas transfronterizas pueden ayudar a proveer un suministro constante de agua de alta calidad. ¿Pero acaso los parques de paz deberían restringirse únicamente a zonas transfronterizas protegidas, como sugiere la definición de UICN -- la Unión Mundial para la Naturaleza? (Ver recuadro.) En tal caso, esto eliminaría la posibilidad de crear parques de paz para países isleños, al menos para zonas terrestres, al mismo tiempo de limitar la posibilidad para muchos otros países que tienen una sola frontera con un país vecino, o muy pocas o pequeñas fronteras limítrofes.

Hay muchas zonas prometedoras en el mundo que merecerían la condición de parques de paz, por ser bien conocidos escenarios de conflictos pasados, sin estar situados en las fronteras de dos o más países. Estas zonas podrían incluir tierras con conflictos pasados y actuales entre comunidades autóctonas y colonos llegados en fecha reciente, particularmente en Africa, Kalimantán y Brasil.

Un ejemplo notable de un actual proyecto no-transfronterizo es el de Laj Chimel, en Guatemala central. El proyecto fue impulsado por Rigoberta Menchú, la Ganadora del Premio Nobel para la Paz 1992, en un magnífico bosque nuboso en las montañas del Quiché de Guatemala, una zona en la cual muchos indios mayas fueron matados en la guerra civil menos de dos décadas atrás. Rigoberta Menchú no sólo aspira a preservar este magnífico bosque y crear lo que ella llama “una reserva ecológica para la paz”. También trata de establecer un centro de interpretación y reunión para la reconciliación.

Por consiguiente, propongo las siguientes sugerencias para un programa de parques de paz:

  • Organizar un inventario de parques de paz existentes o propuestos. En parte, esta tarea ya ha sido realizada por la UICN, pero si los parques de paz se “redefinieran”, ello podría producir nuevos desarrollos favorables. Existen numerosas iniciativas prometedoras, tales como la zona desmilitarizada entre la República de Corea y la República Popular Democrática de Corea. Otros ejemplos prometedores podrían incluir la creación de uno o varios parques de paz en Cachemira, así como posibles zonas en el Cercano Oriente.

  • Adoptar criterios y pautas para clasificación como un parque de paz. La tarea principal ya se ha llevado a cabo, pero aún hace falta finalizar los detalles.

  • Poner de relieve maneras de obtener el mayor valor añadido posible una vez que los parques de paz han sido designados y son manejados. Esto requiere extensa consultación y acuerdos con las poblaciones que viven cerca o dentro del parque proyectado.

  • Atraer a otros interesados --incluso ONG locales e internacionales y agencias financiadoras-- para participar en la creación y ordenación de parques de paz.

  • Diseño de un sistema de premios anuales a ser otorgados a los parques de paz más exitosos.

  • Producir programas de estudio, educación y materiales de enseñanza en los cuales la conservación de la biodiversidad esté combinada con la promoción de una cultura de paz.
Lo arriba señalado tendría los siguientes resultados:

  • Un aumento del número de parques de paz y una importante contribución a la conservación de la biodiversidad, que añadiría beneficios para los corredores biológicos planeados o existentes.

  • Mayores oportunidades para centros de visitantes y guías calificados a cargo de la interpretación.

  • Mejores posibilidades para involucrar una mayor cooperación entre organizaciones gubernamentales y ONG en sus esfuerzos de crear parques de paz, incluso la bienvenida participación de donantes potenciales. Existe, por ejemplo, una significante iniciativa entre dos organizaciones de conservación privadas en Bolivia y Paraguay de fusionar dos lugares en la zona seca del Chaco, escenario de una muy recordada guerra en los años 1930.

  • Escenarios propicios para educación, cursillos internacionales, investigación, turismo ecológico y cultural, y promoción de la paz como un instrumento para la reconciliación.

  • La creación de parques de paz marinos --y la prevención de la contaminación desde fuera-- podría ser justificada para mitigar o evitar conflictos actuales y futuros.



Gerardo Budowski es Profesor Emérito del Departamento de Recursos Naturales y Paz en la Universidad para la Paz, Costa Rica.

