Islas pequeñas,
gran potencial

 
Anwarul K. Chowdhury
evalúa las perspectivas para un resurgimiento del sector más vulnerable de la humanidad en la Reunión de Mauricio

Diez años atrás, la comunidad internacional se reunió en Barbados para acordar un Plan de Acción de base amplia para el desarrollo sostenible de los pequeños estados insulares en desarrollo (PEID). El Plan cubre más de 40 de estas islas salpicadas por todo el planeta, desde Tuvalu (con la población más pequeña de 10.000 habitantes) hasta Papua Nueva Guinea (la más grande, con 5 millones de habitantes), y dos grandes concentraciones en el Caribe y el Pacífico.

Su alta vulnerabilidad --económica, medioambiental y social-- sigue siendo una de las preocupaciones mayores para estos países en sus esfuerzos de desarrollo. Ningún otro grupo de naciones es tan vulnerable como estos pequeños estados insulares, y esto los coloca en gran desventaja comparados con países más grandes. Tras su idílica belleza natural se esconde una fragilidad que los hace tan vulnerables que se vieron obligados a elaborar un esfuerzo global especial encaminado a superar los complejos retos con que se enfrentan y conseguir que su desarrollo fuese sostenible.

A su pequeño tamaño se agrega su lejanía, su aislamiento de la corriente principal de la economía mundial y el sistema de comercio internacional, su fragilidad ecológica y la degradación del medio ambiente, la contaminación marina, y la excesiva dependencia del turismo como una fuente mayor del ingreso nacional. Todos estos factores contribuyen a su proceso de desarrollo lento y complejo.

Los PEID contribuyen la mínima parte al cambio climático mundial y al alza del nivel de los mares, pero son los que más sufren de sus efectos adversos, al punto que, en algunos casos, podrían volverse inhabitables, según lo indica el Programa de Barbados. Se ha observado correctamente que “mientras las sociedades insulares se esfuerzan por mejorar sus estándares de vida para un mayor número de habitantes y luchan para sobrevivir dentro de una compleja economía mundial, a menudo sacrifican los frágiles ecosistemas que se encuentran entre sus bienes más valiosos”. Y así continúan experimentando un estrés al que difícilmente pueden hacer frente por sí solas.

Tanto en su Declaración del Milenio de 2000 y en los Objetivos de desarrollo identificados en ese histórico documento, las Naciones Unidas reconocieron las necesidades especiales de los PEID. El Programa de Acción de Barbados de 1994 es la primera prescripción para una política intergubernamental jamás elaborada que incorpora las pequeñas islas en la economía mundial. Pero al cabo de una década de serios esfuerzos, este documento cuidadosamente elaborado ha quedado sin implementar en su mayor parte. Los bien intencionados compromisos en 14 áreas de prioridad han fallado en obtener la voluntad política requerida para convertirlos en medidas reales.

Las “asociaciones nuevas y equitativas para un desarrollo sostenible” que les fueran prometidas continúan difíciles de materializar. La necesidad de medidas a nivel nacional ha sido destacada en numerosas ocasiones, pero con frecuencia se ha olvidado que estos países tienen una capacidad limitada para responder a los interminables retos con que se enfrentan y para recuperarse de los recurrentes desastres. A pesar de las exigentes acciones que han emprendido al nivel nacional, el necesario apoyo externo les ha eludido continuamente.

En una sesión especial de dos días de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 1999 se hizo un serio esfuerzo para llevar a cabo una revisión de los cinco años de existencia del Programa de Acción de Barbados, pero el resultado no tuvo el efecto deseado de impulsar el apoyo mundial que los PEID necesitaban. En efecto, el desembolso total de la ayuda internacional para ellos ha bajado de 2.900 millones de dólares en 1994 a 1.700 millones en 2002. Pese a que tanto la Declaración del Milenio como el Consenso de Monterrey y el Plan de Implementación de Johannesburgo reconocieron sus necesidades especiales, el apoyo internacional prestado a estos países ha sido mínimo.

Ahora, la Asamblea General ha decidido emprender una revisión de diez años en una Reunión Internacional en Mauricio en agosto de 2004. El país anfitrión también preside la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS), el grupo que tiene la responsabilidad de conducir sustanciales negociaciones en nombre de estos países. Con casi diez años de experiencia en el proceso de implementación, las Naciones Unidas están en buena posición para llevar el encuentro de Mauricio a un resultado que merezca la pena.
Debemos mantener el enfoque en un resultado que sea posible de implementar
Debemos mantener el enfoque en un resultado que sea práctico, rentable, que beneficie a los más necesitados en la sociedad, y que, sobre todo, sea posible de implementar. La atención en las prioridades clave mediante una mejor integración regional sin duda será considerada como un enfoque pragmático. Al comenzar la tarea de la revisión de los diez años del Programa de Barbados, las perspectivas para una mejor ayuda internacional para el desarrollo de modo alguno son significantes. De ahí que haga falta un mayor grado de realismo en el ejercicio en que nos estamos embarcando, especialmente con respecto a las prioridades que los PEID se proponen fijar para sí mismos. Es importante que determinemos qué ha obrado en contra de la implementación rápida y efectiva del Programa de Acción de Barbados.

