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Paul Raymond Bérenger
hace un llamado a la comunidad internacional a reconocer la gravedad de la situación de los pequeños estados insulares en desarrollo y emprender acción concreta para promocionar su desarrollo sostenible

Alcanzar los objetivos del desarrollo sostenible es el reto más grande con que se enfrentan las naciones en los albores del siglo XXI --especialmente los pequeños estados insulares en desarrollo (PEID)-- y, en efecto, la raza humana en general. Por tal razón, la Reunión Internacional de las Naciones Unidas, que llevará a cabo una revisión plena y detallada de la implementación del Programa de Acción de Barbados para el Desarrollo Sostenible de los PEID, es de importancia tan vital, no sólo para los PEID sino para toda la comunidad internacional.

Al prepararnos para recibir a los participantes de la Reunión Internacional en Mauricio, no podemos menos que volver la mirada a los importantes hitos que han pavimentado el camino a este histórico evento.

Al relacionar el medio ambiente con el desarrollo, la Conferencia de Estocolmo sobre el Ambiente Humano en 1972 colocó el concepto de un desarrollo sostenible en la agenda del mundo por primera vez. Veinte años después, en junio de 1992, la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo celebrada en Río de Janeiro adoptó el Programa 21, como un programa de acción detallado para el desarrollo sostenible.

Las desventajas y vulnerabilidades inherentes de los PEID --ya sea a niveles económico, social o ambiental-- fueron reconocidas durante la Cumbre de Río, y ello fue reflejado en el Programa 21. Desde entonces, los PEID han sido reconocidos por la comunidad internacional como un “caso especial, tanto para el medio ambiente como para el desarrollo”. Los factores identificados como restricciones mayores para el desarrollo socioeconómico de los PEID son los siguientes:

  • su pequeño tamaño

  • su lejanía

  • su vulnerabilidad a desastres naturales

  • la fragilidad de sus ecosistemas

  • su aislamiento de los mercados

  • vulnerabilidad a choques económicos y financieros exógenos

  • un mercado interno sumamente limitado

  • falta de recursos naturales

  • limitados suministros de agua dulce

  • alta dependencia de importaciones

  • fuga de cerebros

  • su limitada capacidad de cosechar los beneficios de economías de gran escala.

La Conferencia Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de PEID celebrada en Barbados en 1994 amplió la noción de las “necesidades especiales” de los PEID, más particularmente la necesidad de formar resistencia contra sus vulnerabilidades, con el resultado final de la adopción del Programa de Acción de Barbados. El mismo se ocupa de 14 de los problemas insulares más específicos, incluso los recursos hídricos, saneamiento, uso de la tierra, biodiversidad, conservación y protección, y recursos marinos, que son los pilares fundamentales de sus economías y su sustento. La Conferencia de Barbados también ofreció una oportunidad para la formación de nuevas asociaciones para un plan de desarrollo sostenible para los PEID. Lamentablemente, ni se pusieron a disposición fondos nuevos y adicionales a los ya comprometidos para la implementación del Programa de Acción de Barbados, ni se establecieron sistemas de monitoreo y revisión para reportar sobre el proceso de implementación. La revisión quinquenal llevada a cabo en 1999 pasó, pero todo siguió igual. Se había logrado muy poco progreso en cuanto a solucionar los problemas específicos a las islas mediante la implementación del Programa de Barbados.

Entretanto, el orden mundial había empeorado, tanto en términos económicos como ambientales. Países con pequeñas economías y con poca o ninguna resistencia fueron declinando más y más y la mayoría de los PEID se encontraban en una situación peor de la que ocupaban en momentos de aprobarse el Programa de Barbados.
No tenemos otra alternativa que desarrollar y reforzar asociaciones con los socios para el desarrollo
Muy pocos PEID eran capaces de movilizar recursos extra para la implementación del Programa de Barbados y los que lo hicieron tuvieron que desviar recursos ya escasos de otros importantes proyectos de desarrollo.

