Resistencia
natural

 
Albert Binger
describe cómo, en un mundo difícil, la resistencia de los pequeños estados insulares en desarrollo depende del ordenamiento de sus recursos naturales

Las economías y la estructura social de la vasta mayoría de los pequeños estados insulares en desarrollo (PEID) fueron desarrolladas bajo gobiernos coloniales. Cuando la mayoría de ellos se convirtieron en naciones independientes durante la segunda mitad del siglo XX heredaron economías basadas principalmente en el suministro de materias primas a sus anteriores países gobernantes, y en poblaciones pequeñas, mercados seguros para sus productos, ayuda en caso de desastres naturales y protección política internacional. La independencia no trajo consigo cambio significativo alguno en la naturaleza de sus economías o sus relaciones comerciales.

En la reunión a celebrarse en Mauricio para considerar el progreso realizado por los PEID en la implementación del Programa de Acción de Barbados, se informará a la comunidad mundial que la antigua economía, heredada con una importante deuda social y ecológica, ya no es practicable hoy día. Todas las condiciones anteriores han cambiado, y las condiciones nuevas, con consecuencias actuales potencialmente devastadoras --como el reglamento de la Organización Mundial del Comercio (OMC)-- y consecuencias futuras como los cambios climáticos, nos colocan en gran peligro. Los PEID no son responsables de ninguno de estos problemas. Es necesario que la comunidad internacional haga más para ayudarles con recursos para implementar el Programa de Acción de Barbados, porque la implementación de un desarrollo sostenible es la única receta para aliviar la peligrosa situación con que se enfrenta la mayoría de ellos.

El Programa de Barbados expuso las medidas necesarias a ser emprendidas por los PEID y la base para la asistencia internacional en ayudarles a perseguir un desarrollo sostenible, y destacó que, en la mayoría de los casos, el desarrollo de los PEID estaba vinculado con la extracción de servicios y productos del medio ambiente. Las actividades en el Caribe, por ejemplo, primordialmente involucran la explotación directa de recursos naturales tan frágiles como ambientes costeros, ecosistemas marinos, bosques, tierras de cultivo y recursos minerales. Las presiones ejercidas sobre estos recursos por una combinación de malas prácticas de ordenación al usarlas, el turismo y el sustento de las personas desempleadas e insuficientemente empleadas (en algunos países, arriba del 30% de la población en edad de trabajar) conducen a degradación ecológica y medioambiental. Las pérdidas van minando su limitado patrimonio natural. De manera que su capacidad de producción va declinando, mientras sus poblaciones van creciendo.

El Programa 21, adoptado en la Cumbre para la Tierra de 1992 en Río de Janeiro, estipula que los PEID constituyen “un caso especial para el medio ambiente y el desarrollo”. Esto fue elaborado en detalle en la Conferencia Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo en Barbados en 1994 y reafirmado en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (CMDS) de 2002 en Johannesburgo. El caso especial se basó en los altos niveles de vulnerabilidad económica y medioambiental inherentes a los PEID como resultado de su tamaño relativamente pequeño, su situación remota, su susceptibilidad a desastres naturales, la naturaleza de sus economías y la fragilidad de sus medio ambientes. Pero ni la designación de “caso especial”, ni la adopción del Programa de Acción de Barbados, que debería haber traído mayor ayuda internacional especial, han tenido el resultado deseado. Por consiguiente, las condiciones económicas y ambientales en la vasta mayoría de los PEID continúan deteriorando.

Con la designación de “caso especial”, se esperaba que la comunidad internacional proporcionaría mayor apoyo para ayudar a los PEID a perseguir su desarrollo sostenible según lo estipulado en el Plan de Barbados. Sin embargo, a través de los últimos diez años, la ayuda al desarrollo (ODA) para los PEID disminuyó de 2.900 millones de dólares en 1994 a 1.700 millones en 2002 (ver figura). Por contraste, un informe del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UNDESA) muestra que los PEID han llevado a cabo 70% de las tareas y medidas estipuladas por el Plan de Barbados, si bien no ha sido implementado totalmente.
Los PEID tendrán que formar resistencia social, económica y ambiental
El informe de progreso para Mauricio no es alentador: la vasta mayoría de las economías de los PEID han registrado índices de crecimiento insignificantes en los diez años de existencia del Plan de Barbados, a excepción de las islas en que el crecimiento es atribuido al turismo. Hasta la fecha, el desarrollo de los PEID se ha producido primordialmente mediante el uso insostenible de recursos naturales no renovables y potencialmente renovables para proveer materia prima. Como resultado, muchos de los ecosistemas críticos --tales como los arrecifes de coral, manglares y otras zonas húmedas-- ya sea se hallan bajo presión o bien están mostrando serias señales de degradación. Y sin embargo, estos ecosistemas sostienen la vida en los PEID y son el fundamento del turismo, su impulso económico más grande y de más rápida expansión. El turismo es un sector económico importante en la mayoría de los PEID, dando cuenta, por ejemplo, de entre 25% y 35% de la economía total de la región del Caribe.