El pequeño tamaño y la lejanía de los PEID continúan planteando serios problemas para la provisión de ayuda internacional y la mejora de las inversiones extranjeras. En muchos casos, los proyectos y programas no son viables cuando son dirigidos a países específicos. No obstante, muchos de los proyectos y programas de desarrollo social, económico y humano podrían resultar viables y rendir mejores resultados si los PEID se juntaran para integrar sus economías y encarar sus retos comunes.

Los pequeños países insulares en desarrollo deben aumentar sus esfuerzos para acelerar el ritmo de la integración económica regional. No obstante, merece apuntar que, al nivel regional, han hecho avances en establecer marcos de política y arreglos apropiados para integrar sus enfoques económicos, sociales y medioambientales a una propuesta de desarrollo sostenible. Estas medidas --incluso unas importantes iniciativas del Foro de Islas del Pacífico y la Comunidad Caribeña-- indudablemente les ayudarán a potenciar al máximo las oportunidades disponibles.

Pero atraer más inversiones extranjeras directas para aprovechar el potencial económico de los PEID y reforzar las manos del sector privado doméstico no es cosa fácil. Sus desventajas --particularmente poblaciones pequeñas, falta de sofisticación tecnológica y escasas bases de recursos-- plantean obstáculos en la competencia para la inversión extranjera directa, tan necesaria si han de aprovechar las oportunidades ofrecidas por el proceso de globalización. La globalización está basada en oportunidades para la reducción de costos y economías de escala, que las pequeñas islas son incapaces de ofrecer fácilmente. Es necesario encontrar maneras especiales y creativas para atraer inversiones del exterior.

La eficacia del mecanismo de monitoreo es un factor clave en la implementación de cualquier documento negociado entre gobiernos. También es importante encontrar el tono correcto estableciendo un orden secuencial para un proceso de negociación conveniente y práctico entre todos los interesados. Las reuniones regionales en Samoa, Cabo Verde, Seychelles y Trinidad y Tobago produjeron un detallado conjunto de recomendaciones, luego reunidas en un documento estratégico en oportunidad de un encuentro intergubernamental en las Bahamas en enero de este año. A continuación se llevó a cabo una reunión preparatoria de tres días en Nueva York a mediados de abril, con la participación de PEID y todos sus asociados en el desarrollo.

Si la Reunión de Mauricio ha de obtener resultados significativos que cuenten con el máximo apoyo de la comunidad internacional, es fundamental que los países donantes, entidades relevantes de las Naciones Unidas, las instituciones financieras multilaterales, el sector privado y la sociedad civil presten su entusiasta participación a este proceso y contribuyan al mismo. El espíritu de asociación es el ingrediente más importante para obtener un resultado que merezca la pena y para hacer posible su realización. La comunidad internacional, equipada con las lecciones aprendidas en los últimos diez años, ahora necesita reunirse para prestar apoyo, en términos reales, a las genuinas aspiraciones de los pequeños estados insulares en desarrollo y su determinado esfuerzo para un nuevo resurgimiento en Mauricio para traer verdaderos beneficios y progreso para las mujeres, los hombres y los niños de este sector más vulnerable de la humanidad.

Reconociendo esta realidad, resultaría apropiado que nuestro lema para la Reunión Internacional de Mauricio sea: “Islas pequeñas, gran potencial”


El Embajador Anwarul K. Chowdhury es Subsecretario General de las Naciones Unidas y Alto Representante para los Países Menos Desarrollados, Países en Desarrollo sin Acceso al Mar y Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, y Secretario General de la Reunión Internacional de Mauricio para la Revisión del Programa de Acción de Barbados para el Desarrollo Sostenible de Pequeños Estados Insulares en Desarrollo.

Foto: Dawee Chaikere/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Töpfer | A la corriente principal | Los días olvidados de la Creación | Restaurando una perla | ¡Impidan que mi país desaparezca! | Liberación de la energía | Los océanos necesitan a las montañas | Gente | Un corredor en el océano | De un vistazo: mares, océanos e islas pequeñas | Perfil: Cesaria Evora | Ninguna isla es una isla | Islas pequeñas, gran potencial | Pequeño = vulnerable | Resistencia natural | Publicaciones y productos | Apartando el petróleo de las aguas turbulentas | Restablecimiento del equilibrio | Vecinos sin fronteras | ¿Acaso esperará la madre naturaleza? | Los canarios del Pacífico


Artículos complementarios:
Small Islands, 1999
La globalización, la pobreza, el comercio y el medio ambiente, 2003


AAAS Atlas of Population and Environment:
Ecosystems