FOTO: Ronnie de Camino


DEFINICIONES DE LA UICN

Zona transfronteriza protegida (ZTP):: Una zona de tierra y/o mar que se extiende a través de una o más fronteras entre estados, unidades subnacionales tales como provincias y regiones, zonas autónomas y/o más allá de los límites de soberanía o jurisdicción nacional, cuyas partes constituyentes están dedicadas especialmente a la protección y el mantenimiento de la diversidad biológica y recursos naturales y culturales asociados, y manejada en forma cooperativa por medios legales u otras formas efectivas.

Parques para la paz (a veces también llamados parques de paz): Los parques para la paz son zonas transfronterizas formalmente dedicadas a la protección y el mantenimiento de la diversidad biológica, y de recursos naturales y culturales asociados, así como a la promoción de la paz y la cooperación.




¿UN PARQUE DE PAZ PARA LA PENINSULA COREANA?

La zona desmilitarizada que se extiende a través de la península coreana se ha convertido en uno de los refugios de vida silvestre más valiosos sobre la Tierra. La naturaleza ha florecido en este cinturón de 250 kilómetros de largo y 4 kilómetros de ancho, que desde el fin de la Guerra de Corea en 1953 ha permanecido casi totalmente sin ser tocado por el hombre. Se cree que la zona alberga a unas 2.200 especies de animales y plantas silvestres, incluso algunas altamente amenazadas. Las encuestas sugieren que provee terreno de invernar para dos de las más amenazadas especies de aves, la grulla de cuello blanco y la grulla de corona roja, y mantiene a leopardos de Amur, osos negros asiáticos y posiblemente la última población de tigres siberianos que queda en el mundo.

En años recientes ha ido creciendo la esperanza de que este último vestigio de la Guerra Fría podría convertirse en un símbolo de paz. En 2001, el ex Presidente de Sudáfrica y Premio Nobel de la Paz Nelson Mandela propuso que las dos Coreas formaran un “parque de paz” dentro de la zona desmilitarizada, para ayudar a la paz echar raíces en una de las últimas fronteras de la Guerra Fría en el mundo. Sugirió la idea a otro Premio Nobel de la Paz, el entonces Presidente de la República de Corea, Kim Dae-jung, quien transmitió la propuesta al Gobierno de la República Popular Democrática de Corea en el Norte.

La Fundación de Parques de Paz --cuyo Patrono Emérito es Nelson Mandela-- dice: “El encuentro del Dr Mandela con el Presidente de Corea del Sur fue muy positivo con respecto a esta cuestión, y la información del Norte indica que ‘el verde’ es muy importante para su cultura.”

La historia de las zonas de conservación transfronteriza, o parques de paz, se remonta a mucho tiempo atrás: la primera --el Parque de Paz Internacional Glaciar-Waterton entre los Estados Unidos y Canadá-- fue establecido en 1932. En tiempos más recientes, hace ya mucho que son promocionadas por la UICN - la Unión Mundial para la Naturaleza, y en 1997 fue establecida la Fundación de Parques de Paz. Africa del Sur está a la cabeza con seis de tales parques --que incluyen el Gran Parque Limpopo entre Mozambique y Sudáfrica-- y 16 parques potenciales. La UICN ha identificado 169 parques de paz potenciales, que se extienden a través de 113 naciones alrededor del mundo.

Nelson Mandela afirma: “No conozco ningún movimiento político, ninguna filosofía, ni ideología alguna que no concuerde con el concepto de parques de paz como lo vemos cristalizar hoy día. Es un concepto que todos pueden abrazar.”



Este número:
Indice | Editorial K. Töpfer | Accion para el futuro | Convirtiendo las palabras en acciones | Una mano lava a la otra | Gente | Un recurso frágil | Haciendo realidad el sueño | Agua para quitar la pobreza | De un vistazo: Agua y saneamiento | Perfil estelar: Angélique Kidjo | Enfoque en el saneamiento | En una ciudad como Mumbai | Flujo de abajo-arriba | Publicaciones y productos | Regando tierras sedientas | Paz a través de los parques | Llegando a los que no son oídos

Artículos complementarios:
Culture, Values and the Environment, 1996
The Way Ahead, 1997
Biological Diversity, 2000
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
El Patrimonio Mundial y Las Zonas Protegidas, 2003