Aishwarya Rai
describe la propagación del VIH/SIDA entre las mujeres de su país y un intento positivo de enfrentarla.





La India está en marcha, con el rápido crecimiento de su economía. Los relucientes edificios de sus vibrantes corporaciones rascan el cielo en sus pujantes ciudades, mientras sus universidades producen algunos de los mejores ingenieros y médicos en el mundo. Tales signos de progreso indican los esfuerzos de la India para responder a sus retos de desarrollo. Si bien está luchando duramente para educar los millones de habitantes que no saben leer y para proveer sustentos mejores para sus ciudadanos que tienen que sobrevivir con menos de 1 dólar por día, existe un poderoso sentido de energía cuando su pueblo mira hacia el futuro. Mi trabajo como actriz me ha llevado a través de toda India; he visto los retos y he podido sentir esta energía. Pero también he visto una nueva y muy seria amenaza para la capacidad de mi país de realizar su vasto potencial, la amenaza del VIH/SIDA.

En un centro de ayuda para el SIDA operado por la Freedom Foundation, una sociedad de beneficencia privada en Bangalore, los hermosos ojos pardos de Rajni (no su nombre verdadero), una joven madre india, miran hacia un futuro sombrío. Casada a los 14 años, quedó viuda a los 20 cuando su marido, un pequeño hombre de negocios, murió de SIDA, y su análisis de VIH también dio positivo. Al observar a su hijo de 12 años, también VIH-positivo, jugando en el patio, me cuenta con voz triste de su hijita sana de 9 años, que entregó a vivir con su hermana para evitarle tener que llevar el estigma de la enfermedad. Rajni habla de una familia extendida que la apoya, pero torce el gesto cuando describe cómo el costo de la atención médica de su marido forzó a su familia a vender su casa, condenando a 24 familiares a vivir en la pobreza.

Más de 5,1 millones de personas en la India están infectadas con el virus de VIH, 500.000 más que a fines de 2002. En efecto, el país ahora tiene el segundo número más alto de casos en el mundo. La enfermedad ya está presente en todos los 35 estados y algunos expertos calculan que hasta 15 millones de personas podrían tener el virus para el fin de la presente década, a menos que se tomen medidas decisivas. Para 2010, de no hacer nada para detener la inminente epidemia, se estima que 2 millones de personas indias morirán de SIDA. A menos que actuemos ahora, el SIDA hará estragos en la India tal como hiciera en muchos países en Africa, reduciendo las expectativas de vida en algunas naciones de 60 años a menos de 40 y retrasando el desarrollo económico por decenios.

Desgraciadamente, la amplia ignorancia y el estigma asociado con el SIDA dificulta los esfuerzos para prevenir la propagación de la enfermedad. La falta de educación sobre su naturaleza y sus causas aún deja a algunas personas en la creencia de que el SIDA puede adquirirse por una picadura de mosquito o estrechando la mano de una persona infectada, y a otras sin darse cuenta de los peligros de la actividad sexual indiscriminada y sin protección. Mucho de la publicidad en torno al SIDA crea la impresión de que únicamente ciertos elementos marginados de la sociedad --como por ejemplo trabajadores de sexo y drogadictos-- se hallan en peligro de contraer la enfermedad, cuando nada podría estar más lejos de la verdad. El SIDA puede afectar a cualquiera. Está propagándose a través de la población general de la India tanto en zonas rurales como urbanas, con aproximadamente 60 y 40% de habitantes infectados, respectivamente. Una tercera parte de las personas VIH-positivas son mujeres: más del 75% de las infecciones de SIDA son el resultado de coito heterosexual, en su mayor parte entre marido y mujer.

El aumento del SIDA en las mujeres --la así llamada “feminización del SIDA”-- es particularmente trágico debido a que su falta de poder y medios de seguridad significan que es poco lo que ellas pueden hacer para protegerse de la infección por sus maridos, quienes por lo general han contraído la enfermedad a través de actividad sexual fuera del matrimonio. Como resultado de la extendida ignorancia, las mujeres son infectadas sin reconocer el peligro. Su bajo estatus en la sociedad y el estigma del SIDA son la causa de su temor de ir a ver a un médico para buscar ayuda, y su pobreza con frecuencia pone el tratamiento más allá de su alcance. Los ojos de Rajni brillan con ira cuando habla de otras mujeres clientas en el centro que se vieron forzadas a discontinuar su tratamiento, o cuyos maridos o familias se adelantaban para conseguir sus drogas.

