EDITORIAL
Klaus Toepfer
De la oficina de Klaus Toepfer, Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA

Este número de Nuestro Planeta celebra a la mujer y destaca su única vulnerabilidad a los problemas de salud relacionados con el medio ambiente, desde asuntos de agua y saneamiento hasta la contaminación del aire en locales cerrados.

El papel especial que las mujeres juegan en la vida de sus comunidades se destaca en la nueva publicación del PNUMA titulada La Mujer y el Medio Ambiente, que pone de relieve cómo ellas son las heroínas olvidadas de la conservación, quienes a menudo dejan atrás al hombre en su conocimiento, y cuidado, de plantas y animales domésticos y silvestres. En gran parte gracias a ellas, muchas especies --algunas con importantes propiedades de resistencia a las sequías o las plagas-- sobreviven y se mantienen en cultivo.

Especialmente en países en desarrollo, las mujeres son las agricultoras y las encargadas de alimentar y cuidar a las personas en sus comunidades, para lo cual dependen de su íntimo conocimiento de la naturaleza. Y también son las principales proveedoras de agua. En las zonas montañosas de Africa Oriental, pueden gastar casi una tercera parte de su consumo de calorías recolectando y suministrándola.

Con frecuencia ellas son las más afectadas por un desastre natural, por ejemplo una hambruna o una sequía, y quienes asumen la responsabilidad de mantener vivos a sus hijos. En las sociedades pastorales, los hombres migran a nuevas zonas de pastoreo cuando el ganado muere, o se marchan en busca de otras actividades. El libro explica que las mujeres y los niños a veces también abandonan el lugar, pero generalmente en grupos, en busca de alimentos para su hambruna, vainas y otros productos de los árboles para la venta en mercados distantes. El libro ha sido publicado en asociación con la Organización de Mujeres para el Medio Ambiente y el Desarrollo (WEDO), con el apoyo financiero de la Fundación de las Naciones Unidas, cuya organización asociada, el Fondo para un Mundo Mejor, ha subvencionado generosamente la presente edición de Nuestro Planeta.

Las mujeres a menudo se encuentran en la delantera en términos de superar la pobreza, manejar la tierra y los cursos de agua, y mantener las comunidades. En tiempos de estrés e inseguridad, ellas deben ir cada vez más lejos para buscar alimento, agua y combustible. En tiempos de abundancia, los campos y los huertos que atienden son mini-laboratorios en los cuales se seleccionan y prueban plantas y animales domesticados y silvestres para su valor agrícola y medicinal.

Estudios de 60 huertos manejados por mujeres realizados en Tailandia registraron 230 diferentes hortalizas y otras especies, muchas de ellas rescatadas de un bosque vecino antes de ser talado. Las mujeres de las aldeas en el valle de Kanak en la provincia de Baluchistán, Pakistán, son capaces de identificar 35 plantas medicinales que ellas usan comúnmente. Dicen que las plantas “crecen sin patrones”, es decir, que “no tienen maridos para mandonearlas”.

Un estudio llevado a cabo en Sierra Leona halló que las mujeres eran capaces de nombrar 31 usos para los árboles en tierra en barbecho y en los bosques, en tanto que los hombres sólo podían nombrar ocho. Aquí, los conocimientos tradicionales de los hombres están disminuyendo con la educación escolar formal y la emigración, mientras que las mujeres conservan los suyos, además de adquirir también los conocimientos de los hombres en muchas ocasiones.

En Yazd, la “capital en el desierto” de Irán, son las mujeres quienes han inventado unos novedosos métodos agrícolas, incluso para producir alimentos en túneles subterráneos. En el sur de México, las mujeres crían hasta nueve diferentes razas de gallinas --así como patos y pavos-- en el jardín al fondo de su casa, y seleccionan las que mejor se adaptan a las condiciones ambientales locales. En esta forma están conservando activamente la diversidad genética y contribuyendo a la conservación en general.

En China, la mitad de los habitantes están afectados por la desertificación. En una zona seca y degradada 1.000 kilómetros al oeste de Bejing, las mujeres han movilizado a las comunidades para plantar sauces y álamos para detener los desiertos y crear tierra fértil para la producción de verduras.

El rol de la mujer y sus “conocimientos prácticos” con harta frecuencia se ignoran o se subestiman. Demasiado a menudo se trata a las mujeres como ciudadanas de segunda clase, con menos derechos y un estatus social más bajo que los hombres. Ya es hora de que las políticas nacionales e internacionales reflejen las diferencias de género y pongan mayor énfasis en la potenciación del papel de la mujer.

Así pues, debemos infundir vida a las dimensiones consagradas en los Objetivos de desarrollo para el milenio de las Naciones Unidas. Debemos seguir avanzando a partir de los resultados de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992, la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) de 1994, la Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995 y la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002, y cementarlos en este décimo aniversario de la CIPD.

Si ignoramos el rol de la mujer, todas nuestras esperanzas y aspiraciones para un mundo mejor y más estable serán más difíciles de alcanzar



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Foto: PNUMA


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Mucho camino por delante | Consenso práctico | Cambio de poder | Igualdad y eficacia | Gente | Pequeña parcela, gran tranquilidad | Las jóvenes | Avivando el cambio | De un vistazo: Las mujeres, la salud y el medio ambiente | Aishwarya Rai | Oportunidad sin precedentes | Publicaciones y productos | Una herencia química | La afrenta tóxica | Primero emancipar | Compromiso ciudadano | Añadiendo una perspectiva femenina | Después de todo, ¡“naturaleza” es femenino! | Una voz única


Artículos complementarios:
Culture, values and the environment 1996
La pobreza, la salud y el medio ambiente, 2001
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
El agua, el Saneamiento, y la Gente, 2003


AAAS Atlas of Population and Environment:
Population and natural resources
Population, waste and chemicals