Pequeño =
vulnerable

 
Jagdish Koonjul
esboza los retos especiales con que se enfrentan los pequeños estados insulares en desarrollo en su persecución de un desarrollo sostenible

Los pequeños estados insulares en desarrollo (PEID) se enfrentan con vulnerabilidades y retos no experimentados por otros países en desarrollo. Deben contender con retos emanados por su tamaño físico y sus formaciones de archipiélago, su ubicación geográfica y otros factores relacionados con su “calidad de isla”. Y las vulnerabilidades surgen de la exposición a choques externos más allá su control, y de impedimentos estructurales exacerbadas, entre otras cosas, por un alto grado de apertura, concentración en la exportación y dependencia de importaciones estratégicas, su situación remota y altos costos de transporte, y su susceptibilidad a desastres naturales exacerbada por el cambio climático y el alza del nivel del mar.

Las Naciones Unidas han reconocido que los PEID presentan un caso especial para el desarrollo sostenible, y que requieren atención especial. El Programa de Acción de Barbados les ofreció el proyecto básico para un desarrollo sostenible, pero ha habido muy poco progreso tangible en aceptar su caso especial. Sus esfuerzos para asegurar un futuro más sostenible no ha sido igualado por la asistencia internacional, que ha disminuido a la mitad en términos reales. Sólo unos pocos fueron capaces de obtener inversiones extranjeras directas y, en la mayoría de los casos, las mismas fueron dirigidas hacia la privatización de monopolios estatales. De manera que, mientras las Naciones Unidas han declarado claramente que los PEID son un caso especial para el desarrollo sostenible, la comunidad internacional aún debe emprender acción concertada y práctica para implementar ese principio.

A medida que la asistencia va declinando --y sus compromisos bajo acuerdos internacionales aumentan--, muchos PIED han tratado de integrar y optimizar sus recursos para capacitarles para hacer frente a la situación. Muchos han establecido consejos nacionales de desarrollo sostenible y mecanismos de coordinación. Los mismos han tenido cierto grado de éxito, pero sin lograr el nivel al cual podrían considerarse ejecutores de estrategias nacionales de desarrollo, o de convertir el desarrollo sostenible en una práctica de corriente principal. Esta deficiencia ha sido reconocida, y existe ahora un auténtico impulso para buscar mecanismos efectivos para desarrollar e implementar tales estrategias.

Las estrategias fueron exigidas por el Programa 21 en la Cumbre para la Tierra de Río de Janeiro de 1992, reafirmadas por el Programa de Acción de Barbados, y reiteradas en el Plan de Implementación de Johannesburgo en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002. Todas las regiones de PEID han reafirmado la necesidad de instituirlas. Hará falta mayor trabajo para promocionar el concepto, y medidas prácticas para integrar políticas --para presentar un enfoque holístico al gobierno-- continuarán siendo un desafío. Es necesario emprender medidas factibles, y en este sentido los PEID han hecho un llamado a “mejores prácticas”.

La Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS) ha evaluado el progreso en la implementación del Programa de Barbados. En su reunión en Nassau en enero, nuestros ministros observaron que se había logrado cierto progreso, más principalmente gracias a nuestras propias medidas domésticas, pese a los impedimentos de nuestras desventajas estructurales y vulnerabilidades. Reconocieron que estas vulnerabilidades están aumentando y que los PEID deberán prestar mayor atención al desarrollo sostenible y a la formación de su capacidad de recuperación. Reconocieron la importancia de la ayuda internacional en estas tareas, y expresaron gran preocupación por “el desempeño económico cada vez más débil de muchos PEID desde la adopción del Programa de Acción de Barbados, debido en parte a su declinante desempeño en el comercio”. Por lo tanto, hicieron hincapié en la necesidad de que los sistemas financieros y comerciales internacionales concedan tratamiento especial y diferencial a los PEID.
Los PEID deberán prestar mayor atención al desarrollo sostenible y a la formación de su capacidad de recuperación
Tradicionalmente, los PEID han producido pocos bienes de consumo y, por décadas, muchos han gozado de acceso preferencial a mercados para sus productos. Ahora, estas preferencias están desapareciendo rápidamente. Con toda probabilidad, ello habrá de causar un tremendo trastorno económico en muchos PEID, mientras tratan de encontrar un nuevo umbral en el comercio internacional.

Su mayor reto no consiste tan sólo en aumentar su parte en el comercio mundial, sino --cosa aún más importante-- en ganar suficiente apalancamiento para configurar las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de una forma que tiene en cuenta sus problemas, permitiéndoles un entorno internacional favorable para la persecución de sus objetivos de desarrollo. Esto únicamente puede ocurrir mediante su participación más amplia y más efectiva en las negociaciones de la OMC, lo cual desgraciadamente no es el caso.

Su participación significativa en las negociaciones se ha visto particularmente perjudicada por la falta de una masa crítica entre los miembros de la OMC así como falta de capacidad y recursos financieros. Los procesos de acceso son demasiado engorrosos para los PEID y por otra parte, muchos de ellos no tienen representación permanente en Ginebra.

Sus pequeñas administraciones se enfrentan con grandes dificultades para integrarse al sistema de comercio multilateral. Su incapacidad de participar activamente en los procesos multifacéticos de la OMC y para implementar y administrar acuerdos de la OMC de forma efectiva --sumada a su muy limitada capacidad de formular y administrar una política comercial-- con probabilidad los marginará seriamente de la economía mundial.