El aumento de la población, el analfabetismo, la falta de información, el estigma y la discriminación, la pobreza, la migración, la falta de franqueza concerniente al sexo, y las inversiones inadecuadas hechas en la salud son los principales factores que alimentan la epidemia del SIDA en la India. Son promotores de rechazo y miedo, tal vez los dos más grandes obstáculos para vencer la amenaza. Pero hay señales de esperanza. El nuevo Primer Ministro de la India, Dr Manmohan Singh, está haciendo un llamado a la reforma social para combatir las desigualdades de género y de clase que fomentan la propagación del SIDA. El gobierno ha iniciado un sistema de vigilancia de pruebas para VIH/SIDA en 450 sitios a través del país. Poco a poco, el nivel de conciencia está subiendo a medida que los líderes a través de todo el espectro político van reconociendo la necesidad de unificar sus esfuerzos para luchar contra la enfermedad.

La victoria de la batalla contra el SIDA exigirá un ataque de todos los frentes. Las campañas de concienciación pueden vencer el rechazo y la denegación. Los esfuerzos destinados a promocionar un mejor conocimiento de las causas de la enfermedad – así como el hecho de que nadie está exento de riesgo – pueden reducir el estigma asociado con la misma. No es posible separar el ataque al SIDA de los asuntos de pobreza y derechos humanos. Abogar por prácticas de sexo seguro no tendrá efecto alguno a menos que se fortalezcan y se respeten los derechos de la mujer. Las estrategias de prevención surtirán poco efecto, y habrá poco incentivo para reportar la infección, a menos que estén unidas a un tratamiento que ofrezca esperanza para los afligidos. El tratamiento, a su vez, no puede separarse de los esfuerzos encaminados a mejorar el sustento de la gente, puesto que las drogas antiretrovirales pueden resultar dañinas para un estómago vacío.

La India no necesita embarcarse en esta lucha por sí sola, y por cierto puede aprender de los éxitos en otras partes del mundo. Para prevenir una epidemia de SIDA hará falta crear asociaciones efectivas. En el Distrito de Ballary a las afueras de Bangalore, Karnataka, y en otros cinco estados, existe una asociación entre estos estados, el Gobierno Central, el sistema de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales que ya ha empezado a reducir la vulnerabilidad de las mujeres mediando la concienciación de su salud y sus derechos reproductivos. También trata de potenciarlas para negociar relaciones sexuales y aumentar su acceso a servicios e información sobre salud reproductiva.

La iniciativa conocida como CHARCA (Respuesta Coordinada al VIH/SIDA mediante la Formación de Capacidad y Conciencia) – financiada conjuntamente por la Fundación de las Naciones Unidas y el Gobierno de los Países Bajos – dirige sus actividades a las mujeres y las niñas entre 13 y 25 años de edad. La iniciativa buscará la participación de las comunidades y potenciará a las mujeres a través de organizaciones basadas en la comunidad tales como la Freedom Foundation, en colaboración con mujeres funcionarias de aldea electas.

El proyecto CHARCA es una de las primeras intervenciones a través de distritos para mujeres jóvenes dentro de la población general. Está trabajando en pro de la creación de un medio ambiente que fomenta la igualdad y asegura justicia para mujeres y niñas, tratando de prepararlas para protegerse contra el virus así como para poder comprender y ejercer sus derechos.

A pesar de su condición, Rajni es optimista. Ella es una de las afortunadas con acceso a tratamiento. Su actitud calma es sorprendente. Cuando le pregunto por qué, contesta: “Tengo fe en mi país. Encontraremos una manera de tratar el problema del SIDA. Si yo no me salvo, por lo menos mi hija no tendrá que sufrir como yo he sufrido.” Debemos mantener su confianza y la de los millones de víctimas de la enfermedad en la India y en todo el mundo, y hacer nuestra parte, todos y cada uno de nosotros, por pequeña que sea, para hacer una diferencia


Aishwarya Rai, , ex Miss World, ha ganado numerosos premios como “mejor actriz" por sus películas de Bollywood, y el año pasado fue la primera actriz india en integrar el jurado del Festival de Cine de Cannes. Próximamente actuará como protagonista en la adaptación india de la famosa novela Orgullo y Prejuicio de Jane Austin, junto a Martín Henderson, y en Caos, con Meryl Streep.

Foto: Pritish Nandy Communications Shabd


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Mucho camino por delante | Consenso práctico | Cambio de poder | Igualdad y eficacia | Gente | Pequeña parcela, gran tranquilidad | Las jóvenes | Avivando el cambio | De un vistazo: Las mujeres, la salud y el medio ambiente | Aishwarya Rai | Oportunidad sin precedentes | Publicaciones y productos | Una herencia química | La afrenta tóxica | Primero emancipar | Compromiso ciudadano | Añadiendo una perspectiva femenina | Después de todo, ¡“naturaleza” es femenino! | Una voz única

 
Artículos complementarios:
Culture, values and the environment 1996
La pobreza, la salud y el medio ambiente, 2001
El agua, el Saneamiento, y la Gente, 2003


AAAS Atlas of Population and Environment:
Population and natural resources