EDITORIAL
Klaus Toepfer
Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA

Esta edición de Nuestro Planeta coincide con el Consejo de Administración/Foro Ministerial sobre el Medio Ambiente del PNUMA en Jeju, República de Corea, donde el agua y saneamiento será el tema central de muchos de los debates. Su importancia es subrayada por un informe de la Asociación Mundial para el Agua que destaca el rol de mejorar la disponibilidad de suministros de agua limpia y sana en el esfuerzo de alcanzar muchos de los Objetivos de desarrollo para el milenio de las Naciones Unidas.

Esto, desde luego, es vital si hemos de reducir a la mitad, para 2015, la proporción de los habitantes hambrientos en el mundo y las personas que viven con menos de un dólar por día. El agua es el factor clave en la agricultura y otras actividades económicas. ¿Pero qué sucede respecto a la igualdad de género y la educación, donde la meta es asegurar que todos los niños completen sus estudios de escuela primaria y que ambos sexos tengan igual acceso a enseñanza primaria y secundaria?

El informe deja bien en claro que mejor agua y saneamiento significa menos niños enfermos, y por ende una mejor y más previsible asistencia a la escuela, mientras los baños o servicios separados también aumentan la presencia de las niñas. Entretanto, muchas niñas y mujeres jóvenes en los países en desarrollo están encargadas por sus familias y comunidades de buscar agua todos los días, una tarea cansadora que lleva mucho tiempo y socava la asistencia a la escuela y la posibilidad de hacer los deberes. Además, tener recursos de agua y saneamiento cerca de casa también significa que las jóvenes corren menos peligro de ser acosadas o agredidas sexualmente.

Los Objetivos de desarrollo para el milenio también cubren la mortalidad materna, la mortalidad infantil, las principales enfermedades y la sostenibilidad medioambiental. El suministro de agua limpia reducirá los riesgos tanto para las madres como para los bebés. El ordenamiento del agua puede reducir la difusión de enfermedades como la malaria, así como la susceptibilidad al VIH/SIDA. Una gestión racional del agua también es crítica para conservar los ríos, lagos, pantanos y otros sistemas de agua dulce de los que muchas personas dependen para recursos como pescado y agua potable.

El informe de la Asociación considera “el ordenamiento integrado de los recursos hídricos” --equilibrar las necesidades de diferentes usuarios de agua tales como la agricultura, la industria y el público-- y el estado de los planes nacionales de ordenamiento y aprovechamiento eficiente de las aguas. El Plan de Implementación de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible hacía un llamado a la elaboración de dichos planes para el año 2005 como parte del mapa de ruta para alcanzar los Objetivos de desarrollo para el milenio.

El informe destaca el progreso en regiones y países como América Central, Australia, Tailandia, Burkina Faso, Polonia y Uganda, subrayando cómo las naciones se han concentrado en asuntos de agua y saneamiento a través del Año Internacional del Agua Dulce 2003.

Otros temas propuestos para discusión en Jeju incluyen el asunto de cómo reforzar la base científica del PNUMA. Hace algunos meses, en la oficina central del PNUMA en Nairobi, Kenia, los gobiernos acordaron que dos asuntos amplios necesitan mayor estudio científico.

Uno de ellos es la conexión entre la pobreza y el medio ambiente, o dicho en otra manera, la conexión entre un medio ambiente sano y la riqueza y prosperidad. Instintivamente, al parecer estas relaciones existen, pero cuantificarlas y señalar y distinguirlas con precisión requiere mayor examen.

El otro asunto es la conexión entre la degradación del medio ambiente y el conflicto. Aclarar estas conexiones se hará aún más urgente en el siglo XXI, a medida que el número de habitantes que viven en este maravilloso planeta azul va aumentando más allá de los 6.000 millones actuales.

Una cuestión clave es si un medio ambiente en declinación automáticamente desencadena inestabilidad y conflicto, o si existen unas relaciones más sutiles, más complejas entre ambos. Hay casos en que no se ha producido conflicto a pesar de tal declinación, y otros donde ocurrieron. De modo que es posible que un medio ambiente degradado sea un factor desencadenante de entre una serie de factores.

Aquí también, el agua podría jugar un papel central, si bien contraintuitivo. Un reciente informe del PNUMA - en colaboración con otras agencias de la ONU incluso la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas - encontró que felizmente, los casos de conflicto causado por recursos hídricos escasos son raros. Al parecer, las comunidades y naciones en riña pueden estar en desacuerdo sobre muchas cosas, pero aún cooperar en la participación del agua cuando hace falta. De modo que el agua puede actuar como agente de paz, más bien que una fuente de mayor tensión.

Esto subraya la idea de que estudiar las conexiones entre conflictos y el medio ambiente podría reportar beneficios en crear un mundo más pacífico y estable



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FOTO: PNUMA


Este número:
Indice | Editorial K. Töpfer | Accion para el futuro | Convirtiendo las palabras en acciones | Una mano lava a la otra | Gente | Un recurso frágil | Haciendo realidad el sueño | Agua para quitar la pobreza | De un vistazo: Agua y saneamiento | Perfil estelar: Angélique Kidjo | Enfoque en el saneamiento | En una ciudad como Mumbai | Flujo de abajo-arriba | Publicaciones y productos | Regando tierras sedientas | Paz a través de los parques | Llegando a los que no son oídos
 

Artículos complementarios:
Water, 1996
Fresh Water, 1998
The Environment Millennium, 2000
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
Fondo para el Medio Ambiente Mundial, 2002