Alaa Tariq Ahmed, Consejera Juvenil Tunza para Asia Occidental, está trabajando con la Sociedad de Mujeres de Bahrein para reconectar a la gente joven con su patrimonio del desierto y promocionar el valor de la vida en los desiertos.

         
 

or miles de años los habitantes del Estado de Bahrein -una pequeña nación insular en el Golfo Pérsico- han vivido con estrecho apego al desierto, que siempre ha formado gran parte de su identidad cultural. Pero el acelerado crecimiento económico e industrial, junto con los consiguientes cambios en el estilo de vida, han debilitado este apego. Hoy día, la gente de Bahrein sólo rara vez se aventura a ir al desierto con fines de esparcimiento, por ejemplo para hacer camping o para cazar.

Sin embargo, la desertificación -causada por el riguroso clima y el uso excesivo de la tierra- es el reto medioambiental mayor con que se enfrenta el país. La desertificación está degradando la limitada tierra arable de Bahrein, está secando sus fuentes de agua dulce y trae sequía y tormentas de polvo.

La fauna, ya limitada por el clima árido, está haciéndose aun más vulnerable debido a la desertificación y el abuso humano. Respondiendo a esta situación, el Gobierno ha establecido zonas protegidas. Las gacelas y las liebres no están extintas todavía, las lagartijas y las ratas del desierto son comunes, y la mangosta, probablemente importada de la India, vive en zonas irrigadas. Los pájaros son escasos, excepto en la primavera y el otoño, cuando muchas especies descansan aquí en su viaje de ida y vuelta de regiones más templadas.

Heinz Stucke/www.bikefriday.com/bf/heinzstucke

 

 

Desgraciadamente, la mayoría de los habitantes de Bahrein no aprecian la belleza natural del país, y para qué hablar de asumir responsabilidad para ella. La Sociedad de Mujeres de Bahrein (BWS), de la cual soy socia, está tratando de influenciar la actitud hacia el medio ambiente y volver a conectar a la gente emocionalmente con su desierto, trabajando arduamente para crear conciencia de la desertificación.

Es nuestro objetivo convertir el aprendizaje y la toma de conciencia de los problemas medioambientales en algo fácil y fascinante. Con el Environment Citizenship Programme -nuestra organización no-gubernamental aglutinante- ideamos el proyecto "Creatividad en la Cultura Ambiental". Nuestra mascota es un lagarto de cola espinosa, conocido localmente como el dabb, un animal estrechamente vinculado con la cultura del país pero que ahora está amenazado por la caza y la destrucción de su hábitat. Nosotros le dimos el nombre "Wanees" a nuestro lagarto, palabra que significa "alegría" en árabe.

El equipo de Wanees ya tiene dos proyectos en marcha: una serie de relatos de cuentos para niños, y un sitio web (www.wanees.info) con material educativo y conexiones con distintas actividades. Pero esto no es más que el comienzo. La Sociedad de Mujeres de Bahrein abriga grandes esperanzas de que el programa mejorará la conciencia de la gente respecto al medio ambiente, mantendrá el foco en la identidad cultural al llevar a la práctica actividades ambientales, creará un sentido de afinidad con las criaturas que habitan el desierto, y alentará inversiones adecuadas en el turismo ecológico, entre otras metas. Con suerte -y la ayuda de Wanees- ¡seguramente lograremos éxito!

 
         
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