Flujo de
abajo-arriba

 
Gourisankar Ghosh
llama a una gestión integrada del agua, de la gente, para la gente y por la gente

La falta de acceso a saneamiento y agua es una de las principales causas del ciclo de pobreza. Los pobres carecen de acceso porque son pobres, y porque no tienen acceso continúan siendo pobres, sufriendo de mala salud, más enfermedades, menos educación para sus hijas y viviendo en condiciones antihigiénicas ambientalmente degradantes. Continúan viviendo en ese estado miserable, a veces en estrecha proximidad a la opulencia de edificios de muchos pisos o lujosos hoteles en ciudades del mundo en desarrollo. Viviendo en asentamientos de barrios bajos ilegales, proveen mano de obra barata a la economía urbana, pero siguen sin ser reconocidos como residentes legales.

En la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de Johannesburgo en 2002, los líderes mundiales endosaron los Objetivos de desarrollo para el milenio para el agua. Además, por primera vez reconocieron la necesidad de establecer metas para el saneamiento, y se comprometieron a reducir en la mitad la proporción de las personas sin acceso a agua segura y saneamiento para el año 2015.

Sin embargo, algunos están tratando de diluir los Objetivos. Arguyen que son estrechos e imposibles de alcanzar, y proyectan un costo muy alto para alcanzarlos, un costo incompatible con lo que en realidad es necesario para llegar a la población pobre a la cual convendría dirigirse. Se intenta desviar la atención hacia unas inversiones de insumo intenso de capital en estructuras de instalaciones de agua y plantas de tratamiento de residuos, y justifican esto con un argumento basado en un enfoque integrado. Este nuevo paradigma --avanzado por la misma escuela de pensamiento que pretende que la última Década Internacional para Suministro de Agua y Saneamiento ha sido un fracaso-- consiste simplemente en fomentar mayor inversión en infraestructuras y mayor adjudicación de fondos de donantes para grandes estructuras y proyectos de propósito múltiple. Este no es necesariamente un enfoque integrado, y contiene poca o ninguna mención de la necesidad de involucramiento popular.

Y sin embargo, las lecciones aprendidas de la última década fueron que no es posible lograr una solución sostenible sin colocar a la gente en el centro del planeamiento, la implementación, la operación y el mantenimiento, y que, del mismo modo, la única manera de asegurar la sostenibilidad a largo plazo de los recursos hídricos es involucrando a la gente en todas las etapas y niveles de la protección, la conservación y el desarrollo del agua.
La falta de acceso a saneamiento y agua es una de las principales causas del ciclo de pobreza
Es necesario encarar los Objetivos para el milenio eligiendo los modelos correctos, con costos apropiados y asequibles. Lograrlos también requiere buen planeamiento local, una política racional y dinámica, responsabilidad delegada al pueblo, y protección del medio ambiente. Abogando por un planeamiento arriba-abajo y enfoques orientados hacia la estructura no se llegará a los pobres, además de desviar preciosos recursos.

En la segunda mitad de la Década del Agua, la India experimentó con un enfoque integrado a través de la Water Mission (la Misión del Agua - más tarde llamada Rajiv Gandhi National Drinking Water Mission), que involucraba la participación de casi todos sus departamentos e instituciones. A través de los cinco años de 1986 a 1990, este experimento llegó a casi 165.000 aldeas con una población total de casi 300 millones de habitantes. Logró hacerlo con el planeamiento apropiado y una buena coordinación, con planificación y vigilancia sistemática, adjudicando recursos de su propio presupuesto y controlando los costos, y, sobre todo, movilizando un programa operado por el experimento mismo.

Los experimentos más importantes fueron las mini-misiones, implementadas en aproximadamente 16 distritos de proyecto, cada uno con una población de alrededor de 1,5 a 2 millones de habitantes. Se desarrolló un enfoque integrado movilizando y coordinando todos los programas de desarrollo vinculados con el agua, la silvicultura, la agricultura, las escuelas, la educación sanitaria y la energía, y coordinándolos a través de organismos elegidos por las aldeas y los distritos. Además, fueron coordinados por la administración del distrito para desarrollar estructuras de almacenamiento del agua y recargando el agua subterránea con pozos profundos, introduciendo técnicas de hidrofracturación para rejuvenecer los pozos, y ofreciendo consejo geológico sobre mejores maneras de ubicar pozos y estructuras para la conservación del agua.

El factor clave fue que la gente estaba involucrada a todos los niveles a través de los gobiernos locales. El modelo más exitoso fue el del distrito de Jhabua en Madhya Pradesh, donde la población autóctona triplicó su productividad agrícola, eliminó la lombriz de Guinea, aumentó la asistencia a la escuela, mejoró sus prácticas de higiene, y plantó más árboles para la forestación.

De modo similar, el gobierno local de Medinipur en el Estado de Bengala Occidental involucró a voluntarios de grupos juveniles y grupos de mujeres en una campaña de saneamiento e higiene operada a través de una organización no gubernamental (la Misión Ramakrishna), al mismo tiempo de adoptar un enfoque integrado hacia el saneamiento, la educación y la salud. En lugar de subvencionar letrinas gratuitas, después de impartir educación en salud e higiene se concedieron unos modestos préstamos a través de los clubs juveniles. La comunidad recicló fondos, alentó a empresarios locales y proporcionó opciones a la gente para diferentes modelos de saneamiento. A resultado de todo esto, en apenas diez años fue posible atender a casi 16 millones de habitantes.

