Oportunidad
sin precedentes

 
 Marina Silva
describe su trabajo, como la primera mujer ministra para el medio ambiente de su país, para implementar políticas de desarrollo sostenible que fomenten la salud social y medioambiental.


Al convertirme en Ministra para el Medio Ambiente, en momentos en que el Presidente Lula se hizo cargo de su oficio el año pasado, me enfrenté con una importante pregunta: ¿Cómo traducir y reflejar toda mi experiencia acumulada en problemas medioambientales --en la sociedad, el mundo académico, el parlamento y a los diferentes niveles de gobierno-- en una política que abrazara los retos socio-ambientales del Brasil y estuviese dirigida hacia un desarrollo sostenible?

El primer aspecto a considerar, teniendo en cuenta mi formación académica como profesora de historia, concernía a la relación histórica entre el ecologismo y las preocupaciones sociales. En 2003 marcamos 30 años de políticas ambientales en el Brasil, que habían comenzado con la creación de la Secretaría Especial para el Medio Ambiente en 1973. Esto fue una respuesta a las primeras protestas contra la contaminación industrial tanto en zonas urbanas como rurales e inicialmente condujo a una política de orden y control.

Dos años antes, el ambientalista José Lutzenberger había lanzado una cruzada contra la contaminación por plaguicidas, que él solía llamar “agrivenenos”.

En 1981, una nueva ley estableció una Política Ecológica Nacional y el Sistema Nacional para el Medio Ambiente (Sisnama), en el cual tomaron parte las autoridades municipales y estatales así como el Gobierno Federal. Cuatro años más tarde, el Consejo Nacional de Sangradores de Caucho propuso establecer “reservas de extracción” como una alternativa para la reforma agraria en la región amazónica. Los ecologistas norteamericanos y europeos quedaron asombrados de que los pueblos habitantes de la selva estaban luchando para conservar el hábitat del cual dependían para su sobrevivencia, poniendo fin al mito de que estos pueblos presentaban una amenaza para el ecosistema amazónico. Este período también vio el surgimiento de poderosos movimientos sociales en todas partes del país, lo cual llevó a la redacción en 1988 de un nuevo capítulo de la Constitución Federal dedicado a asuntos de medio ambiente.

En 1989, el Gobierno Central creó la agencia ecológica del Brasil --el Instituto Brasilero para el Medio Ambiente y los Recursos Naturales Renovables-- en respuesta a los progresos logrados en la legislación y la organización social en medio de tremendas reacciones al asesinato de Chico Mendes.

Los años 1990 vieron la institucionalización de asuntos ecológicos en el Brasil, estimulada por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 en Río de Janeiro y por importante nueva legislación, como por ejemplo la Ley de Crimen Ecológico y el Sistema Nacional de Unidades de Conservación.

En su manifiesto de elección, el Presidente Lula incluía el programa ambiental Medio Ambiente y Calidad de Vida. Este programa se está llevando ahora a la práctica como un programa gubernamental que provee la base para la definición de los objetivos del Ministerio del Medio Ambiente. El programa incluye el principio de “transversalidad", implementar una política ambiental integrada dentro de la política general del Gobierno. También ofrece posibilidades para la participación de la sociedad civil en controlar la política pública, y para involucrar a diferentes niveles de Gobierno (federal, estatal y municipal) en la tarea de reforzar el Sisnama y consolidar la agenda de desarrollo sostenible. Y además confirma el rol del Ministerio del Medio Ambiente como el instigador de políticas socioambientales.

Desde el principio, nuestro Gobierno ha tenido que enfrentar el reto de los movimientos sociales que habían venido dando voz por más de 20 años al deseo público de una mayor participación en las políticas ambientales. Hemos dado prioridad al refuerzo de organizaciones existentes, y organizado la primera Conferencia Nacional sobre el Medio Ambiente, que contó con la participación de 70.000 personas. Entretanto, alrededor de 5 millones de jóvenes, maestros y miembros de familia tomaron parte en los preparativos para una Conferencia Juvenil bajo la consigna “Cuidemos al Brasil y reforcemos el Sisnama”.

En respuesta a la demanda de proteger nuestra biodiversidad y usarla de forma sostenible, el Gobierno ha designado 826.000 hectáreas de tierra como unidades de conservación. Amazonia fue una de las metas de esta política integrada. Se emprendieron importantes medidas para tratar el problema de la deforestación, tales como el establecimiento de un nuevo tipo de asentamiento rural, los Asentamientos Forestales, y el plan de combatir la deforestación de Amazonia, en cuya elaboración colaboraron 11 ministerios.

Los Ministerios para Integración Nacional y el Medio Ambiente lanzaron el Plan del Amazonas Sostenible para fomentar el cambio de paradigma en la política de desarrollo regional. El Plan incluye medidas para la ordenación del medio ambiente, la producción estable con innovación y competitividad, inclusión social, la provisión de infraestructura y nuevas formas de financiamiento. Como resultado, las actividades en la segunda fase del Plan Piloto para la Conservación de los Bosques Pluviales poseen estatus de políticas públicas para la región amazónica.
Existe una oportunidad sin precedentes para crear un nuevo concepto de progreso que sea socialmente justo y ambientalmente sostenible
En otra iniciativa integrada en la política hemos trabajado con el Ministerio de Minas y Energía para implementar un nuevo modelo de administración para el sector eléctrico: sus estrategias innovadoras toman en cuenta la dimensión medioambiental en las inversiones de planificación.

