Perfil estelar:
Salman Ahmad

 
De niño, Salman Ahmed -ahora principal guitarrista de “Junoon”, la banda de rock número uno de Pakistán- solía escuchar ávidamente las historias de la India que contaba su abuelo materno, un refugiado del otro lado de la línea divisoria del subcontinente indio. De adulto, Salman ha puesto en peligro su carrera -hasta su vida- para promocionar la paz, la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible en ambos países.

“De niño, pensaba continuamente en la India,” dice, “y la necesidad de paz en el subcontinente siempre ha formado parte de mí. Siempre he tenido plena convicción de la necesidad de encontrar una solución al conflicto. India y Pakistán forman una quinta parte de la humanidad y el conflicto que hemos continuado albergando a través del último medio siglo ha detenido el crecimiento del pueblo.”

Después de sus estudios de medicina, empezó a hacer música “como la más poderosa expresión de paz que pude encontrar”, y pronto él y sus dos compañeros miembros de la banda estaban poniendo en práctica sus ideales. Su fusión de ritmos occidentales y estilos orientales levantó vuelo -- en poco tiempo vendieron 20 millones de álbumes en todas partes del mundo.

De gira en la India, en mayo de 1998, declararon su oposición a la carrera de armas nucleares subcontinental.

“¿Acaso no sería mejor para la India y Pakistán que tratasen de inspirarse mutuamente en los campos de la educación, la salud y el desarrollo económico?” se pregunta Ahmad. “En Pakistán, no tenemos agua limpia, salud ni empleo. ¿Cómo podemos permitirnos pagar por una bomba atómica?”

“Junoon” inmediatamente fue proscrita de la televisión y la radio pakistaní y los miembros de la banda recibieron amenazas de muerte. Pero se mantuvieron firmes en sus principios, y al año siguiente la UNESCO les confirió un premio por “destacados logros en la música y la paz”. Ese mismo año el régimen cambió y fueron capaces de volver a trabajar libremente. El Presidente Musharraf ha aparecido con ellos en sus conciertos.

Ahmad ahora declara: “Se va reconociendo paulatinamente que Asia del Sur no podrá progresar desde los puntos de vista económico y de la salud si no solucionamos nuestro conflicto. Ambos países poseen armas nucleares y en los últimos seis años ha habido una demostración de su poder nuclear -- mas sin que ello haya ayudado a ninguno de los dos.

“La mitigación de la pobreza debería ser la prioridad número uno. Debería declararse la alfabetización como asunto de urgencia. La mayoría de la gente en la India y Pakistán viven día a día con los problemas con los que se enfrentan sus familias inmediatas. Yo he tratado de ocuparme de crear conciencia de esto a través de la música y cada vez que se me presenta una oportunidad de hablar en cualquiera de los dos países.

“El pueblo de ambos países está muy adelantado a los gobiernos en cuanto concierno a la solución de conflictos. Ahora corresponde a ambos liderazgos prestar oído a las voces que claman por la paz en el subcontinente y la solución de todas las disputas.”

El grupo también se ocupa de problemas medioambientales. “Lo peor que se puede hacer como compositor de canciones es asumir una actitud didáctica y tratar de sermonear a la gente, pero nosotros hemos tratado, a través de la música, de hacer más consciente al público del medio ambiente en el que viven.”

En 2004 Ahmad fue nombrado Embajador de Buena Voluntad de las Naciones Unidas para el VIH/SIDA, que él describe como “un problema gigantesco -- más grande aún que la guerra nuclear”. Y agrega: “Está empezando a amenazar a todo el subcontinente, pero también es una manera de concentrar la atención en la amenaza común con que nos enfrentamos.

“El título de Embajador de Buena Voluntad es un gran término ensalzado, pero yo no soy más que un soldado raso. El papel de la gente en mi posición es mantener encendida una luz para destacar el problema y tratar de convencer a la mayor cantidad posible de personas que se unan a las tareas de coordinación y cooperación. La enfermedad no conoce fronteras y el primer paso consiste en coordinar mejor nuestros esfuerzos en la lucha para combatirla.”

¿Y acaso sus fans siguen su mensaje lo mismo que su música? Ahmad dice que sus admiradores son “muy, muy leales” y entienden que, después de la franqueza con que se expresó la banda respecto a las pruebas nucleares, “si hablamos sobre algo públicamente no es simplemente para ganar publicidad.

“No sé si es posible medir la cantidad de personas que sienten tan apasionadamente como yo, pero el hecho es que escuchan. Y es el poder de la intención. Si uno está haciendo algo de corazón, eso llega a la gente -- y aunque llegue a una sola persona, ya habrá valido la pena” GL


Foto: www.junoon.com


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Despertando a la realidad | Plantando la seguridad | Paz natural | Gente | No podemos andarnos con dilaciones | Atrayendo la inversión privada | Remodelando el debate sobre energia y seguridad | De un vistazo: La seguridad del medio ambiente | Perfil estelar: Salman Ahmad | ¿Cuántas tierras harían falta? | Cascos verdes | Publicaciones y productos | Una iniciativa para el cambio | Seguridad en medio de turbulencia | El agua y la guerra | Venciendo la “maldición de los recursos” | Una paz verde | ¡Es un problema de pobreza, tonto!