Un informe del PNUMA sobre la vulnerabilidad de los PEID destaca que la vulnerabilidad económica y medioambiental de la mayoría de los PEID ha aumentado significativamente desde la Conferencia de Barbados de 1994 a esta parte y que, como consecuencia, su capacidad de hacer frente a su condición (formación de resistencia) ha disminuido. El informe hace un llamado a los PEID a emprender pasos innovadores para formar su resistencia y colocarse en una posición mejor para poder encarar la futura amenaza del cambio climático y el aumento del nivel del mar. Estos dos fenómenos son causados sobre todo por las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero producidas al quemar combustibles fósiles en todas partes del mundo --mas particularmente en los países de la OCDE--, una situación sobre la cual los PEID no tienen control. Los PEID son sumamente vulnerables a estas amenazas y, de acuerdo al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambios Climáticos, los pequeños estados insulares caribeños se hallan entre los más susceptibles.

Los PEID tendrán que formar resistencia social, económica y ambiental como parte del proceso para alcanzar un desarrollo sostenible. La formación de tal resistencia --un imperativo para ellos-- se logra a través de manejar el medio ambiente, que provee toda la materia prima, de tal forma que mantenga su más alto nivel de diversidad. Esto requiere que todos los productos y servicios se obtengan en una manera sinergística. Mantener altos niveles de diversidad permite al medio ambiente recuperarse de choques externos. Reducir la diversidad, por ausencia de un ordenamiento medioambiental adecuado, llevará a significante reducción y finalmente a la pérdida de materia prima, con el consecuente daño en la calidad de vida de la población. Por lo tanto, el desarrollo sostenible en los PEID requiere un ordenamiento y manejo sostenible del medio ambiente, es decir, requiere adquirir productos y servicios en una manera consistente con el mantenimiento de una alta diversidad y altos niveles de resistencia, o sea capacidad de recuperación.

La mayor parte de las dificultades de los PEID para generar su expansión económica y formar resistencia son resultado de una combinación de factores que incluyen el valor declinante para los productos de exportación tradicionales (ver figura) --impactado por la entrada en vigor de los reglamentos de la OMC que prohíben el acceso preferencial--, y el continuo aumento del precio del petróleo comparado con las exportaciones tradicionales.

Entre 1995, el primer año de la OMC, y 2000, el valor unitario de siete de las once exportaciones más importantes del Caribe bajó. La declinación de cinco de ellas fue arriba de un 25%. En consecuencia, el déficit comercial casi triplicó, de 1.200 millones de dólares en 1994 a 3.400 millones en 2001. Además, los PEID han sido muy limitados en cuanto a inversiones extranjeras directas (ver tabla) --y esta inversión ha sido casi exclusivamente en el turismo y en la compra de servicios como electricidad y telecomunicaciones--, a pesar de que proporcionan un medio ambiente instrumental bajo los auspicios del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Su dependencia del petróleo (a excepción de uno o dos países) para satisfacer todas las necesidades energéticas comerciales, industriales y de transporte, y la mayoría de las necesidades de energía doméstica, representa otro reto mayor para la sostenibilidad. El precio del petróleo continúa aumentando en relación con el valor de las exportaciones tradicionales y está reduciendo cada vez más la capacidad de los PEID de competir en la producción de productos y servicios al nivel internacional


El Profesor Albert Binger es Director del Centro para el Medio Ambiente y el Desarrollo de la Universidad de las Antillas, y Profesor Visitante en el Instituto Saga de Energía Oceánica, Saga, Japón.

Foto: UNEP/Topham



Ayuda oficial para el desarrollo para PEID (US$ mil millones)

Precios de exportación de productos primarios

Inversión extranjera directa en PEID



Este número:
Indice | Editorial K. Töpfer | A la corriente principal | Los días olvidados de la Creación | Restaurando una perla | ¡Impidan que mi país desaparezca! | Liberación de la energía | Los océanos necesitan a las montañas | Gente | Un corredor en el océano | De un vistazo: mares, océanos e islas pequeñas | Perfil: Cesaria Evora | Ninguna isla es una isla | Islas pequeñas, gran potencial | Pequeño = vulnerable | Resistencia natural | Publicaciones y productos | Apartando el petróleo de las aguas turbulentas | Restablecimiento del equilibrio | Vecinos sin fronteras | ¿Acaso esperará la madre naturaleza? | Los canarios del Pacífico

Artículos complementarios:
Climate change, 1997
Small Islands, 1999
Tourism, 1999
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
La globalización, la pobreza, el comercio y el medio ambiente, 2003


AAAS Atlas of Population and Environment:
Ecosystems