Cascos
verdes

 
Pekka Haavisto
describe cómo las valoraciones medioambientales de posconflicto están ayudando a la recuperación y al fomento de la paz

¿Qué queda cuando cesa el tiroteo? Durante los últimos seis años, el PNUMA ha venido desarrollando un nuevo instrumento -las valoraciones medioambientales de posconflicto- que aporta un nuevo componente de ayuda a países que han sufrido las graves consecuencias de disturbios sociales, conflictos y guerras.

El PNUMA ha estado trabajando en países donde tanto el medio ambiente natural como el medio ambiente humano fueron dañados a consecuencia directa o indirecta de conflictos. Las valoraciones tratan de identificar riesgos inmediatos para la salud humana y los medios de vida de los habitantes y ofrecer recomendaciones sobre prioridades para operaciones de limpieza y el uso sostenible de recursos naturales, y para fortalecer la gobernanza.

En 1999, mientras las ruinas de Kosovo, Serbia y Montenegro aún estaban humeantes, equipos del PNUMA condujeron la primera valoración posconflicto del medio ambiente en los Balcanes. Concluyeron que había varias situaciones ambientales precarias o puntos conflictivos -tales como instalaciones industriales objetivo y refinerías de petróleo en Pancevo, Novi Sad, Kragujevac y Bor- donde hacía falta una operación de limpieza inmediata a fin de evitar una mayor amenaza para la salud humana. El Danubio estaba en riesgo del escape de más de 60 productos químicos diferentes, incluso mercurio, de Pansevo. Estos hallazgos llevaron a la comunidad internacional a incluir por primera vez las operaciones de limpieza medioambiental en su ayuda humanitaria de posconflicto.

Después de los Balcanes, este nuevo instrumento se ha usado en Afganistán, Iraq, Liberia y los Territorios Palestinos Ocupados. Cada situación es única, debido a la naturaleza particular del conflicto, la sociedad y la ecología. No obstante, todos los estudios de posconflicto sobre el medio ambiente apuntan a tres conclusiones generales. En primer lugar, un conflicto militar siempre conlleva consecuencias negativas para el medio ambiente, y éstas necesitan ser encaradas tan pronto lo permita la situación en el terreno. En segundo lugar, los problemas medioambientales no constituyen un asunto aislado sino que deben ser plenamente integrados tanto en el trabajo humanitario a corto plazo como en la reconstrucción y el desarrollo a largo plazo. En tercer lugar, los trabajos ambientales de posconflicto pueden formar confianza y construir la paz, bilateral y regionalmente -- donde otros tópicos son demasiado susceptibles para discutir, el medio ambiente a menudo puede servir para romper el hielo.

La valoración del PNUMA realizada en Afganistán en 2002 identificó presiones sobre recursos naturales, incluso el agua, el suelo, los bosques y la flora y fauna silvestres, y vinculó la mala administración ambiental de los desechos y del agua directamente con los riesgos para la salud humana. Halló a la mayor parte del país sujeto a un alarmante grado de degradación medioambiental, exacerbada por la pobreza, el crecimiento de la población y años de sequía. Más del 80 por ciento de los habitantes de Afganistán viven en zonas rurales, donde han visto desaparecer muchos de sus recursos básicos -agua para riego, árboles para alimento y combustible- en apenas una generación. En las zonas urbanas, el agua limpia -la necesidad más básica para el bienestar humano- en muchos casos tan sólo es accesible para un 12 por ciento de los habitantes.

Muchos de los problemas medioambientales de Afganistán tienen su origen en el colapso de formas de gobierno local y nacional y la administración de recursos, destacando la urgente necesidad de reconstruir la ordenación del medio ambiente. También es esencial revitalizar la cooperación regional en la esfera del medio ambiente a fin de asegurar una buena ordenación del agua y los recursos naturales.

A principios de 2003, el PNUMA publicó un estudio sobre Iraq, que ofreció un oportuno panorama general de asuntos medioambientales clave dentro del contexto del reciente conflicto. El estudio tomó en consideración el daño ecológico crónico que ya estaba ocurriendo a causa de la guerra de Irán-Iraq de los años 80, la guerra del Golfo de 1991, los efectos no deliberados de las sanciones de la ONU y la mala administración del medio ambiente del anterior régimen iraquí. El drenaje de las marismas mesopotámicas y la construcción de vías navegables artificiales han arruinado algunas de las zonas de biodiversidad más valiosas del país. La contaminación de las aguas está afectando no sólo a los ríos Eufrates y Tigris sino a la región más amplia del Golfo Pérsico.