Desde luego, como ocurre con todos los modelos, la experiencia de la India no es perfecta. Debido a la ausencia de una buena regulación para la extracción de aguas subterráneas, la irrigación excesiva de los cultivos, la deforestación y un aumento indiscriminado de la población urbana con un sistema ineficiente de ordenación de las aguas, se ha creado un desequilibrio entre la demanda y el suministro. Está visto que una política de desarrollo de “arriba-abajo” jamás podrá proveer soluciones a largo plazo de tan complejos problemas de ordenación de las aguas.
Necesitamos una estrategia para la ordenación de las aguas orientada hacia la conservación, que involucre al pueblo
No obstante, la experiencia de la India, y más recientemente de la República de Sudáfrica, donde he tenido la fortuna desde 1994 de estar estrechamente vinculado en la política de desarrollo y reconstrucción, demuestra la necesidad de que los países y los gobiernos emprendan el liderazgo. Demuestra que la India, con un PDB inferior a 350 dólares per cápita y una población de casi 1.000 millones de habitantes, es capaz de desarrollar un programa de casi 1.000 millones de dólares por año de sus propios recursos, y de alcanzar las metas por etapas. El programa de la India ha sido desarrollado a través de sucesivos planes quinquenales y actualmente está sometiéndose a nueva evaluación y reforma.

La República de Sudáfrica es uno de los países en desarrollo que adjudican el porcentaje más alto de su PDB al agua y al saneamiento. Demuestra que --con determinación, autoestima y un buen planeamiento dentro de sus propios recursos-- es posible alcanzar metas sin esperar apoyo de afuera. La elección de la tecnología y el enfoque debe ser autóctona, apropiada y asequible.

Tanto el Gobierno de la India como el de la República de Sudáfrica son responsables ante su pueblo. Si bien los programas nunca son perfectos, están basados en el aprendizaje de la experiencia, y forman parte de un proceso continuo. Por otra parte, el enfoque integrado está basado en una gobernanza descentralizada, el involucramiento del pueblo y un programa auténticamente concentrado en la gente.

El liderazgo proporcionado por la India y Sudáfrica y sus líderes políticos ha sido crucial. Esto puede ser efectuado únicamente por los gobiernos, y es su deber ayudar a coaliciones de interesados múltiples a avanzar hacia el logro sostenible de los Objetivos. En cuanto a los países más pequeños, también necesitarán apoyo para desarrollar su infraestructura. Mayor educación, formación de capacidad, un diálogo abierto y el aliento de pequeños empresarios privados serán esenciales.

El agua no es un asunto mundial. Es un problema muy local, mas no restringido a fronteras políticas. Tanto el agua como la contaminación fluyen río abajo. Hace falta mayor cooperación entre naciones con respecto a la ordenación transfronteriza del recurso hídrico. No obstante, el proceso debe ser asequible, apropiado y ambientalmente sostenible para los pobres.

Si la ordenación de las aguas está más allá de los pobres --y es comercializada como un negocio-- no será ni sostenible ni integrada. Sin agua, no es posible lograr reducción alguna de la pobreza. Sin integrar el saneamiento a los planes y medidas de ordenación de los recursos hídricos, no se mejorarán ni la calidad del agua ni la salud de la gente.

El Plan de Acción de la Cumbre de Johannesburgo identificó la educación sobre saneamiento e higiene en las escuelas y la integración del saneamiento en una gestión integrada de los recursos hídricos como áreas de prioridad. De ahí que necesitamos una estrategia para la ordenación de las aguas orientada no simplemente hacia la creación de infraestructura sino también hacia la conservación, que involucre al pueblo, una estrategia concentrada no sólo en el desarrollo del sector privado sino en el desarrollo de una auténtica asociación, que aliente a pequeños empresarios privados, y una estrategia que estimule no solamente una adición de bienes sino el desarrollo de un sistema eficiente y bien manejado. Tal estrategia no deberá destruir modelos y tecnologías sostenibles, como por ejemplo el aprovechamiento del agua de lluvia, mas sí deberá alentar otros modelos cercanos al pueblo y manejados por el pueblo. Y por último, necesitamos conocer los parámetros e indicadores para medir el progreso y el éxito en diferentes países, a fin de alcanzar los Objetivos para el milenio a través del enfoque de gestión integrada de los recursos hídricos


Gourisankar Ghosh es Director Ejecutivo del Consejo Colectivo de Suministro de Agua y Saneamiento en Ginebra.

FOTO: Klarehen Kallenbach/PNUMA/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Töpfer | Accion para el futuro | Convirtiendo las palabras en acciones | Una mano lava a la otra | Gente | Un recurso frágil | Haciendo realidad el sueño | Agua para quitar la pobreza | De un vistazo: Agua y saneamiento | Perfil estelar: Angélique Kidjo | Enfoque en el saneamiento | En una ciudad como Mumbai | Flujo de abajo-arriba | Publicaciones y productos | Regando tierras sedientas | Paz a través de los parques | Llegando a los que no son oídos

Artículos complementarios:
Water, 1996
Culture, Values and the Environment, 1996
Fresh Water, 1998
The Environment Millennium, 2000
La pobreza, la salud y el medio ambiente, 2001
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
Agua dulce, 2003