Igualdad y
eficacia

 
 Mary Robinson
explica que la igualdad de género debe ser el meollo de cualquier enfoque exitoso para combatir el VIH/SIDA.


En el período que siguió a la Conferencia Internacional sobre el SIDA en Bangkok, en la cual pusimos de relieve el rol central del liderazgo en la tarea de encarar el VIH/SIDA, creo que el verdadero reto consiste en convertir el SIDA en un asunto de prioridad del movimiento de mujeres en todas partes del mundo.

Necesitamos mujeres líderes a todos los niveles, desde las bases hasta los jefes de gobierno, desde el mundo de los negocios hasta los sindicatos, desde el ámbito de las creencias religiosas hasta el mundo académico, para unirnos alrededor de los siete campos de acción de la Coalición Mundial de Mujeres y el SIDA, que llaman a los siguientes:

  • prevenir la infección de niñas adolescentes, con acción concentrada en una mejor atención de la salud reproductiva

  • reducir la violencia contra la mujer

  • proteger los derechos de propiedad y herencia de mujeres y niñas

  • asegurar el acceso igual a atención, tratamiento y apoyo

  • prestar apoyo a una mejor atención basada en la comunidad, concentrada en las mujeres y las niñas

  • promover el acceso a opciones de prevención para mujeres, incluso condones femeninos y microbicidas

  • apoyar los esfuerzos continuos hacia la educación universal de las niñas.

El VIH/SIDA es uno de los asuntos de derechos humanos más serios de este siglo, y debe encararse con valores humanos y un enfoque sensible al género. Las personas que viven con la enfermedad conocen el alcance de la discriminación. Yo lo he oído de muchas de ellas durante mi período como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para Derechos Humanos, incluso de mujeres en zonas rurales en Africa que vivían con el temor de perder su casa y ser rechazadas por su familia. Lo oí una y otra vez de mujeres que vivían con SIDA durante la Conferencia de Bangkok.

Sabemos que colocar los derechos humanos en el centro de la respuesta al SIDA es una estrategia efectiva. La falta de discriminación, la protección legal y el acceso igual a los servicios son condiciones críticas. En la mayoría de los países aún hay falta de protección constitucional y nacional de los derechos de los individuos afectados por el VIH/SIDA. Los estados tienen una responsabilidad particular de cumplir con sus compromisos en materia de derechos humanos, y poseen los mecanismos para hacerlo.

Ya hace mucho que la mayoría de los países reconocieron que la discriminación por motivo de género, raza o creencias religiosas está mal. En el curso del tiempo hemos venido a comprender que también está mal discriminar por motivo de capacidad física u orientación sexual. Podría haber llegado el momento de comprender que tampoco puede haber discriminación basada en la salud o el estatus serológico en nuestras sociedades.

La igualdad de género está en el meollo de un enfoque de derechos humanos hacia el VIH/SIDA, y forma la base de nuestra labor en la organización no gubernamental que encabezo, que se titula Realizing Rights: The Ethical Globalization Initiative (Realizando los Derechos: La Iniciativa de Globalización Etica). Necesitamos dar una respuesta enfocada en el género, sensible a las necesidades y las múltiples vulnerabilidades de la mujer, al tiempo de reconocer y fortalecer su propia posición.

Cuando las mujeres carecen de poder social y económico, su capacidad de negociar sus relaciones se ve comprometida. Mientras más usuarios de drogas inyectables son masculinos, las mujeres usuarias permanecen marginadas y con poca probabilidad de acceso a servicios. La mujer se encuentra en mayor riesgo de transmisión sexual, que puede ocurrir con una pareja adicta a las drogas.

