¿Imperio del hombre
o imperio de la ley?

 
Tommy Koh
describe la importancia del imperio de la ley para proteger el medio ambiente y promover el libre comercio

Antes que nada, quiero confesar mis prejuicios. Soy abogado y profesor de derecho. Una de mis búsquedas de toda la vida es promover el imperio de la ley en el mundo. Estoy convencido de que el mundo será un lugar mejor si la impenetrabilidad es reemplazada por la transparencia, si la arbitrariedad es reemplazada por la responsabilidad y si el imperio del hombre es reemplazado por el imperio de la ley. Creo que la capacidad de un país para proteger su medio ambiente y sus probabilidades de alcanzar un desarrollo sostenible aumentan si su adherencia al imperio de la ley es fuerte.

Digamos, por ejemplo, que el país X posee leyes que criminalizan el uso de fuego para despejar tierras. No obstante, año tras año, las empresas madereras y las plantaciones prenden fuego a grandes áreas de tierra, escupiendo humo y polvo a la atmósfera que son transportados a sus vecinos por el viento. Las fotografías de satélite muestran con exactitud dónde están los incendios, de manera que no resulta difícil identificar a los culpables. ¿Pues por qué no se les hacen pagar sus culpas? ¿Por qué el problema vuelve a presentarse una y otra vez a pesar de las promesas de darle solución? Es porque el imperio de la ley es débil en el país X.

La capacidad de una nación para proteger su medio ambiente y sus perspectivas de lograr un desarrollo sostenible se ven acrecentadas si su adherencia al imperio de la ley es fuerte y la calidad de su gobernanza es buena.

Mi relación con el medio ambiente se remonta a principios de los años 70, cuando Singapur era uno de los miembros del comité preparatorio para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano de 1972 en Estocolmo. Dieciocho años más tarde, en 1990, fui elegido para presidir el comité preparatorio para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD). Al cabo de dos años de ardua tarea preliminar, la Conferencia fue celebrada en Río de Janeiro en junio de 1992, donde fui elegido Presidente del comité principal.

Importantes contribuciones
La CNUMAD, popularmente conocida como la Cumbre de la Tierra, ha hecho varias importantes contribuciones al mundo. Una de las más importantes fue crear la conciencia mundial respecto a la urgente necesidad de que la humanidad mejore su cuidado de nuestro medio ambiente, y el imperativo de reconciliar nuestra búsqueda de progreso económico con el cuidado para el medio ambiente. El concepto de desarrollo económico fue acuñado para captar esa reconciliación. Uno de los éxitos de Río de Janeiro es haber guiado a casi todos los países a establecer un ministerio a cargo del medio ambiente o una agencia para la protección medioambiental, e incluir el tema del desarrollo sostenible en cada agenda nacional.
La capacidad de un país para proteger su medio ambiente y sus probabilidades de alcanzar un desarrollo sostenible aumentan si su adherencia al imperio de la ley es fuerte
Varios países asiáticos se enfrentan con formidables retos medioambientales, pero me siento optimista respecto al futuro. Los gobiernos asiáticos son mucho más conscientes de la necesidad de encararlos. Con su creciente prosperidad, están mejor dotados para tratar los problemas. Sus habitantes se están alzando y están exigiendo que tomen medidas para limpiar el medio ambiente y que se les permita disfrutar de una mejor calidad de vida. Ya no están dispuestos a respirar aire contaminado, beber agua contaminada y dejar que se destruya su medio ambiente natural. Asia debe cambiar. Asia cambiará.

Actuar con transparencia y de forma no discriminatoria
Cuando la primera Conferencia Ministerial de la OMC fue celebrada en Singapur en 1996, participé como uno de los integrantes del equipo del Presidente que trabajó estrechamente con el Secretariado con el propósito de convertir la Conferencia en un éxito. Posteriormente, la OMC me ha nombrado para integrar tres paneles de debate, dos veces como presidente. Considero a la OMC como una de las organizaciones internacionales más importantes, pues creo que los hechos demuestran que el libre comercio produce prosperidad. Aquellos países en desarrollo -como los de Asia Nororiental y Sudoriental- que se han enchufado en el sistema de comercio mundial han tenido éxito en acrecentar su prosperidad y reducir la pobreza. La OMC es muy importante por haber formulado reglas multilaterales que gobiernan el comercio entre las entidades económicas del mundo, y por encargarse de mantenerlas y hacerlas cumplir. Dichas reglas promueven la justicia y frenan el instinto de los estados de actuar de forma arbitraria. Sus dos principios rectores son: actuar con transparencia y actuar de forma no discriminatoria.

Personalmente, no encuentro contradicción en mi apoyo para el PNUMA, la OMC y el imperio de la ley. En efecto, el imperio de la ley es importante para ambos organismos. La verdadera cuestión es si existen contradicciones entre los principios rectores de la OMC y ciertas características de algunos acuerdos medioambientales multilaterales. La respuesta honesta a esta pregunta es afirmativa. Existen aproximadamente 200 acuerdos medioambientales multilaterales, 20 de los cuales contienen provisiones de comercio -- entre ellos el Protocolo de Montreal, el Convenio de Basilea y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Algunas de estas provisiones comerciales contradicen el principio de no discriminación de la OMC porque restringen el comercio de ciertos productos entre las partes y las no partes del acuerdo, y porque imponen una prohibición al comercio.

Dos corrientes de opinión
Actualmente la OMC está examinando el Artículo XX del Acuerdo general sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), que hace provisión para excepciones generales al acuerdo. Sobre este tema hay dos corrientes de opinión: que el artículo debe ser aclarado -por ejemplo, mediante una enmienda- para dejar claro cuál es el alcance de las excepciones; y, a la inversa, que no hay necesidad para ello, ya que, hasta la fecha, no ha surgido conflicto alguno entre las provisiones de la OMC y medidas de comercio tomadas con arreglo a acuerdos sobre el medio ambiente. Mientras está discutiéndose esta cuestión, el alcance del artículo de hecho está siendo aclarado por la jurisprudencia de la OMC, como resultado de las decisiones del Cuerpo de Apelación de la OMC. Mi propia opinión es que cualquier acuerdo de cuestiones medioambientales por parte de la OMC debe ir acompañado de salvaguardas para asegurar que no podría usarse para propósitos proteccionistas. No debemos respaldar ninguna medida para enmendar las reglas que permitiría a los miembros restringir las importaciones basándose en ciertos estándares determinados unilateralmente. Contrariamente a la percepción de ciertos círculos, los países no disminuyen sus estándares medioambientales con el objetivo de ganar ventajas comerciales



El Profesor Tommy Koh es Embajador Extraordinario, Ministerio de Relaciones Exteriores, Singapur, y Presidente del Instituto de Estudios de Política.

Foto: Akio Ogata/PNUMA/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Fortaleciendo el imperio de la Ley | Socios con la Ley | La Justicia puede ser corta de miras | La fuerza de la ley | Una cuestión de juicio | Una legislación energética | Gente | ¿Imperio del hombre o imperio de la ley? | De un vistazo: El Imperio de la Ley | Sebastião Salgado | ¡El desarrollo sostenible viene de Saturno! | Un planeta, diferentes mundos | La sabiduría de la naturaleza | La corrupción no es inevitable | Conflicto y cooperación | Un hito holístico | Confiriendo podera los pobres | El clima legal | Pequeño pero efectivo | Construyendo el marco

Artículos complementarios:
La pobreza, la salud y el medio ambiente, 2001
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo 2002
La globalización, la pobreza, el comercio y el medio ambiente 2003