Venciendo la
“maldición de los recursos”

 
Emil Salim
explica que hace falta un desarrollo medioambiental, social y económicamente sostenible para evitar conflictos por recursos

El alarmante aumento del gasto militar del mundo representa una oportunidad perdida de alcanzar los Objetivos de desarrollo del milenio. Según el Instituto de Investigación sobre Paz Internacional de Estocolmo, en 2001 ya se elevaba a $830 mil millones, con alrededor de tres cuartas partes de este gasto en países desarrollados. Por contraste, solamente harían falta $19 mil millones para erradicar el hambre y la desnutrición en todo el mundo, la misma suma para proporcionar agua potable limpia segura, y sólo $5 mil millones para eliminar el analfabetismo.

En la mayoría de los casos, los objetivos de los conflictos armados son objetivos prácticos, para controlar el acceso a recursos naturales como petróleo, gas, diamantes, esmeraldas y madera. Todos aquellos que usan recursos de la tierra y otros -como agricultores, leñadores y pescadores- tienen sus propios intereses. El control de un recurso natural por parte de uno evita que otros puedan usarlo de forma diferente. Los conflictos de intereses pueden convertirse en conflictos abiertos. Cuando la población y el consumo aumentan, también aumenta la presión sobre el uso de los recursos naturales. Resolver conflictos para ganar su uso por la fuerza es un atajo preferido por quienes se encuentran en posiciones fuertes.

El informe World Development Report 2003 del Banco Mundial anunció que el crecimiento insostenido está estrechamente asociado con recursos de fuente puntual y conflictos civiles. Cuando las pautas de producción e ingreso están concentradas, tal como ocurre con los combustibles o minerales -y el gobierno controla los ingresos de la extracción del recurso- se abren oportunidades para actividades de financiamiento sin examen de los contribuyentes. Rentas fáciles de apropiar debilitan la gobernanza y las instituciones, aumentan la corrupción y la búsqueda de renta de interés personal, e impiden el crecimiento económico. Surgen grupos rivales, ansiosos de tener su propia parte. De este modo, una “maldición de recursos” puede sumir a un país en conflictos armados.

Prácticamente todos los conflictos armados tienen lugar actualmente en países en desarrollo, lo cual indica que la pauta de desarrollo seguida hasta la fecha adolece de serias deficiencias. Los países en desarrollo por lo general se adhieren a la vía única del desarrollo económico -- recaudar ingreso, y crecimiento del PDB. Cuando la economía crece, se espera que un mayor ingreso empieza a gotear hacia abajo y permite el desarrollo social y del medio ambiente.

A través de la última mitad del siglo XX el desarrollo económico ha elevado con éxito la producción bruta del mundo, de $6,6 trillones a $44.900 billones. No obstante, este crecimiento estuvo acompañado de una mayor desigualdad: 17 por ciento de la población del mundo recibe el 78 por ciento del ingreso, mientras que 60 por ciento de los habitantes comparten apenas un 6 por ciento del mismo. Cerca de 2.200 millones de personas viven con menos de dos dólares por día.

Se anticipa que la población del mundo aumentará de los 6.400 millones actuales a 7.900 millones para 2025, y 9.300 mil millones de habitantes para 2050. Unos 5.200 millones de los 6,4 mil millones de habitantes de hoy viven en países en desarrollo, y sus números aumentarán a 8 mil millones en 2050. Sus necesidades de desarrollo están creciendo mientras las riquezas naturales en sus territorios continúan siendo las mismas, por ende creando el potencial para conflictos abiertos.

El crecimiento debe continuar, y esto empuja el consumo aún más. Un mejor desarrollo económico, si bien necesario, no es suficiente. La población entera del mundo debe seguir ahora por la senda del desarrollo sostenible. Esto implica sostenibilidad económica, social y del medio ambiente.

La economía puede ser sostenible si se encamina a la mitigación de la pobreza mediante el empleo total, y haciendo frente simultáneamente a los impactos negativos sobre la sostenibilidad social y medioambiental.

La sostenibilidad social se logra dirigiendo el desarrollo al mejoramiento de la calidad de la creatividad humana mediante una mejor educación, mejor salud y la formación de capacidad -- fortaleciendo la cohesión social entre los miembros de la sociedad mejorando la solidaridad social, la cooperación y la tolerancia entre religiones y razas y agrupamientos étnicos, profesionales y políticos. A su vez, es necesario lograr este desarrollo social tomando en consideración al mismo tiempo su impacto sobre la sostenibilidad económica y del medio ambiente.

La sostenibilidad del medio ambiente requiere la conservación y protección de los recursos naturales en los ecosistemas esenciales para mantener la vida. Del mismo modo, debe lograrse teniendo en cuenta simultáneamente los impactos sobre la sostenibilidad económica y social.

Por lo tanto, se logra un sustento sostenible mediante la aplicación de políticas de desarrollo pro-activas a través de esta sostenibilidad económico-social-medioambiental de tres cabezas.