Tanto la Cumbre Mundial del Milenio de Líderes Mundiales en septiembre de 2000 y la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de Johannesburgo en 2002 hicieron un llamado a un firme compromiso renovado para satisfacer los objetivos de un desarrollo sostenible al más alto nivel político, y ofrecieron una excelente oportunidad a los PEID para reclamar su reconocimiento perdido.

La próxima Reunión Internacional de agosto y septiembre de 2004 en Mauricio nos brinda otra oportunidad para volver a considerar el Programa de Barbados. Esta vez, no podemos permitirnos hacer errores. No tenemos otra alternativa que desarrollar y reforzar asociaciones con los socios para el desarrollo.

El Programa de Barbados sigue siendo tan válido como lo fuera en momentos de su adopción diez años atrás. Sin embargo, diversos nuevos elementos han empeorado nuestras situaciones ya serias, tales como unos reglamentos comerciales difíciles, la erosión de derechos de acceso adquiridos a mercados de comercio tradicionales, enfermedades como VIH/SIDA (que están exacerbando una falta de recursos humanos ya crítica), graves desastres naturales (mayor número de ciclones, inundaciones, etc.), la erosión de las zonas costeras y la explotación excesiva de recursos marinos, y problemas de seguridad que afectan el transporte aéreo y la industria del turismo.

Problemas mundiales necesitan soluciones mundiales, y a tal fin creemos que hace falta un enfoque holístico e integrado. La Reunión Internacional de Mauricio es un foro único para retos y oportunidades, para compartir experiencias y para aprender lecciones del pasado con miras a traer los PEID a la corriente principal del desarrollo sostenible. Anticipamos un resultado de la Reunión Internacional que no sólo contenga recomendaciones, pero que también esté orientado hacia metas concretas con claras agendas, según lo estipulado en los Objetivos de desarrollo para el milenio y el Plan de Implementación de Johannesburgo. Por otra parte, será necesario asegurar el monitoreo a través de un mecanismo establecido para la implementación de seguimiento.

Nosotros en Mauricio somos perfectamente conscientes de las pesadas responsabilidades que nos incumben como país anfitrión, pero es un privilegio asumir estas responsabilidades. No se están ahorrando esfuerzos para lograr que la Reunión Internacional se convierta en un éxito en términos de organización tanto como de sus recomendaciones y su resultado.

Deseamos que nuestros socios en el desarrollo comprendan la gravedad de lo que está en juego para los PEID y esperamos que no encontrarán dificultad en proporcionar el apoyo necesario.

Naturalmente, esto requerirá la masiva y activa participación y cooperación de todos y cada uno: los PEID, las Naciones Unidas y la comunidad internacional.

¡Anticipamos con placer darles la bienvenida en Mauricio!


Paul Raymond Bérenger, GCSK, es Primer Ministro de la República de Mauricio.

Foto: Jochen Tack/Still Pictures


Este número:
Indice | Editorial K. Töpfer | A la corriente principal | Los días olvidados de la Creación | Restaurando una perla | ¡Impidan que mi país desaparezca! | Liberación de la energía | Los océanos necesitan a las montañas | Gente | Un corredor en el océano | De un vistazo: mares, océanos e islas pequeñas | Perfil: Cesaria Evora | Ninguna isla es una isla | Islas pequeñas, gran potencial | Pequeño = vulnerable | Resistencia natural | Publicaciones y productos | Apartando el petróleo de las aguas turbulentas | Restablecimiento del equilibrio | Vecinos sin fronteras | ¿Acaso esperará la madre naturaleza? | Los canarios del Pacífico


Artículos complementarios:
Climate change, 1997
Climate and Action, 1998
Oceans, 1998
Small Islands, 1999
Small Islands, 1999
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
Energía, 2003
La globalización, la pobreza, el comercio y el medio ambiente, 2003