Seguridad en medio
de turbulencia

 
Tamar Lebanidze
describe cómo los problemas de medio ambiente y seguridad pueden llevar a una cooperación fructífera, hasta en una de las regiones más turbulentas del mundo

La gente asocia toda una variedad de sentimientos con el término “seguridad”. Si imaginamos una pirámide, los elementos básicos -vida, alimentos, refugio- se encuentran en la base de la pirámide, con valores como respeto mutuo y autoestima en la cima. Puede argumentarse que el significado de “seguridad” depende en gran medida de las amenazas (reales o percibidas) con las que se enfrentan personas o sociedades en particular: en países más pobres, “estar seguros” significa estar seguros de la próxima comida, mientras que en otras partes la gente podría sentirse sumamente vulnerable sin seguro médico adecuado. ¿Pero qué significa estar seguros en un país como Georgia, en una región turbulenta en tiempos turbulentos?

Hace un año, la “Revolución Rosa” de nuestro país cambió el paisaje político, y un nuevo Gabinete de Ministros sometió su programa al Parlamento a principio de 2004. El programa pesta mucha atención a cuestiones de seguridad en general, y al medio ambiente y la seguridad en particular.

En mi calidad de Ministra para Protección del Medio Ambiente y Recursos Naturales de Georgia, comparto las preocupaciones de sus ciudadanos comunes en muchos aspectos de seguridad. No sorprende que los sondeos de opinión revelen angustia por preocupaciones tan obvias como la integridad territorial, la crisis económica sin tregua, empleos, ingresos y corrupción. Lo que podrá parecer sorprendente es un alto nivel de conciencia y conocimientos de los riesgos relacionados con el medio ambiente. Sin embargo, un examen más detenido revela que esto es menos raro de lo que podría haberse pensado.

Apenas pasa un día en que la población no se entera de algún desastre medioambiental alrededor del mundo. Aparte de las amenazas mundiales como el cambio climático y el agotamiento de la capa de ozono, existen amenazas ambientales al nivel nacional. En Georgia, el término “migrantes ecológicos” ha estado en uso durante las dos últimas décadas, para describir los millares de personas obligadas a volver a asentarse en lugares más seguros lejos de zonas afectadas y desastres naturales -desprendimientos de tierra, inundaciones, desertificación-, agravados por el impacto perjudicial de un desarrollo sin cuidado. Las causas medioambientales conducen a la redistribución de recursos ya escasos -tales como la tierra, el agua, los bosques, etc.- lo cual en ocasiones desencadena conflictos locales.

Otros países de la región del Cáucaso del Sur se enfrentan con el mismo tipo de problemas medioambientales. Comparten los mismos recursos y, lógicamente, existe buena razón para la cooperación regional. No obstante, las tensiones políticas existentes ya han complicado la situación. Las cuestiones de un medio ambiente y recursos compartidos bien podrían intensificar estas tensiones y seguir debilitando la seguridad si no se emprenden medidas preventivas. Hace falta pericia internacional para evaluar esta amenaza no tradicional a la seguridad, mientras que la voluntad y la confianza mutua son las claves para contrarrestarla.

Varios proyectos internacionales están ocupándose de los problemas regionales del medio ambiente a través de la cooperación de donantes (la Unión Europea, Alemania, Suecia, los Estados Unidos) y organizaciones internacionales. Hay pruebas sólidas de que la cooperación es posible basada en un interés común, y el medio ambiente presenta un campo suficientemente neutral para lograr que tal cooperación obtenga éxito. Aun así, es posible que retos de una escala diferente surjan en un futuro no distante. ¿Acaso estamos preparados?

La Iniciativa para el Medio Ambiente y la Seguridad (ENVSEC) -un esfuerzo conjunto del PNUMA, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)- recientemente ha preparado un informe, titulado Environment and Security: Transforming Risks into Cooperation – the Case of the Southern Caucasus. Este informe fue lanzado en ocasión de la Reunión de Ministros del Medio Ambiente de la Región de Europa Oriental, el Cáucaso y Asia Central y sus Socios en Tbilisi, celebrada en octubre de 2004. La sensibilidad de la región convierte cualquier esfuerzo de este tipo en objeto de escrupuloso examen -- y las conclusiones del informe son sumamente interesantes. Merece la pena leer el documento entero, pero su principal lección es simple: las cuestiones regionales de medio ambiente y seguridad pueden convertirse en un campo de muy fructífera cooperación, que posiblemente también prepararía el terreno para mejoras en otros campos.

Tanto el medio ambiente como la seguridad se convirtieron en asuntos mundiales en el siglo XX. Hacen falta esfuerzos mundiales para responder a retos modernos. Tal como en el caso del Cáucaso del Sur, los esfuerzos locales y regionales deben basarse en experiencia y participación internacional -- porque en nuestros días, cada uno de nosotros es un interesado en estos problemas


Tamar Lebanidze es Ministra para Protección del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Georgia.

Foto: TopFoto/ImageWorks


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Despertando a la realidad | Plantando la seguridad | Paz natural | Gente | No podemos andarnos con dilaciones | Atrayendo la inversión privada | Remodelando el debate sobre energia y seguridad | De un vistazo: La seguridad del medio ambiente | Perfil estelar: Salman Ahmad | ¿Cuántas tierras harían falta? | Cascos verdes | Publicaciones y productos | Una iniciativa para el cambio | Seguridad en medio de turbulencia | El agua y la guerra | Venciendo la “maldición de los recursos” | Una paz verde | ¡Es un problema de pobreza, tonto!