En el pasado, el desarrollo económico convencional ha producido mercancías y servicios pero repercutía negativamente sobre el desarrollo social y medioambiental. La industria ha contaminado la atmósfera y agotado la capa de ozono. El transporte y la energía han contaminado gravemente el aire con gases de efecto invernadero que cambian el clima y calientan la Tierra, con repercusiones como el aumento del nivel del mar, inundaciones cada vez más frecuentes, creciente desertificación, creciente evaporación de aguas de superficie, reducción de los bosques, la erosión de la biodiversidad y la aparición de nuevos peligros para la salud.

Las causas principales tras tales efectos negativos del desarrollo económico son “fracasos de mercado”, la incapacidad de los precios de mercado de absorber las señales sociales y medioambientales apropiadas, y la falta de las empresas comerciales de internalizar factores externos a sus estructuras de costos y beneficios.

Se han formulado instrumentos teóricos para valorar servicios sociales y medioambientales y algunos países ya han introducido “presupuestos verdes” y “contabilidad verde” a sus sistemas para tratar de corregir fracasos de mercado.
Los conflictos de intereses pueden convertirse en conflictos abiertos. Cuando la población y el consumo aumentan, también aumenta la presión sobre el uso de los recursos naturales
Reconociendo el potencial para conflictos en la administración de recursos naturales, el Instituto del Banco Mundial ha formulado una valoración del “impacto paz-y-conflicto”, la cual, junto con un planeamiento de espacio y valoraciones de impacto social y medioambiental integradas, puede proporcionar instrumentos de política integrales para un desarrollo sostenible.

Poner la sostenibilidad económica, social y medioambiental en la perspectiva de una visión mundial común para el mundo en 2050 es aún más importante que desarrollar instrumentos analíticos para la misma. Lo que necesitamos es un compromiso universal, mundial, para construir un mundo sostenible.

Para esto hará falta la cooperación mundial en:

1. Las dinámicas de población, incluso esfuerzos para alcanzar una población estable con alta capacidad humana y social cohesionada.

2. Pautas de consumo que induzcan la producción de: bienes y servicios basados en recursos de uso menos intensivo, renovables y reciclables; fuentes de energía renovables y limpias; mercancías y servicios de bajo desecho y poco contaminantes; mercancías y servicios que usan poco espacio y superficie de tierra; productos y servicios basados en tecnologías limpias favorables socialmente y favorables al medio ambiente.

3. Entrega de los Objetivos de desarrollo del milenio con equidad.

4. Medidas políticas para corregir los fracasos de mercado y política mundiales.

5. Consolidar instituciones multilaterales, tales como las Naciones Unidas, y el triángulo de asociación entre gobiernos, empresas y la sociedad civil.

La cooperación entre estas cinco líneas de acción posibilita hacer mayores esfuerzos hacia el logro de la sostenibilidad económica, social y medioambiental con auténtica democracia mundial sobre una base multilateral -- a medida que los miembros de la familia de las Naciones Unidas van adelantando en el camino hacia un mundo humano y cohesionado en 2050, libre de pobreza, desigualdades y temores


El Profesor Emil Salim, ex Ministro para el Medio Ambiente de Indonesia, es profesor del curso para posgraduados sobre el medio ambiente en la Universidad de Indonesia, Yakarta, y Presidente de “Asociaciones para Habilitación de la Comunidad” del país.

Foto: Alvaro Izurieta/PNUMA/Topham


Ningún país es una isla

El devastador tsunami que ha asolado a mi país, Indonesia, y a naciones alrededor del Océano Indio en diciembre de 2004 subraya de forma contundente la importancia de la seguridad medioambiental. También demuestra que la resistencia del desarrollo depende de que esté basado en sostenibilidad económica, social y medioambiental. Específicamente, ha demostrado la importancia de conservar los bosques de manglares -que han demostrado su capacidad de proteger a personas y comunidades en esta catástrofe y otras anteriores- y de construir edificios de acuerdo con la capacidad más admisible de la naturaleza. Las tecnologías de construcción deben adoptar características de los cocoteros y los árboles de bambú, que en la mayoría de las partes han sobrevivido los estragos de los tsunamis. El desastre también ilustra otra verdad -- que la sociedad humana es como un ecosistema: cuando se ataca una de sus partes, toda ella es sacudida. Verdaderamente, nadie, ningún país, es una “isla”. ES




Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Despertando a la realidad | Plantando la seguridad | Paz natural | Gente | No podemos andarnos con dilaciones | Atrayendo la inversión privada | Remodelando el debate sobre energia y seguridad | De un vistazo: La seguridad del medio ambiente | Perfil estelar: Salman Ahmad | ¿Cuántas tierras harían falta? | Cascos verdes | Publicaciones y productos | Una iniciativa para el cambio | Seguridad en medio de turbulencia | El agua y la guerra | Venciendo la “maldición de los recursos” | Una paz verde | ¡Es un problema de pobreza, tonto!

Artículos complementarios:
El imperio de la ley y los Objetivos de desarrollo del milenio, 2004