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Parecía condenado al olvido, extinto en la naturaleza. Pero en un esfuerzo desesperado, llevado a cabo por el Proyecto Orix de Arabia de la Sultanía de Omán, al parecer el órix se ha salvado. TUNZA conversa con Andrew Spalton -biólogo principal del Proyecto y ahora Consejero para la Conservación del Medio Ambiente, Diván de la Corte Real de Omán- quien supervisó esta extraordinaria operación.

os órix, distintivos antílopes blancos, con largos cuernos rectos, antaño solían deambular libremente en la Península Arábiga: 2.000 años atrás, Aristóteles los mencionó en su Historia de los animales, si bien creía que tenían un solo cuerno, como el unicornio. Mas para principios de los años 1970, el órix de Arabia (Oryx leucoryx) había sido cazado hasta su extinción en su hábitat natural. Los beduinos solían cazarlo tradicionalmente para su carne, su piel y sus cuernos. Pero después de la Segunda Guerra Mundial, con la llegada de cazadores extranjeros con sus armas automáticas y vehículos motorizados, su destino estaba escrito.

Sin embargo, dice Andrew Spalton, su historia es "un modelo de lo que es posible hacer para conservar la fauna silvestre cuando se realiza un esfuerzo multinacional concertado".


Kerstin Howard

La historia comenzó a principio de los años 1960, cuando Fauna & Flora International (FFI), reconociendo la grave situación del animal, lanzó la Operación Orix. Reunió a varios animales de su hábitat silvestre en Yemen y de otras colecciones en la región para protegerlos en un jardín zoológico en Fénix, Arizona. Allí se criaron, esperando ser reintroducidos a su estado salvaje en su momento oportuno. En 1979, S.M. el Sultán Qaboos bin Said de Omán estableció el Proyecto Orix de Arabia, con arreglos de traer un pequeño grupo de los órix criados en cautividad al Jidda', una meseta plana de piedra caliza donde se había matado a su último pariente salvaje.

Al principio los animales vivieron en un pequeño cercado para aclimatarse a sus nuevos entornos, pero en 1982 el primer grupo de órix fue devuelto a la naturaleza, donde prosperaron.

 

En 1994 el Gobierno de Omán estableció el Vedado del Orix de Arabia -unos 25.000 kilómetros cuadrados del Jidda'- que inmediatamente fue declarado un Sitio de Patrimonio Natural Mundial de UNESCO, el primero de la región. Para 1996 habían más de 400 órix viviendo en estado salvaje, y todos (a excepción de unos 20) habían nacido en el desierto.

Según nos dice Spalton, el órix está sumamente bien adaptado a la dura vida en el desierto, donde en verano las temperaturas pueden alcanzar casi 50 ºC, donde no existen aguas de superficie, y donde las precipitaciones son mínimas y esporádicas. "Su corto pelaje de blanco brillante refleja la luz del sol para impedir la absorción del calor, pero en invierno su pelo se para, revelando su piel negra que absorbe calor," explica. "Y sus grandes pezuñas separadas le permiten cavar depresiones en la arena en las cuales se recuesta, transfiriendo el exceso de calor de su cuerpo al suelo y minimizando su exposición a los vientos secantes." Sus pezuñas también están diseñadas para migrar a distancias de unos 400 a través de terreno arenoso, siguiendo la vegetación que surge rápidamente después de la lluvia.

Lo más notable, dice Spalton, es que el órix no necesita beber para sobrevivir, cosa afortunada, ya que hace siete años desde que cayó la última lluvia en el Jidda'. Las plantas que come contienen la mayor parte de la humedad que necesita. Pero, al igual que las 250 especies de plantas que prosperan en el santuario, el órix también depende de la niebla. En aproximadamente 54 días al año se forma niebla del húmedo aire frío que sopla sobre el desierto desde el Mar Arábigo: la vegetación gotea agua con la condensación, proveyendo humedad para animales y plantas por igual.

A fines de los años 1990, una nueva racha de caza furtiva redujo drásticamente la manada, amenazando exterminarla nuevamente: los órix se atrapaban vivos y se vendían a coleccionistas privados en el extranjero. El Proyecto respondió llevando 39 de los órix salvajes a cercados seguros, y reforzando las operaciones en contra de la caza furtiva y la correspondiente legislación.

A pesar de este revés, Spalton y sus colegas en Omán mantienen una opinión positiva. "Hemos tenido ahora la experiencia de una caza furtiva que es común en muchos proyectos alrededor del mundo y esperamos salir con muchas lecciones aprendidas," afirmó. "La manada en el cercado ya cuenta con más de 100 órix, y estamos reintroduciendo jóvenes machos a la naturaleza para unirse a una población sobreviviente estimada de 120 animales. Y además planeamos dejar en libertad a más hembras no bien haya desaparecido cualquier señal de caza furtiva."

Mientras la población se está recuperando en Omán, dos manadas de órix se han liberado a la naturaleza en Arabia Saudita, una en la zona protegida de Uruq Bani Ma'arid, la otra en la zona cercada dentro de la reserva natural de Mahazat as-Sayd. Entretanto, el vedado omaní sigue llevando a cabo su misión, y está poniendo creciente énfasis en beneficiar a la comunidad local alentando a los ecoturistas a venir a aprender y conocer lo que Spalton llama "este notable animal, y el frágil pero fascinante y rico ecosistema que lo mantiene."

 
Kerstin Howard
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