El turismo ha contribuido enormemente al desarrollo de los PEID y, como una de sus pocas opciones de desarrollo, continuará siendo muy importante para su crecimiento futuro. Empero, si no es bien planeado y administrado racionalmente, podría degradar en forma considerable el mismo medio ambiente del cual tan fuertemente depende. La fragilidad y la interdependencia de las zonas costeras, y de las zonas que conservan su belleza intacta --esenciales para el ecoturismo-- necesitan de la más cuidadosa ordenación.

Los Informes GEO-PNUMA sobre los PEID muestran considerable diversidad dentro de los estados insulares. La diversidad y fragilidad de sus entornos se hallan reflejadas en la diversidad y fragilidad de sus culturas. Proteger las primeras es una importante condición para proteger estas últimas.

Hace mucho que el cambio climático es una de nuestras preocupaciones. En efecto, resulta apropiado y oportuno que el Pentágono está tratando de comprender sus implicaciones, concluyendo en un reciente estudio que “desafiaría la seguridad nacional de los Estados Unidos en maneras que deberían considerarse de inmediato”.

El estudio pronostica “mega-sequías”, inundaciones y tormentas violentas, todas ellas de escala apocalíptica, empujando “olas de gente” de país a país; frecuentes guerras por causas de recursos básicos tales como petróleo, alimentos y agua; muertes a causa de guerra y hambruna, hasta que la población del planeta quede reducida a un nivel que la Tierra pueda sustentar. Ricas zonas como los Estados Unidos y Europa se convertirían en “fortalezas virtuales” para prohibir la entrada a millones de inmigrantes forzados a abandonar la tierra sumergida por el alza del nivel del mar o incapaces ya de cultivar sus cosechas. El estudio concluye: “Los trastornos y conflictos se convertirán en características endémicas de la vida. Una vez más, la guerra definiría la vida humana.”

Los PEID han subrayado la importancia de encarar el cambio climático por decenios, y ya están experimentando sus efectos. Este año vio mares “reales” sin precedentes en el Pacífico, particularmente en Tuvalu. En 2001, en Majuro, Islas Marshall, los propietarios de comercios con “tiendas en la zona céntrica de la capital atrincheraron sus puertas para evitar que entrara el agua que había subido más de 30 centímetros”.

Enfermedades nuevas y emergentes, tales como el VIH/SIDA y SARS, plantean un reto especial, como asimismo la preocupación por enfermedades contagiosas transmitidas por vectores impactadas por el medio ambiente y el clima cambiantes. Estudios realizados por el PNUMA y la Organización Mundial de la Salud han demostrado que el cambio climático ejercerá efectos dramáticos sobre la salud, particularmente en los PEID, cuya capacidad de hacer frente a epidemias cada vez más frecuentes causa gran preocupación. La variedad de las enfermedades actuales podría cambiar. La malaria, por ejemplo, podría volver a zonas en las cuales se la suponía erradicada. En términos humanos, esto sería una tragedia; en términos económicos, arruinaría la industria turística de los PEID.

Los problemas de seguridad figuran en lugar alto en la agenda de todos, pero los PEID están particularmente preocupados por los costos involucrados en ajustarse a nuevos procedimientos de seguridad en puertos y aeropuertos. Adoptan una perspectiva más amplia respecto al problema, incluyendo asuntos de seguridad alimentaria y recursos hídricos. Tras siglos de autosuficiencia, dependen ahora cada vez más de alimentos importados. Los cambios en las precipitaciones y en la frecuencia de las tormentas están creando incertidumbre respecto al aprovechamiento del agua de lluvia, usado como agua potable en muchos PEID, dado que no pueden pagar el costo de la desalinización. AOSIS hará un llamado al PNUMA a un nuevo esfuerzo encaminado a ayudar a los PEID en este respecto.

La formación de capacidad, el acceso a tecnología apropiada y medios de implementación también figurarán en forma prominente en nuestros debates con la comunidad internacional en Mauricio. Los estados miembro de AOSIS tratarán de asegurar que la Reunión produzca soluciones creíbles y prácticas para el desarrollo sostenible de los PEID. Necesitamos la asociación con la comunidad internacional, y sobre todo con organizaciones como el PNUMA. Juntos, seremos capaces de esforzarnos por alcanzar un futuro sostenible para los PEID, por muchas generaciones por venir


El Embajador Jagdish Koonjul es Presidente de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS).

Foto: Thomas Eells/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Töpfer | A la corriente principal | Los días olvidados de la Creación | Restaurando una perla | ¡Impidan que mi país desaparezca! | Liberación de la energía | Los océanos necesitan a las montañas | Gente | Un corredor en el océano | De un vistazo: mares, océanos e islas pequeñas | Perfil: Cesaria Evora | Ninguna isla es una isla | Islas pequeñas, gran potencial | Pequeño = vulnerable | Resistencia natural | Publicaciones y productos | Apartando el petróleo de las aguas turbulentas | Restablecimiento del equilibrio | Vecinos sin fronteras | ¿Acaso esperará la madre naturaleza? | Los canarios del Pacífico


Artículos complementarios:
Water, 1996
Climate change, 1997
Climate and Action, 1998
Oceans, 1998
Small Islands, 1999
Tourism, 1999
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
El Patrimonio Mundial y Las Zonas Protegidas, 2003
La globalización, la pobreza, el comercio y el medio ambiente, 2003


AAAS Atlas of Population and Environment:
Ecosystems