Los océanos necesitan a
las montañas

 
Conrad C. Lautenbacher
explica que la salud de los mares y las islas depende de ecosistemas desde la profundidad del océano hasta la cumbre de las montañas, y describe una iniciativa lanzada en el Caribe que reconoce esta realidad

El resto del mundo al fin está empezando a comprender lo que los habitantes de pequeñas islas y zonas costeras han sabido hace tiempo: que los preciosos y prístinos ecosistemas de los cuales estas comunidades dependen para su sustento están inextricablemente vinculados con todos los demás ecosistemas y sus influencias corriente arriba. La mala noticia es que el resto del mundo recién está dándose cuenta de esto. La buena noticia es que nuestras acciones para proteger y restaurar estos ecosistemas vitales están ayudando a mejorarlos.

En la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002, este entendimiento básico de las interrelaciones entre los ecosistemas fue el fundamento de la decisión de crear la asociación Aguas Blancas a Aguas Azules (WW2BW). Como el nombre sugiere, esto reconoce explícitamente la naturaleza interconectada de los ecosistemas desde la punta de las más altas montañas hasta las profundidades de los océanos y trata de reunir intereses clave de corriente arriba y corriente abajo para trabajar juntos para el mejoramiento del todo.

La visión de WW2BW es contar con ecosistemas marinos y costeros sanos, bien ordenados y productivos que soportan economías y sustentos seguros en los países costeros. En esencia, las zonas costeras no serán capaces de lograr un desarrollo sostenible a largo plazo sin una estructura de ordenamiento coordinado basada en ecosistemas. No obstante, los beneficios no se producen sólo al final de la línea. Al limpiar los lagos, los ríos, arroyos y cuencas que componen la parte de “aguas blancas” de la ecuación, se beneficia a todas las personas que dependen de ellos para su salud y para la sostenibilidad de sus economías.

Hacer tales declaraciones es fácil. El verdadero reto es poner en movimiento unos procesos que comiencen a trabajar en medidas de acción concreta. Un año y medio después del inicio de Aguas Blancas a Aguas Azules, la región del Caribe es la plataforma de lanzamiento de lo que esperamos habrá de convertirse en una iniciativa mundial.

La afirmación subyacente es que el desarrollo sostenible para la zona del Caribe --y otras regiones primordialmente costeras e insulares-- no puede tener lugar sin cuencas y ecosistemas marinos sanos. La meta última será que el conocimiento y las experiencias ganadas en el Caribe se compartan, de manera que puedan hacer un impacto en todas las comunidades costeras y las pequeñas islas alrededor del mundo.
La región del Caribe es la plataforma de lanzamiento de lo que esperamos habrá de convertirse en una iniciativa mundial
Este no es un problema posible de manejar a nivel local, regional o hasta nacional. En verdad es un problema mundial y requerirá los recursos colectivos del mundo para tratarlo. Por ejemplo, consideremos los siguientes:

  • Hoy día, más del 50% de la población del mundo vive en zonas costeras y depende fuertemente de los océanos y los recursos costeros para su supervivencia. Para 2025, 75% de la población del mundo estará viviendo en zonas costeras.

  • En muchos países en desarrollo, el pescado puede dar cuenta de hasta 60% de la proteína animal consumida; sin embargo, 70% de las reservas pesqueras del mundo se han agotado, o ya fueron objeto de pesca excesiva.

  • En todo el mundo, se espera que la navegación triplicará en los próximos 20 años.

  • Alrededor del 25% de los arrecifes de coral del mundo se han perdido en el espacio de las últimas dos décadas.

En las pequeñas islas y las regiones costeras, estos sistemas naturales son la base para el desarrollo económico sostenible.

La pesca excesiva, la contaminación, la degradación de hábitats y los desastres naturales están minando la capacidad de las poblaciones costeras de satisfacer necesidades humanas básicas, con el resultado de oportunidades perdidas para el desarrollo sostenible y la creación de nuevos empleos.

Si hemos de lograr un desarrollo sostenible, a cualquier nivel:

  • Es necesario que hagamos un uso mejor de los recursos existentes y potenciales, tanto al nivel nacional como al nivel regional.

  • Es necesario que aprendamos a reconocer mejor los beneficios de la cooperación regional y entre países entre todos los grupos.

  • Es necesario que mejoremos las capacidades de los estados costeros para manejar ecosistemas costeros-marinos enteros.

  • Es necesario que tratemos la causa primaria de la contaminación marina, la que ocurre corriente arriba en las cuencas hidrográficas, los bosques, las granjas y las ciudades. Las fuentes de tierras altas llevan contaminantes a las zonas pantanosas, los manglares y los arrecifes de coral, los criaderos de la mayoría de las especies comerciales de los cuales dependen las poblaciones humanas. A la larga, los contaminantes encuentran su camino a nuestros océanos.