La destrucción de infraestructura militar e industrial durante los diversos conflictos en Iraq ha liberado metales pesados y otras sustancias peligrosas a la atmósfera, el suelo y los suministros de agua dulce. El humo de los incendios de pozos de petróleo y zanjas de petróleo ardientes, además del saqueo y el sabotaje, han causado contaminación atmosférica local y contaminación del suelo. La falta de inversiones en la industria petrolera en los años recientes ha reducido el mantenimiento y aumentado el riesgo de escapes y vertidos.
Hacen falta nuevas reglas y normas de conflicto y guerra para minimizar los riesgos para el medio ambiente y la salud
En Iraq -como en Kosovo, en Serbia-Montenegro y en Bosnia-Herzegovina- el uso de municiones de uranio reducido durante los conflictos ha despertado gran preocupación pública. Los trabajadores internacionales, incluso los conciliadores, también están preocupados por sus efectos. El PNUMA ha llevado a cabo varios estudios de su uso en el terreno: sus recomendaciones incluyen cercar y limpiar los sitios contaminados.

Un equipo del PNUMA visitó los Territorios Palestinos Ocupados en otoño de 2003, identificando agudos problemas ambientales que surgen del constante conflicto y del debilitamiento a largo plazo de la gobernanza del medio ambiente. En tiempos de conflicto hay pocos recursos disponibles para desarrollar una buena ordenación medioambiental o para aumentar la conciencia pública del medio ambiente. Esto conduce a una declinación general en la calidad del medio ambiente: los vertederos no son manejados correctamente, las aguas subterráneas no son protegidas de contaminación y las aguas residuales fluyen directamente al Mediterráneo. Su informe concluye que, a pesar de las actuales dificultades políticas, los problemas medioambientales deben encararse de inmediato a fin de preservar recursos naturales y establecer un medio ambiente seguro para las generaciones futuras.

El trabajo en los Territorios Palestinos Ocupados tiene un componente de diplomacia medioambiental y conciliatorio. Cuando exista un Estado palestino, tendrá que cooperar con sus vecinos en cuestiones ambientales transfronterizas -- incluso con Israel. La tarea de elaborar instrumentos para la cooperación medioambiental israelí-palestina es un elemento para la creación de la paz en toda la región.

En Africa, el PNUMA está trabajando desde 2003 en cuestiones de posconflicto en Liberia, donde el mal uso de los recursos naturales ha sido una fuente de conflicto, y causa de su continuación. Al cortar madera para financiar la guerra, se abrieron caminos de tala más profundamente en el bosque virgen. Estos caminos facilitaron la tala ilegal y abrieron zonas más grandes para la caza ilegal. Varias especies ya están amenazadas de extinción.

El daño a la producción de electricidad y su infraestructura de distribución ha resultado en un aumento masivo en el uso de carbón de leña. Los bosques -hasta los manglares en los pantanos y las zonas costeras- están bajo severa presión, aumentando la erosión costera. El masivo movimiento de refugiados y personas desplazadas internamente es otra de las más serias consecuencias del conflicto. Como en tantos países de posconflicto, la administración del medio ambiente de Liberia debe empezar desde cero. Muchos edificios fueron saqueados e incendiados, los funcionarios del Estado se agregaron a los refugiados.

Proveer al Gobierno y al pueblo de Liberia con la capacidad y la competencia para manejar sus recursos naturales de una forma justa y sostenible hará una contribución clave hacia el incremento de la estabilidad regional. Ahora, la comunidad internacional debe asegurar que las cuestiones de medio ambiente se integren plenamente a los esfuerzos de reconstrucción generales.

La valuación medioambiental de posconflicto es un nuevo instrumento en países afectados por la guerra y sus atributos. Pese a la naturaleza única del concepto y la clara demanda para su trabajo de posconflicto, el PNUMA -ni cualquier otro programa u organización- no debe dormirse sobre sus laureles y esperar que estalle el próximo conflicto, con sus consecuencias medioambientales. Hacen falta nuevas reglas y normas de conflicto y guerra para minimizar los riesgos para el medio ambiente y la salud, por ejemplo, reglas que limiten posibles blancos y armas. Por otra parte, las intervenciones internacionales en áreas de conflicto también deberían incluir en todos los casos la minimización de daño medioambiental de posconflicto mediante la protección de la población y la iniciación de medidas de limpieza y protección necesarias lo antes posible.

Los “cascos verdes” -la provisión de protección medioambiental en tiempos de conflicto y en situaciones de posconflicto- no son utópicos. Es posible organizarlos una vez establecidas la voluntad política y las capacidades técnicas


Pekka Haavisto es Presidente de los proyectos de Afganistán, los Territorios Palestinos Ocupados, Uranio Reducido e Iraq, PNUMA.

Foto: Topham/Photri


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Despertando a la realidad | Plantando la seguridad | Paz natural | Gente | No podemos andarnos con dilaciones | Atrayendo la inversión privada | Remodelando el debate sobre energia y seguridad | De un vistazo: La seguridad del medio ambiente | Perfil estelar: Salman Ahmad | ¿Cuántas tierras harían falta? | Cascos verdes | Publicaciones y productos | Una iniciativa para el cambio | Seguridad en medio de turbulencia | El agua y la guerra | Venciendo la “maldición de los recursos” | Una paz verde | ¡Es un problema de pobreza, tonto!

Artículos complementarios:
Pekka Haavisto: Un puente sobre aguas turbulentas (Agua dulce) 2003
Pekka Haavisto: The legacy of conflict (Disasters) 2001