Pasea por las calles de Bangkok y podrías llevar el paso junto a un elefante. Mira en una alcantarilla en Melbourne y podrías encontrarte con un dragón de agua australiano (Physignathus lesueurii) de un metro de largo, sosteniendo tu mirada. Contempla los edificios de Chicago perfilados contra el horizonte y podrías descubrir halcones peregrinos en la punta de los campanarios.

Es posible encontrar una asombrosa biodiversidad en casi todas partes, hasta en el corazón de las ciudades más densamente pobladas. Al mencionar la fauna silvestre urbana la gente por lo general piensa en ratones, zorzales que construyen sus nidos en los parques, cucarachas detrás de los armarios y palomas encima de las estatuas. Sin embargo, las ciudades a menudo contienen una diversidad biológica más rica que el campo en sus alrededores.

Muchas especies -como haciendo caso omiso de los reglamentos de zonación- se mudan del campo a las ciudades. A medida que la agricultura intensiva y otros desarrollos van reduciendo su hábitat, muchos animales ingeniosos buscan abrigo dondequiera puedan encontrarlo. Mientras que a primera vista las ciudades modernas, con sus muchedumbres, su congestión y sus calles pavimentadas podrán parecer lugares hostiles para los animales, en realidad están salpicadas de refugios poco conocidos de fauna silvestre -patios traseros, arroyos, ríos, jardines en los tejados y terrenos baldíos- con ecosistemas en miniatura, así como parques designados oficialmente, senderos naturales y lagos.

 

foto: Laurent Touzeau/Still Pictures
Lo mismo que entre los seres humanos, hay algunos animales que queremos tener como vecinos, y otros que deseamos se muden a otra parte. Muchos residentes urbanos alientan a los animales a vivir junto a ellos, ofreciéndoles comederos para pájaros y montones de maleza. Otros sin darse cuenta invitan a huéspedes indeseados dejando fuera basura y comida para animales. Los encuentros urbanos con coyotes, panteras, pumas y otros carnívoros grandes están haciéndose más y más frecuentes todos los años - pero los asesinos mayores son los venados, que causan colisiones de vehículos al abalanzarse a las calles

Con la abundancia de comida y abrigo, los "especialistas urbanos" altamente adaptables, como las ratas y las ardillas, aumentan de manera espectacular - con frecuencia a expensas de especies menos móviles, menos cariñosos que los anfibios y reptiles. Según el biólogo Sephen Palumbi de la Universidad de Stanford, "se desplazan a nuestra sombra", y dado que el éxito repetido va capacitando su conducta, algunos acaban dependiendo tanto de los humanos que ya han dejado de ser verdaderamente silvestres.

 
         
 

foto: Cyril Ruoso/Still Pictures

foto: Anchorage Daily News/Still Pictures foto: Ralph Ginzburg/Still Pictures foto: Fritz Polking/Still Pictures
 
         
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