Una sola parte o un pequeño grupo de gente interesada no pueden alcanzar estos objetivos. El medio ambiente que tratamos de mejorar es complejo e interconectado y nuestro método de encararlo exigirá igual complejidad. La iniciativa WW2BW ya está empezando a lograr esto reuniendo a diferentes interesados para concentrar su atención y recursos en estos problemas.

En marzo, los socios de WW2BW celebraron su primera reunión en Miami. Esta conferencia y la sesión de capacitación, de una semana de duración, ayudaron a facilitar asociaciones y permitió a los protagonistas clave intercambiar mejores prácticas y alentar innovaciones. La conferencia fue el punto de lanzamiento para logros clave, incluso el establecimiento de una Asociación Corporativa Internacional para la Restauración de las Marismas (ICWRP) para la protección, el mejoramiento y la restauración de zonas pantanosas alrededor del mundo designadas como Sitios Ramsar o sitios de Patrimonio Mundial, o ambos, así como el anuncio del primer proyecto, patrocinado por Gillette, en Sian Ka'an, México.

La conferencia de Miami vio el establecimiento del Centro norteamericano del Programa de Acción Mundial (PAM), patrocinado conjuntamente por el PNUMA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), con sede en el Servicio Oceánico Nacional de la NOAA. Esto representa un compromiso por parte de la NOAA y del PNUMA de trabajar juntos para proporcionar ayuda técnica, información y vínculos para pericia a fin de proteger el valioso medio ambiente marino de la contaminación procedente de actividades terrestres.

El establecimiento del Centro representa la culminación de muchos años de colaboración entre la NOAA y el PNUMA en este tópico, a la vez que un nuevo comienzo. El compromiso antedata el establecimiento de la oficina del PAM, comenzando con las negociaciones del Programa de Acción Mundial para la Protección del Medio Ambiente Marino de Actividades Terrestres en 1995. Desde entonces, la NOAA y la oficina del PAM han colaborado estrechamente para asegurar que las cosas no se limitarían a meras “palabras en el papel”, sino que guiarían medidas, proyectos y el progreso, en el terreno y con el apoyo al nivel regional así como al nivel bilateral. Esta visión, y la dedicación a su cumplimiento, se debe en gran medida a los esfuerzos de Tom Laughlin, el Subdirector para Asuntos Internacionales de la NOAA, y Veerle Vanderweerd, Coordinador, PAM, a la cabeza de la oficina de PNUMA/PAM en La Haya.

Está claro que el Caribe es una de las muchas regiones que se beneficiarán con enfoques integrados. Las lecciones que están aprendiéndose actualmente servirán de modelo para otros países, socios e interesados que deseen encontrar soluciones para algunos problemas clave en la búsqueda de un desarrollo sostenible.

El astronauta estadounidense Neil Armstrong observó alguna vez que la ciencia todavía no domina la profecía. Pronosticamos demasiado para el año próximo, pero demasiado poco para los próximos diez. Trabajando en asociación, estableciendo contactos, organizando sesiones de reflexión creativa, no cabe duda de que excederemos nuestras metas, no sólo a corto plazo sino para generaciones futuras.

La conservación de océanos y costas sanos es responsabilidad de todos nosotros, y no puede ser incumbencia de gobiernos únicamente. El desarrollo sostenible requiere la cooperación de toda la gama de interesados, corriente arriba y corriente abajo


El Vicealmirante Conrad C. Lautenbacher Jr,, US Navy (Ret.) es Subsecretario de Comercio para los Océanos y la Atmósfera de Estados Unidos, y Administrador de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Foto: OAR/National Undersea Research Program (NURP)


Este número:
Indice | Editorial K. Töpfer | A la corriente principal | Los días olvidados de la Creación | Restaurando una perla | ¡Impidan que mi país desaparezca! | Liberación de la energía | Los océanos necesitan a las montañas | Gente | Un corredor en el océano | De un vistazo: mares, océanos e islas pequeñas | Perfil: Cesaria Evora | Ninguna isla es una isla | Islas pequeñas, gran potencial | Pequeño = vulnerable | Resistencia natural | Publicaciones y productos | Apartando el petróleo de las aguas turbulentas | Restablecimiento del equilibrio | Vecinos sin fronteras | ¿Acaso esperará la madre naturaleza? | Los canarios del Pacífico


Artículos complementarios:
Water, 1996
Oceans, 1998
Small Islands, 1999
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
Las montañas y el ecoturismo, 2002
Wayne Gilchrest: Tener a raya la contaminación (Agua dulce) 2003


AAAS Atlas of Population and Environment:
Ecosystems