Era un martes - el martes, 10 de bhadrapad (un mes lunar en la India) de 1730. Amrita Devi estaba en su casa con sus hijas en la aldea de Kherjali, cerca de Jodhpur, batiendo leche, cuando oyó el sonido de un hacha cortando un árbol.

El ruido la alarmó. En su aldea nunca se cortaban árboles, porque ella y sus vecinos eran bishnoi, pertenecientes a una religión que prohibía cazar animales o cortar árboles. Estos eran dos de los 29 principios (la palabra "bishnoi" significa 29) establecidos por el fundador de la religión, Guru Jambho, en el siglo XV. Siguiendo estos principios, los bishnoi habían convertido sus aldeas en lugares verdes y fértiles en medio del desierto de Rajasthan. Resultó que la tala era ejecutada por hombres del maharajá local, que quería leña como combustible para sus hornos de cal en un nuevo palacio. Arita Devi corrió y abrazó el árbol que iban a cortar, exclamando uno de los dichos del Guru: "Sar santey rookh rahe to bhi sasto jaan" - "Vale la pena salvar un árbol aunque te cueste la cabeza".

Los hombres decapitaron a Amrita. Sus tres jóvenes hijas -Asu, Ratni y Baghu- la siguieron para abrazar el árbol, y sufrieron el mismo destino que su madre. Los habitantes de Kherjali y las aldeas bishnoi circundantes decidieron que uno de ellos daría su vida por cada árbol cortado - y 363 de ellos murieron antes de que se pusiera fin a la tala. El maharajá, avergonzado por el valor de los aldeanos, se disculpó, y emitió un decreto real, grabado en una placa de cobre, por el cual se prohibía la tala de árboles o la caza de animales en las aldeas bishnoi, so pena de severo castigo.

Las aldeas siguieron siendo verdes en medio de un ambiente duro y agreste a través de los siglos. Se dice que dondequiera que se encuentran los 6 millones de bishnoi florecen flora y fauna. Los ciervos pastan en sus campos sin temor; pueden contar con alimento y agua hasta en los peores períodos de sequía.

Hay quienes dicen que estos primeros manifestantes ecologistas de acción directa inspiraron a Mahatma Gandhi a desarrollar su exitosa estrategia de desobediencia civil. No cabe duda de que dieron origen al moderno movimiento de abrazar árboles llamado Chipki (que significa "aferrarse" o "pegarse"), que se ha difundido a través del Himalaya. Mediante el mismo, los habitantes locales -principalmente las mujeres- han abrazado árboles para protegerlos contra los leñadores, salvando muchos bosques e impidiendo así que la preciosa tierra de la capa arable que sus aldeas necesitan para cultivar alimentos fuera barrida de las laderas desnudas por las lluvias.

 
      ilustracion basada en una foto: Dutta/PNUMA/Topham  
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