Nuevos
retos

 
Philippe Roch da una idea general de los problemas con que se enfrenta el Convenio de Basilea y llama a un compromiso para continuar desarrollándolo

Nuevos retos enfrentan al Convenio de Basilea y sus Partes. El Convenio fue desarrollado en los años 80 con el propósito de poner fin a los movimientos transfronterizos no controlados de desechos peligrosos, principalmente de naciones industrializadas a países en desarrollo. La Tercera Conferencia de las Partes (COP) además decidió prohibir la exportación de desechos peligrosos de países pertenecientes a la Organización para Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) a países no pertenecientes a la OCDE. A las claras, la situación ha mejorado, si bien hasta la fecha aún son demasiado pocas las Partes que han ratificado la prohibición como para convertirla en una parte legalmente vinculante del Convenio. De modo que todavía hace falta mayor compromiso de las Partes.

Dentro de este contexto, creo que el Convenio de Basilea debe tratar de encontrar soluciones a dos problemas mayores. El primero es el problema de los movimientos transfronterizos de enormes cantidades de equipo eléctrico y electrónico, con el considerable riesgo de que no será reciclado de una manera ecológicamente racional. El segundo es el incontrolado desmantelamiento de barcos.

En todas partes del mundo, el uso de recursos naturales, el consumo de productos y mercancías --y la concomitante producción de desechos-- todavía siguen aumentando. Los efectos desfavorables resultantes para la salud humana y para el medio ambiente demuestran manifiestamente que la gestión inadecuada de desechos constituye un problema muy serio.

Se ha hecho evidente que no basta con establecer un sistema para el control de los movimientos transfronterizos de desechos y residuos domésticos peligrosos. El Convenio debe esforzarse para evitar y reducir al mínimo la producción de desechos peligrosos y otros residuos y para eliminarlos de una manera ecológicamente racional. En la COP5, los ministros del medio ambiente reaccionaron ante esta necesidad y produjeron una Declaración Ministerial sobre la Gestión Ecológicamente Racional de Desechos. No obstante, aún estamos lejos de alcanzar esta meta.

Y sin embargo, existen soluciones para el problema de los desechos. Procesos de producción ecológicamente racional se hallan a nuestra disposición. Estos reducen de forma sustancial el consumo de recursos y los impactos negativos sobre el medio ambiente.

  • Los procesos de producción más limpia en la cadena de producción deben convertirse en incentivos y ventajas en el mercado.

  • Los vertederos no controlados deben cerrarse y los sitios deben ser recuperados; deben construirse las más modernas plantas de reciclaje, vertederos e incineradores de desechos; y convendrá pensar en usar la posibilidad de utilizar la capacidad de incineración en hornos de cemento modernizados.

  • Es necesario desarrollar y apoyar proyectos de eliminación de desechos para ayudar a países y regiones, tales como el Proyecto Stockpile de Africa para plaguicidas usados.

La tecnología punta para la gestión de desechos no es excesivamente costosa. En mi experiencia, es más barata que pagar los futuros costos asociados con la falta de emprender medidas ahora. Es necesario superar los obstáculos para la acción -- tales como restricciones, factores políticos y sociales, y falta de concienciación, información y conocimientos técnicos.

Las Partes podrían pensar en explorar el posible desarrollo del Convenio de Basilea hacia un Convenio de Desechos Mundiales regulador completo, usando como punto de partida su sustancia existente, pero formulada de forma amplia, sobre el manejo de desechos. El trabajo ya comenzado con proyectos reales, y con trabajo técnico y legal, debe continuarse, pero a condición de racionalizarlo y volverlo al contexto original -- apoyar a todas las Partes en la implementación del Convenio de Basilea. Estas dos posibilidades de modo alguno son mutualmente excluyentes: los enfoques pragmáticos podrían ser la clave para el éxito.

El tema de COP7 es “Alianza para hacer frente al problema de los desechos a nivel mundial”. Personalmente estoy convencido de que las auténticas colaboraciones bajo el Convenio de Basilea son el instrumento clave para la gestión ecológicamente racional de desechos. La participación de todos los interesados es un factor importante para asegurar el éxito del mayor desarrollo del Convenio y su trabajo en curso. La Iniciativa de alianza de teléfonos móviles --iniciada por mí junto con el Secretariado del Convenio de Basilea-- es la primera tarea llevada a cabo por el Secretariado para una nueva colaboración con la industria informática, y otros programas de colaboración son importantes como medidas iniciales de ejemplo.

Es importante explorar sinergias con otros convenios químicos tales como los Convenios de Rotterdam y Estocolmo, e incluir éstos en el pensamiento de crear alianzas. Hago un llamamiento a todos los interesados a aumentar su cooperación a todos los niveles.

El Convenio de Basilea no puede hacer todo por sí solo, pero debe ser un actor activo. Por lo tanto, aliento a las Partes, los signatarios y organizaciones no gubernamentales a respaldar estas colaboraciones, a hacer pleno uso de sinergias y la formación de alianzas, y poner a disposición del Secretariado los recursos humanos y financieros necesarios para responder a estos retos de forma efectiva y crear un enfoque moderno e integrado hacia la gestión de desechos para el futuro


Philippe Roch es Secretario de Estado y Director de la Agencia Suiza para el Medio Ambiente, los Bosques y el Paisaje y fue Presidente de la COP5 del Convenio de Basilea.

PHOTOGRAPH: S. Shepard/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Formando alianzas, movilizando recursos | Mucho que discutir, mucho que hacer | Hora de ver resultados | Adolescencia y problemas de dinero | Completar la tarea | Creando una sinergia | Nuevos retos

Artículos complementarios:
Shunichi Suzuki: Slimming the Waste (Energy) 2003
Las sustancias quimicas 2002
Jack Weinberg: Enemigos invisibles (Fondo para el Medio Ambiente Mundial) 2002
Hazardous Waste 1999
Alemayehu Wodageneh: Trouble in store (Chemicals) 1997
Frank Wania y Don Mackay: Global Distillation (Chemicals) 1997
Philippe Roch: The Basel Convention: Ten years on (Hazardous Waste) 1999




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