Las mujeres forman una creciente proporción de las personas recientemente infectadas con VIH. La violencia contra ellas alimenta la epidemia y posibilita su explotación, incluso el tráfico de drogas y la prostitución. Las mujeres en grupos minoritarios, las refugiadas y las migrantes se hallan en riesgo particular.
Necesitamos intervenciones estructurales a largo plazo para encarar los factores que alimentan las conductas de riesgo de VIH/SIDA
Es necesario ocuparse de la transmisión de madre a hijo, pero también debe protegerse el bienestar de la mujer en su propio derecho mediante la provisión de tratamiento antiretroviral para adultos. Es un imperativo de derechos humanos que la información sobre la prevención, la orientación y las pruebas confidenciales, el tratamiento completo para enfermedades de transmisión sexual, así como tratamiento por drogas y antiretroviral esté disponible para hombres y mujeres por igual.

Sabemos qué es lo que resulta efectivo. Debemos adoptar programas globales, más vale que proyectos de prevención poco sistemáticos. Necesitamos líderes francos, sin rodeos, y acciones valientes. Necesitamos organizar campañas de concienciación perspicaces, exactas y sensibles en todos los medios de comunicación y en todos los idiomas.

Para encarar esta epidemia en forma adecuada, necesitamos datos desglosados por edad y por género e intervenciones de prevención dirigidas en una manera consciente del género y favorable a los jóvenes. Es necesario que ofrezcamos tratamiento efectivo para enfermedades de transmisión sexual, a disposición en contextos apropiadas para los hombres, para las mujeres y para la gente joven.

Necesitamos información y servicios confidenciales de salud sexual y reproductiva, incluso pruebas y orientación. Necesitamos programas de canje de agujas, disponibilidad de agujas, tratamiento de drogadictos, numerosos y bien operados, y extensión de usuarios de drogas inyectables, por y para ellos. Las estrategias para gente joven comprenden programas operados por jóvenes de la misma edad, intervenciones en las escuelas y servicios de salud favorable a los adolescentes.

Debemos trabajar juntos para formar asociaciones efectivas dentro de naciones, entre gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y participantes académicos, y entre naciones regional y mundialmente. Necesitamos intervenciones estructurales, así como una inversión y un desarrollo sostenibles, a largo plazo, para encarar los factores que alimentan las conductas de riesgo de VIH/SIDA, tales como la desocupación, la pobreza, la desigualdad entre los sexos, el uso de drogas estupefacientes, la prostitución y la violencia.

La acción que emprendamos ahora salvará millones de vidas y miles de millones en inversiones más adelante. La prevención efectiva rara vez es objeto de titulares de primera plana. No es fácil interesar a la gente en lo que no sucede, en las vidas salvadas, en personas que no caen enfermas, las familias y sociedades que no han sido destruidas por el SIDA porque la prevención efectiva del VIH fue implementada a tiempo.

Y sin embargo, apuntar a estas ausencias es precisamente lo que debemos hacer para alcanzar el Objetivo de desarrollo para el milenio de haber detenido la propagación del VIH/SIDA y empezado a revertirla para el año 2015. Once años a partir de ahora, espero que éste será el único tipo de noticias que leeremos en los periódicos, y que podamos reflexionar sobre la catástrofe que nuestras acciones han tenido éxito en evitar


Mary Robinson, ex Presidenta de la República de Irlanda y Alta Comisionada de las Naciones Unidas para Derechos Humanos, es Directora Ejecutiva de Realizing Rights: The Ethical Globalization Initiative.

Foto: Philip Wolmuth/PNUMA/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Mucho camino por delante | Consenso práctico | Cambio de poder | Igualdad y eficacia | Gente | Pequeña parcela, gran tranquilidad | Las jóvenes | Avivando el cambio | De un vistazo: Las mujeres, la salud y el medio ambiente | Aishwarya Rai | Oportunidad sin precedentes | Publicaciones y productos | Una herencia química | La afrenta tóxica | Primero emancipar | Compromiso ciudadano | Añadiendo una perspectiva femenina | Después de todo, ¡“naturaleza” es femenino! | Una voz única

 
Artículos complementarios:
Culture, values and the environment 1996
La pobreza, la salud y el medio ambiente, 2001
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
El agua, el Saneamiento, y la Gente, 2003


AAAS Atlas of Population and Environment:
Population and natural resources
Population, waste and chemicals