El dilema de cómo reconciliar la política medioambiental con el desarrollo económico está ganando prominencia en ciertos sectores de la sociedad brasilera, especialmente los medios de comunicación y la industria de infraestructura. El asunto del medio ambiente rara vez atrajo tanta atención en el transcurso de los últimos 30 años. Esto bien podría ser un indicador positivo de la relevancia de la nueva política ambiental para la ordenación de la economía. Pero también representa un conflicto entre diferentes puntos de vista respecto a la introducción del factor del medio ambiente a las estrategias de desarrollo. Las propuestas en el Programa 21, especialmente en su versión brasileña, y su adaptación a las condiciones locales, son particularmente relevantes para el debate. De manera que existe una oportunidad sin precedentes para crear un nuevo concepto de progreso que sea socialmente justo y ambientalmente sostenible, mediante el debate público y la acción gubernamental.

Corresponde al Gobierno demostrar que la preocupación por el uso del medio ambiente y los recursos naturales no constituye un obstáculo para el progreso social y económico. Muy por el contrario, añade valor. Es un incentivo a la vez que un beneficio, genera ingreso y empleo y ofrece una oportunidad para un desarrollo duradero y sostenible. Por contraste, a través de los últimos 40 años --a partir del “desarrollismo" de los años 1960 y el “milagro brasilero" bajo el gobierno militar, asociados con la desenfrenada expansión agrícola-- no hemos logrado superar la enorme desigualdad social, ni garantizar la calidad de vida y el uso inteligente de los recursos naturales, salvo en el caso de ciertos proyectos e iniciativas localizados.

Una respuesta práctica ofrecida por nuestro Gobierno es la pavimentación de la carretera Cuiabá-Santarém, tema de un antiguo conflicto regional en el cual las restricciones ambientales siempre se han considerado como obstáculos. Sin las necesarias precauciones, los proyectos de esta naturaleza pueden intensificar las divisiones sociales y perjudicar el medio ambiente, y hasta poner en peligro objetivos económicos. Pero nuestro proyecto --que hemos denominado “la Carretera Sostenible”-- es resultado de un proceso político que comprende a gobiernos, al sector privado y organizaciones sociales. Está centrado alrededor de un plan que traerá desarrollo sostenible a toda la región afectada por las obras de construcción. El proceso incluirá la creación de unidades de conservación, control del uso de la tierra, provisión de servicios básicos para la población y la promoción de políticas encaminadas a alentar el uso apropiado de los recursos naturales. Servirá de ejemplo para futuros proyectos de infraestructura, demostrando que tales obras de construcción, en sí mismas, no son causa de problemas ambientales y sociales insuperables.

Todo esto ha sido posible gracias al hecho de que no estamos partiendo de cero, sino operando en un clima favorable, dentro del cual expertos técnicos, ambientalistas, líderes políticos y comunidades están preparados y dispuestos a trabajar juntos para lograr la sostenibilidad. Tenemos un marco legal efectivo, contamos con el apoyo de un sector comercial progresista y comprometido, y poseemos experiencia en hacer frente a controversias y negociar a todos los niveles para alcanzar nuestros objetivos.

Esto es por qué, en este período inicial en oficio, no presentamos valoraciones inspiradas por la pregunta estándar: “¿Qué hemos hecho?” Formulamos una pregunta más compleja y de mayor alcance: “¿Qué nuevas contribuciones estamos haciendo?” Hasta aquí, creo que el Gobierno ha emprendido los primeros pasos hacia políticas públicas para una agenda de desarrollo que toma plenamente en cuenta la dimensión socioambiental


La Senadora Marina Silva es miembro del Senado Federal del Brasil y Ministra para el Medio Ambiente. Es ganadora de numerosos premios internacionales, incluso un Premio Goldman del Medio Ambiente y una nominación como una de las “25 mujeres líderes en la acción para el medio ambiente” del PNUMA.

Foto: Nelson Lourenco/PNUMA/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Mucho camino por delante | Consenso práctico | Cambio de poder | Igualdad y eficacia | Gente | Pequeña parcela, gran tranquilidad | Las jóvenes | Avivando el cambio | De un vistazo: Las mujeres, la salud y el medio ambiente | Aishwarya Rai | Oportunidad sin precedentes | Publicaciones y productos | Una herencia química | La afrenta tóxica | Primero emancipar | Compromiso ciudadano | Añadiendo una perspectiva femenina | Después de todo, ¡“naturaleza” es femenino! | Una voz única

 
Artículos complementarios:
Culture, values and the environment 1996
La pobreza, la salud y el medio ambiente, 2001
Energía, 2001
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
Energía, 2003


AAAS Atlas of Population and Environment:
Population and natural resources