Brigid Barry
 
 

 

Me enteré de la existencia de Sendje cuando vi dos chimpancés adultos muertos en el mercado de carne de monte en Malabo, Guinea Ecuatorial. El espectáculo no tenía nada de particular, pero esta vez, uno de los simios era una madre lactante. Luego oí que se había visto un bebé chimpancé en un taxi; el taxista quería venderlo a extranjeros. Esa noche, en una discoteca, varios jóvenes europeos compraron a Sendje porque les dio lástima y pensaron que podrían devolverla a la selva. Pero, sin su madre, habría muerto de hambre o caído víctima de algún predador o un carroñero.

Los nuevos dueños de Sendje no tardaron en darse cuenta de que no serían capaces de cuidarla y me la trajeron a mí, ya semiconsciente para entonces. Un chimpancé se alimenta con la leche de su madre durante 18 meses, de manera que la resucité con leche en polvo complementada con vitaminas y calcio. Al cabo de una semana su piel había recobrado su brillo y Sendje ya era un bebé bastante activo.

Un joven chimpancé exige mucha atención. Hay que darle de comer y cambiarle los pañales tres veces durante la noche. Además, durante sus primeros 18 meses de vida, un chimpancé no se desprende de su madre u otro miembro de su comunidad. Para un "chimpsitter", eso no es tarea fácil. Dormir con una criatura peluda pegada al cuerpo durante una bochornosa noche tropical, o tomar una ducha con el constante acompañamiento de estridentes chillidos y mordeduras, son sino dos cosas a las cuales hay que acostumbrarse. Y no podía sacar a Sendje de la casa, por si acaso la gente pensara que yo tenía interés en otros animales capturados.

Una amiga que trabajaba en una compañía petrolera norteamericana me ayudó a encontrar dos personas para cuidar a Sendje durante el día y un jardín con muchos árboles que podía trepar. De noche, esa misma amiga y yo nos turnábamos para cuidarla. Pero esto no podía seguir por mucho tiempo: para cuando hubiera cumplido dos o tres años, Sendje se habría convertido en un animal de enorme fuerza, y hasta peligroso.

¿Qué esperanzas había para su futuro? No existen reservas naturales para animales en Guinea Ecuatorial, ni manera alguna de reintroducirla a la selva. Al cabo de muchas discusiones con expertos en primates, el Centro de Rescate de Chimpancés Sanaga Yong en el país vecino de Camerún acordó hacerse cargo de ella.

Se administraron las vacunas requeridas y se procesaron los documentos de exportación e importación; el movimiento de especies protegidas entre países está estrictamente reglamentado. Finalmente, Sendje hizo el viaje en el jet de la compañía petrolera. Si se conserva en buena salud, podría vivir 50 años entre otros chimpancés en la reserva, y hasta podría ser madre algún día ella misma. Pero jamás podrá volver a la vida en la selva que había conocido.

La gente que compró a Sendje la salvó de la olla, pero al mismo tiempo contribuyó al problema del comercio en chimpancés huérfanos. Si los clientes potenciales rechazan las ofertas de los cazadores con bastante frecuencia, éstos comprenderán que capturar animales en peligro de extinción no merece la pena. También ayudaría si al fin se pusieran en vigor las leyes de protección de especies amenazadas. Si estas cosas se hicieran realidad, la triste experiencia de Sendje podría convertirse en una de las últimas de su tipo para uno de nuestros parientes biológicos más cercanos.

 
  Fotos: Brigid Barry      
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